El acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y Efta se perfila como una herramienta transformadora para la economía argentina
06:15 hs - Sábado 04 de Abril de 2026
En un encuentro clave realizado en la Residencia Oficial de Noruega, los embajadores Halvor Sætre (Noruega) y Andrea Semadeni (Suiza) destacaron que el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio (Efta) se perfila como una herramienta transformadora para la economía argentina. y representa una gran oportunidad para potenciar el intercambio entre los países de ambos bloques.
Con 14 millones de habitantes, el bloque Efta, integrado por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein, concentra uno de los mayores niveles de ingreso del mundo: su PBI per cápita promedio ronda los 100.000 dólares, lo que lo convierte en un socio comercial altamente atractivo. A su vez, el bloque europeo implica mucho más que un mercado más amplio: Noruega administra el mayor fondo soberano del mundo, mientras que Suiza es uno de los centros financieros más importantes a nivel global. Para una provincia como Santa Fe, esto representa una oportunidad estratégica para anticiparse y posicionarse como uno de los primeros estados subnacionales del Mercosur en avanzar hacia una integración efectiva y una cooperación mutua sólida.
Un acuerdo de "quinta generación"
Para el embajador noruego en Argentina, Halvor Sætre, el tratado entre los bloques trasciende la mera reducción de tasas aduaneras. Lo definió como un acuerdo de “quinta generación”, es decir, que busca armonizar reglas, estándares y nuevas áreas de la economía para brindar un marco de confianza jurídica. Especificaron que Efta cuenta con más de 30 acuerdos de libre comercio en vigor, cuidadosamente negociados y diseñados para facilitar intercambios efectivos entre sus socios. Es en este contexto de experiencia y consolidación es que se firmó el tratado con el Mercosur. “Históricamente han dado buenos resultados, haciendo que crezca la cooperación comercial”, enfatizó el diplomático.
A su vez, el embajador suizo, Andrea Semadeni, destacó la cooperación de este trabajo, y “el espíritu colaborativo” al referirse a las pymes suizas que se espera lleguen a Argentina a partir de este acercamiento.
El pacto garantiza un acceso preferencial para más del 97% del comercio entre ambos bloques. Para los países de Mercosur, el acceso arancelario preferencial en los sectores cubiertos por el acuerdo entrará en vigor desde el primer día que lo ratifique cada país del bloque, lo que facilita una apertura inmediata hacia los mercados de Efta. En cambio, las reducciones arancelarias aplicadas para las exportaciones de los países de Efta al Mercosur se implementarán de manera diferenciada y gradual en plazos de hasta 15 años para proteger sectores sensibles.
El embajador Semadeni puso el foco en las inversiones, “no se trata de cantidad de exportaciones, sino de calidad, y justamente de inversiones”. Suiza ya es uno de los cinco principales inversores extranjeros en el país, con más de 80 empresas (como Nestlé, Roche y Novartis) que emplean a 12.500 personas. Destaca, al mismo tiempo, el interés de firmas como Glencore, que evalúa inversiones de 13.000 millones de dólares en minería bajo el marco del Rigi, reforzando la seguridad jurídica que aporta el tratado. A su vez, mencionó que el acuerdo completaría un marco jurídico ya existente entre ambos países, que incluye un tratado bilateral de doble imposición (2014) y un acuerdo de protección de inversiones (1992).
La complementariedad económica es otro punto que se destacó en la reunión, núcleo de interés bilateral. El embajador Sætre citó el ejemplo de Brasil, donde operan 300 empresas noruegas frente a las 30 presentes hoy en Argentina. “Eso muestra el potencial que tiene el país porque son los mismos sectores para nosotros”, señaló. A su vez, subrayó el potencial del sector energético. Proyectos como las plantas flotantes de GNL de Golar LNG y la exploración offshore de Equinor ya marcan un punto de inflexión en la capacidad exportadora nacional.
Desarrollo federal
El encuentro contó también con la participación de Diego Sueiras, presidente de la FNGA, quien remarcó la importancia de que los beneficios del acuerdo alcancen a todas las provincias. Según Sueiras, el tratado abre una oportunidad para trabajar junto con las provincias, para que el mismo tenga el apoyo más diverso y federal posible, y una vez en vigencia permita una mayor “territorialidad de los beneficios”, impulsando el desarrollo regional mediante la integración en cadenas de valor globales con altos estándares de sostenibilidad. En este contexto, recalcó el trabajo que FNGA viene realizando hace años para que la provincia de Santa Fe lidere las oportunidades de inversión, productividad y generación de empleo que derivarán de la puesta en vigencia de este acuerdo.
Próximos pasos: el camino a la ratificación
Tras su firma el 16 de septiembre de 2025, el acuerdo ahora debe ser ratificado por los países que lo firmaron antes de entrar en vigor. Los países de Efta están, en su mayoría, avanzando con la ratificación del acuerdo en sus parlamentos. Tanto en Suiza como en Noruega, el acuerdo ya fue enviado al Parlamento con recomendación favorable para su aprobación.
En Noruega se espera que el Parlamento trate el documento en su sesión de septiembre. En Suiza la votación está prevista para fin de año. Sin embargo, debido a su sistema de democracia directa, deberá transcurrir un plazo de tres meses para descartar un referéndum antes de su entrada en vigor definitiva, posiblemente en marzo de 2027. Por el lado de los países del Mercosur, incluído Argentina, aún no han comenzado los procesos legislativos de ratificación en sus respectivos congresos.
El tratado entrará en vigencia de manera escalonada, lo que permite que el acuerdo comience a regir sin esperar la ratificación de la totalidad de sus miembros. El pacto se activará oficialmente el primer día del tercer mes posterior a que al menos un país de cada bloque deposite su ratificación definitiva. Para el resto de los socios, el acuerdo entrará en vigor individualmente bajo el mismo plazo de tres meses tras cumplir su trámite interno.
Como FNGA, entendemos la importancia de agilizar la ratificación de este tratado, asumiendo que será una tarea conjunta entre el ejecutivo nacional y los estados subnacionales. Es necesario que al acuerdo con EFTA se le brinde la importancia y primacía que ya se le ha dado al tratado Mercosur - Unión Europea como un paso más a la integración regional en el plano internacional, trabajando en conjunto y bajo un espíritu de colaboración. En este marco, Argentina, Noruega y Suiza, como partes del Mercosur y EFTA respectivamente, consolidan una agenda de largo plazo basada en la estabilidad regulatoria, la innovación y la cooperación estratégica.