Viernes 06 de Marzo de 2009
El 10 de septiembre de 1998 Los Shocklenders tocaron en un festival realizado en Vigo, España, en un estadio colmado por unas 15 mil personas. Tocaban muchas bandas del lugar, pero la rosarina fue presentada como "la revelación de Latinoamérica". No bastó. Ese día fue el último show del grupo, que siempre se movió entre el funk y la música disco, con letras irónicas y hasta zarpadas. Hoy, a casi 11 años de aquel recital, los Shocklenders se presentarán juntos por primera vez con aquella formación. La cita es a las 23 en Willie Dixon (Suipacha y Güemes). "No tengo dudas que mantendremos la misma energía que aquella vez", dijo el cantante Tato Vega.
Menem era presidente, las Torres Gemelas estaban intactas, Cromañón no figuraba en la lista de hechos policiales y se empezaban a componer canciones hablando del temido fin de siglo. En ese contexto, Los Shocklenders le ponían música de fondo a la Argentina, pero principalmente a Rosario.
Con una hablar pausado y sin comerse las eses, hace unos días Tato Vega dialogó con La Capital desde Miami, donde está radicado hace tiempo. Lejos de imaginar un proyecto con sus viejos amigos, sólo espera escuchar ese primer acorde con los cuatro juntos para saber de qué va la cosa. "Estoy viviendo el presente sin saber qué va a pasar. Mirá, hace un par de años que venimos hablando de esta reunión, siempre quise que sea algo natural. Yo quiero ver qué nos pasa en acción, aunque creo que habrá la misma energía que cuando tocamos en los 90", detalló Vega.
Al apretar rewind, a Tato se le aparecen escenas fugaces de aquellos años. "Yo recién despertaba de un viaje de inconsciencia de mi vida, fue como si hubiera abierto los ojos a los 22 años, y con ellos tocamos hasta mis 25 años, era todo muy divertido", recordó.
Aunque algunos hablen de que la banda es una suerte de mito en la escena local, Tato corre la mirada hacia otro foco. "Teníamos letras infantiles. Los chicos de la secundaria de aquel entonces ahora la verán como letras sin sentido, livianas y divertidas. Hablábamos de drogas, de sexo, de política, pero irónicamente y con mucha inocencia", indicó.
La parte musical y la actitud desprejuiciada en escena eran otros fuertes de la banda que completan Francisco Pesado en batería, Máximo S. o Hernán Benegas en bajo y Piturro en guitarra y coros. "No había muchas bandas a ese nivel de funky, la cosa de boliche. Estaban los Babasónicos, que tocaron un par de veces con nosotros, pero hacían un funky más moderno, tipo Red Hot Chili Pepers. Lo nuestro era más Kool and the Gang, más onda 70", destacó.
La banda tuvo dos registros discográficos. "¡Cómo me gusta!", en 1995, y "Shocklenders", en 1997. Fue suficiente para dejar en el imaginario rockero local algunas canciones que aún hoy son la banda de sonido de aquellos años. La más conocida es "Fuckin’ Laurita", pero también se recuerda "Un chicano en Nueva York" y "McNamara".
Los cuatro hicieron su carrera en el exterior. Armamon proyectos artísticos, integraron bandas, produjeron grupos o bien se dedicaron a la publicidad, pero siempre con la música como norte. Tato y Piturro tocaron con Manu Chao, mientras que Máximo y Francisco produjeron música para la película "Tapas". Los cuatro van por más. Fiel al estilo Shocklenders.