Las joyas de la corona
La corona de España no cuenta con joyas oficiales, como sí sucede en las cortes inglesa, holandesa, dinamarquesa o suiza, donde las alhajas reales son una parte más de la tradición. Además, muchas piezas de valor, como la propia corona, desaparecieron en el incendio del Real Alcázar en el siglo XVIII. Ante este panorama fue precisamente una inglesa, la reina Victoria Eugenia de Battenberg por el 1900, esposa de Alfonso XIII, la que instauró en España la costumbre de reservar un lote de joyas, de propiedad privada, transmisible de uno a otro reinado. Son las llamadas "joyas de pasar", a las que ella misma aportó auténticos tesoros.

Sábado 21 de Junio de 2014

La corona de España no cuenta con joyas oficiales, como sí sucede en las cortes inglesa, holandesa, dinamarquesa o suiza, donde las alhajas reales son una parte más de la tradición. Además, muchas piezas de valor, como la propia corona, desaparecieron en el incendio del Real Alcázar en el siglo XVIII. Ante este panorama fue precisamente una inglesa, la reina Victoria Eugenia de Battenberg por el 1900, esposa de Alfonso XIII, la que instauró en España la costumbre de reservar un lote de joyas, de propiedad privada, transmisible de uno a otro reinado. Son las llamadas "joyas de pasar", a las que ella misma aportó auténticos tesoros.

Doña Sofía, madre de Felipe, recibió estas piezas de las manos de su suegra, la condesa de Barcelona, y ahora, después de haber lucido algunas por última vez como reina de España para su despedida, se las cedió a Letizia, quien no las usó nunca en su condición de princesa. Entre todas destacan la diadema de las flores de lis, la tiara del Laurel, la de las Perlas, la de "la Chata", la diadema Melleiro, los pendientes de diamantes gruesos, el collar de chatones y el de perlas, comprado en la Rusia imperial en 1878.