El economista relativizó el impacto que tendrá la flexibilización de encajes del Banco Central para reavivar la actividad. "Si van a bajar impuestos, que bajen los que afectan a la mayoría”, señaló.
06:15 hs - Domingo 05 de Abril de 2026
La economía argentina se mueve en dos tiempos. Los indicadores macro muestran relativa estabilidad mientras la micro enfrenta una crisis severa, marcada por el cierre de empresas, el desempleo, la caída del salario y el alto endeudamiento familiar. Así lo entiende el economista Cristian Módolo, quien advierte que esta dualidad “no es sostenible y genera mecanismos de resistencia social”. Al mismo tiempo, consideró que el ajuste como mecanismo para resolver el problema inflacionario llegó a un límite. A su juicio, el gobierno tiene herramientas fiscales para revertir la caída de consumo, que comenzó a impactar en la recaudación y las finanzas públicas, pero no las activa por decisiones ideológicas. En definitiva, el ex subsecretario de Ingresos Públicos de la Nación advirtió: “Si no se pone dinero en el bolsillo de la gente es imposible que la caída del consumo se revierta”.
¿Cómo cerró la economía el primer trimestre del año?
Estamos viviendo una economía a dos tiempos. El dólar está planchado y las tasas más o menos controladas. El ministro de Economía repite como un mantra indicadores como el estimador mensual de la actividad económica, que dio un valor positivo en enero. Estos datos tienen algún correlato en la realidad cuando vemos la supercosecha o Vaca Muerta, pero hasta ahí llega. Es todo lo que hay. El resto es la realidad de la gente, afectada por el cierre de una empresa cada 48 minutos, el desempleo y el estrés laboral. Se pierden fuentes de trabajo, hay más de 5 millones de personas endeudadas para comer y la actividad económica urbana no arranca. Esto arrastra a las finanzas de ciudades y provincias, porque, ante la crisis, la gente no prioriza pagar impuestos. Y porque al mismo tiempo son estas jurisdicciones las que prestan servicios básicos. Hay un desencanto de la micro que contrasta totalmente con el discurso oficial. Cuando se habla de inflación, en el gobierno tratan de esquivar el bulto planteando que hay que recalibrar el tema para más adelante.
¿Hay una economía a dos velocidades o una sola economía para pocos?
El gobierno añora la Argentina de principio de siglo, que Raúl Prebisch describía como una economía dual, que andaba a dos tiempos. No es una sorpresa que esto nos encuentre ahora. Tal vez la aspiración es que haya dos países distintos. Estás en uno u en otro. La puja de modelos se resuelve políticamente y en la tensión social. No veo que el gobierno abandone la idea de privilegiar las rentas en lugar del trabajo y el empleo. Esta división empieza a ser cada vez más notoria y genera mecanismos de resistencia social. No es una división sostenible. Un crecimiento sin personas no funciona.
El año pasado dijiste que en la primera mitad de 2026 se iban a sentir las consecuencias de la derrota de la economía real en las elecciones ¿Es lo que vemos?
Así es. El año pasado la macro estuvo bajo un estrés muy fuerte. Todavía vemos las consecuencias de la dolarización y las subas de tasas que dejaron un tendal de familias endeudadas. La falta de circulante se vio en el parate de diciembre, enero y febrero, que todavía estamos sintiendo. La caída de las cadenas de pago. Y se suman problemas que tienden a profundizarse, como la inflación. Es un círculo vicioso, que va generando cada vez más problemas.
¿Por qué pensás que no van a poder resolver la inflación?
Porque el ajuste planteado desde la macro para resolver el problema inflacionario resultó en 2024 y 2025 pero tiene un límite. Hoy siguen emitiendo para financiar el costo del excesivo endeudamiento interno mientras pretenden que la economía se enfríe vía congelamiento de salarios, recortes del gasto público y baja de la inversión. Pero hay un piso que no permite escapar del proceso indexatorio que tiene Argentina. Este modelo sigue indexado y las variables se retroalimentan. Si además se emite para pagar intereses de deuda, es imposible llegar a un 0% de inflación en el mediano o largo plazo.
¿Cómo puede impactar la guerra en Medio Oriente?
El modelo libertario pregona la desregulación para que los precios se adecuen a los mercados internacionales. Esto incluye combustibles y alimentos básicos. El efecto de la guerra se va a sentir cuando en julio paguemos boletas de gas con incrementos siderales. El petróleo se vende a precios internacionales, el combustible aumentó un 24% este último mes. Cada 10% que se estima de aumento en combustible es un punto de inflación. La guerra beneficiará a unos pocos pero perjudicará a millones, y contribuye a alejarnos de una inflación en calma.
El Banco Central flexibilizó encajes para volcar más liquidez al mercado. ¿El gobierno pone en pausa la lucha contra la inflación para mirar la caída de la actividad?
El objetivo de la política pública a principios de año era acumular reservas enfriando la economía y quitando circulante. Ahora se dieron cuenta de que el costo es muy grande, tanto en recaudación como en el humor de la gente. Entonces decidieron aflojar la cuerda de la política monetaria. Hay estrés de liquidez y es necesario liberar recursos para lubricar la economía. Sin embargo, para que tenga efecto, se requiere también restituir ingresos de los bolsillos a trabajadores y jubilados. Los bancos bajaron la retribución de plazos fijos pero el crédito está tensionado por un nivel de morosidad extraordinario. El gobierno tiene herramientas fiscales para resolverlo. Pero optó por bajar impuestos a lanchas y aeronaves en lugar de beneficiar a 1.600.000 trabajadores con deducciones especiales sobre Ganancias de la cuarta categoría. Son decisiones ideológicas. Se perdieron u$s 600 millones en la reforma tributaria que metieron dentro de la reforma laboral, y otros u$s 2.000 millones con la reducción de retenciones. En otros momentos de estrés en Argentina se optó por rebajar el IVA o dar un aumento de emergencia de jubilaciones, con repercusión positiva. Si van a bajar impuestos, que bajen los que afectan a la mayoría. Si no se pone dinero en el bolsillo de la gente, por más que abaraten el crédito es imposible que la caída del consumo se revierta.
¿El dólar seguirá planchado o su estabilidad tiene fecha límite?
Los primeros semestres suelen ser más holgados porque hay más oferta que demanda. Especialmente en años no electorales porque hay menos tensión. A nivel internacional, el dólar se está apreciando por la guerra, que lleva a que los capitales vayan a Estados Unidos. La apreciación del peso en este momento es una mala noticia para los productores o exportadores. En el segundo semestre la demanda de dólares suele presionar más. Diciembre será una prueba de fuego porque vence el equivalente a más de u$s 50.000 millones entre deuda del Tesoro y el Central. Desde el punto de vista monetario se van a necesitar medidas especiales. Hasta entonces, no creo que haya grandes sobresaltos.