"Todavía creo que el amor y la paz pueden salvar al mundo"
"Yo soy un hippie empedernido" dice Ricardo Soulé. Y lo tira al aire como una declaración de principios rockera. El cantante y guitarrista, que fuera líder de Vox Dei, se despachó a gusto contra sus ex compañeros Rubén Basoalto y Willy Quiroga, y se mostró entusiasmado con su nueva banda, La Bestia Emplumada.

Sábado 25 de Abril de 2009

"Yo soy un hippie empedernido" dice Ricardo Soulé. Y lo tira al aire como una declaración de principios rockera. El cantante y guitarrista, que fuera líder de Vox Dei, se despachó a gusto contra sus ex compañeros Rubén Basoalto y Willy Quiroga, y se mostró entusiasmado con su nueva banda, La Bestia Emplumada. Junto a ella, conformada por Christopher Nable (batería) y Cesar Collautti (bajo), presentará su disco "Buddy Middler" esta noche, desde las 21.30, en el teatro Nacional Rosario (Córdoba 1331). "Yo todavía pretendo cambiar al mundo con la idea del amor y la paz", sentencia un místico Soulé, quien afirma que toda su obra artística "tiene un mismo argumento, y es Dios".

—Tu grupo se llama La Bestia Emplumada, ¿de dónde sacaste a esa criatura?

—La Bestia Emplumada sale de una frase de "Jeremías pies de plomo", que es el disco que hicimos con Vox Dei después de "La Biblia". El tema que daba nombre al disco decía "Jeremías ya está por llegar, con su bestia emplumada de libertad". Entonces se supone que el grupo que me acompaña es La Bestia Emplumada y yo soy Jeremías pies de plomo.

—¿Por qué sos Jeremías?

—Por que soy cada uno de estos personajes, soy un poco "Sam el montañés", soy un poco "Buddy Middler", soy un poco "Dorian", de mi nuevo disco, soy un poco cada uno de los personajes que yo compuse. Probablemente yo haya sido un escritor cobarde, que no tuve la valentía de asumirme como tal, entonces me escondo en la guitarrita para poder hablar de mis historias literarias y busco mi justificación rockera.

—¿Esta es una continuidad artística con Vox Dei y tu posterior trabajo solista o significa un quiebre?

—La Bestia Emplumada es la continuación de un proyecto nacido en el 75, cuando me fui por primera vez de Vox Dei y armé mi grupo junto a Rodolfo y Alejandro Pensa, dos músicos muy buscados. Y habíamos hecho una banda muy bonita con quienes fuimos a tocar a Estados Unidos y sacamos mi trabajo debut como solista. Ahora llega nuevamente esta Bestia Emplumada, pero con su versión siglo XXI.

—En tu nuevo disco de estudio, "Buddy Middler", ¿mantenés el mismo registro literario de anteriores trabajos?

—Sí, hay una especie de hilo conductor que configura una misma historia. Es como aquel celoso crítico de música que dice que Vivaldi escribió más de 300 conciertos de violín, pero en verdad escribió uno solo y lo repitió 300 veces. Tal vez yo también haya escrito una sola canción y la haya repetido las veces necesarias para llenar todos estos discos. Hay un argumento central que creo que es el mismo, y ese argumento es Dios.

—¿Sos muy creyente?

—No, no soy muy creyente, estoy muy necesitado de Dios, yo no tengo la vanidad de sentirme un creyente. Siento la miseria de ser un gran necesitado de Dios. Este mundo realmente me deprime y me siento frustrado cada día que me levanto al darme cuenta dónde vivo y cómo vivo. Entonces la necesidad de Dios, como buscando a algo que pueda justificar esa situación, hace que yo vuelva a beber de esa misma fuente.

—¿No puede pasar que te vean demasiado místico?

—Sí, por supuesto, hay algunos que los canalones a la rossini no le gustan (risas). No tengo la pretensión de gustarle a todo el mundo, sería una ingenuidad mía.

—¿Te causa nostalgia ver a Vox Dei?

—Mirá, yo a Vox Dei no lo veo tocando en el escenario porque no creo poder ver a Vox Dei sin mí. No me hace nada, es una cosa que me tiene totalmente sin cuidado. Sí genera en mí un honor y una gran satisfacción haber participado y haber recibido el cariño que me dio y me sigue dando la gente por haber hecho una carrera juntos. De todos modos, no estoy de acuerdo con lo que están haciendo Rubén (Basoalto) y Willy (Quiroga) con el nombre Vox Dei. Pueden seguir usando el repertorio, como yo lo uso, pero no explotar el nombre de Vox Dei.

—¿Sigue existiendo un vínculo con ellos o no?

—Está cortado, como estuvo siempre. En realidad nunca fuimos amigos, a nosotros nos unió una gran identificación artística, pero nunca tuvimos un vínculo de amistad. Los músicos que formaron Vox Dei eran excelentes pero no se correspondía con la parte humana. Además sería muy pretencioso que encima fuésemos amigos, eso sólo se ve en las películas.

—¿El rock argentino actual mantiene la misma fuerza creativa que en los años 70?

—No tiene la misma fuerza creativa ni el mismo nivel porque el mundo es otro. Estamos en otra frecuencia. El mundo que vivimos se ha desbocado atrás de una lucha descarnada en busca de lo material. El materialismo prevalece sobre todas las cosas. Yo no estoy de acuerdo, nunca lo estuve, no lo estaba cuando era chico, menos ahora que en mi veteranía es muy difícil que pueda cambiar. Todavía pretendo cambiar al mundo con la idea del amor y la paz. Yo sigo siendo un hippie empedernido, porque todavía creo que el rock basado en esos dos valores, el amor y la paz, puede modificar este mundo materialista cruel.