Lunes 23 de Noviembre de 2009
El cantante vasco-francés Manu Chao ratificó la atracción que ejerce sobre los jóvenes con un
show de casi tres horas en un calurosísimo estadio cubierto de Newell’s. Apoyado en sus
consignas políticas y en un tan machacante como movilizador ritmo de rumba catalana, hizo el sábado
bailar a más de siete mil personas con temas de sus discos solistas y de la inolvidable banda Mano
Negra.
Manu Chao llegó por tercera vez a Rosario con la excusa de presentar
“Baionanera”, un reciente disco grabado en vivo, y lo hizo acompañado de Radio Bemba,
un grupo en el que destacan el bajista Gambit y el guitarrista Madgid Fahem.
La noche comenzó con la presentación de la murga Los Trapos de barrio Ludueña. Todo un
aperitivo para que “El hoyo” abra las puertas a una ya personal combinación de rock,
funk, ska, rumba, balada y reggae que fue saludada con un coro multitudinario.
Continuidad. “Peligro” precedió a uno de los eslóganes más típicos del
músico. “¿Qué pasa por la calle?”, preguntó y el rugido del estadio acabó en un
frenético “Me gustas tú” al ritmo del ska.
Así como los de Mano Negra, los shows de Manu Chao tienen una continuidad donde las canciones
se unen a otras gracias a un nexo musical muchas veces voceado por el propio público.
“Machine Gun” fue la contracara de “Bienvenida a Tijuana”,
interpretada cadenciosamente con guitarra y órgano.
“El viento” lo describió en su eterno destino “por la carretera” y
las guitarras hard de “The Monkey” le dieron pase a dos éxitos,
“Clandestino” y “Desaparecido”. La multitud se alzó con “Rumba de
Barcelona”, reflexionó con “Mentira”, coreó “La vaca loca” y festejó
un clásico, “Hamburger Fields”.
Luego “Infinita tristeza”, “Eldorado 1997” y “Luna y sol”
dejaron el sabor agridulce de la poesía de denuncia. A esa hora, todo era alegría, transpiración y
muchos desmayos. Con la balada mexicana “Volver”, Manu quiso cerrar el show. No pudo.
Los bises arrancaron con el micrófono sobre el corazón de Manu y tanto “Sidi H’
Bibi” como “Me llaman calle” fueron una fiesta. Aún faltaban “King of The
Bongo”, “Mi vida” y “Casa Babylon”. La agitación político-musical de
Manu Chao terminó con “Super chango” y “La vida tómbola”, cuando el calor y
el cansancio ya habían hecho estragos.