Imputan a un preso y a dos mujeres por una violenta banda de Granadero Baigorria
La investigación del crimen de Facundo Contreras, en diciembre de 2020, dejó al descubierto una organización que supo liderar Pablo "Finito" Sosa y siguió activa luego de que lo mataran en agosto de 2021

Jueves 24 de Marzo de 2022

Usurpaciones, robos, escruches, balaceras a personas e inmuebles, amenazas, compra y revoleo de armas de fuego, municiones y chalecos antibalas, homicidios y lesiones, instigación mediante entrega de dinero a supuestos testigos para que brinden testimonios falsos ante la Justicia, entrega de dinero para hackear cuentas informáticas y obtener datos de testigos, y compra y venta de marihuana y cocaína. Esa variedad de delitos le atribuyeron a una banda con base en Granadero Baigorria que en algún momento encabezó Pablo “Finito" Sosa hasta que lo mataron en agosto pasado y cuyo liderazgo le fue imputado ayer a Nicolás Gabriel L.

La organización quedó bajo la lupa a partir de la investigación del crimen de Facundo Contreras, un joven estudiante de nutrición asesinado en diciembre de 2020 en un ataque que no estaba destinado a él y por el cual en mayo de 2021 fue detenido e imputado Nicolás L. luego de cinco meses prófugo. Según el fiscal de Homicidios Alejandro Ferlazzo el acusado siguió liderando la gavilla tras las rejas y por eso sumó una imputación como jefe de asociación ilícita. En la misma audiencia fueron imputadas como miembros del grupo Nadia S. y Laura S. quienes también recibieron acusaciones por otros delitos puntuales. En ese marco el juez Nicolás Foppiani les dictó prisión preventiva efectiva por el plazo de ley.

Un crimen por error

La noche del sábado 26 de diciembre de 2020 Facundo Contreras tomaba cervezas con amigos en la bajada Formosa, cercana a la ribera del Paraná en Baigorria. El joven de 25 años había regresado días antes de Brasil para pasar las fiestas con su familia. De pronto apareció en escena un auto desde el que comenzaron a disparar contra el grupo. Una bala en el pecho mató a Facundo.

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Lo primero que estableció la pesquisa de Ferlazzo fue que Contreras no era el blanco del ataque. Al parecer los agresores buscaban al hijo de un narco de la zona. Meses después, en marzo de 2021 cayó Gastón Ezequiel “Guachín” M. “Lo mató de onda porque no le tenía bronca ni le habían pagado para matarlo”, sostuvo un testigo de identidad reservada a quien el sospechoso le dijo una de esas noches: “Ahora vengo, me mandé una cagada”, le dijo, antes de confesarle que “le había dado un tiro a un chico en la bajada Formosa. Se asustó porque el chico (la víctima) se paró, se tocó, él pensó que le iba a disparar y por eso le disparó primero”.

El progreso de la investigación permitió la detención de Nicolás L. el 18 de mayo del año pasado, y a partir de ello se estableció su vínculo con una extensa serie de delitos violentos en la zona que, como suele suceder con los emprendimientos criminales gerenciados tras las rejas, tienen como epicentro la venta de drogas al menudeo.

Roles

La fiscalía describió la organización criminal como un grupo integrado por mucha gente que actúa “de manera coordinada, en constante cooperación y con roles específicos”. Hasta la muerte del Finito Sosa, éste se encargaba junto con Nicolás L. de impartir las órdenes y administrar los recursos que permitían la comisión de los hechos: así, proveían el dinero, autos, motos, nafta, celulares, municiones y armas de fuego.

El liderazgo de Nicolás L., aun tras las rejas, quedó en evidencia al ser detectado impartiendo órdenes mediante teléfonos celulares a los miembros de la estructura, especialmente a su pareja Nadia S., de alguna manera considerada su mano derecha para distintos encargos. La joven fue captada dirigiendo la entrega de droga, transmitiendo órdenes del jefe, guardando material balístico, entregando armas de fuego y realizando pagos con dinero proveniente de la venta de drogas.

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Otros miembros del grupo que estaría compuesto por alrededor de diez personas son Federico L., un hermano del jefe que está preso por homicidio en el marco de la Justicia de Menores, y Laura Patricia S., familiar del Finito, a quien le achacan la venta de droga y el ocultamiento de elementos derivados de delitos en su casa de Montevideo al 1300 de Baigorria, descripta como una suerte de base de operaciones de la gavilla.

Otro crimen y amenazas

Más allá de los roles y cuestiones generales del funcionamiento de la banda, Ferlazzo atribuyó algunos hechos puntuales a los imputados ayer. A Nicolás L. y Nadia S. los acusó de haber instigado a Federico L., mediante promesa remuneratoria, para que mate a Luis Eduardo Campos, de 28 años, asesinado la tarde del 20 de septiembre de 2021 en la plaza Ovidio Lagos del barrio La Florida de Rosario.

Según la investigación los días previos al crimen Nicolás L. se comunicó desde la cárcel con Campos y pactó engañosamente la entrega de drogas. A tal fin el día del hecho se hizo pasar por un comprador de drogas y coordinó un encuentro con Campos mientras, en simultáneo, se comunicaba con su pareja Nadia para que ésta le brindara a Federico, quien estaba en la misma vivienda que ella, las precisiones para consumar el ataque.

Ferlazzo acusó al jefe de la banda y a su pareja de haber orquestado el homicidio por el cual el hermano del cabecilla fue acusado como coautor de los disparos. “Sin esa planificación no podría haber ocurrido el crimen”, concluyó el fiscal.

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También les atribuyó dos balaceras como parte de un plan para entorpecer la investigación del homicidio de Contreras. Una ocurrió la tarde del 11 de mayo de 2021, días antes de que Nicolás L. fuera detenido. Según la acusación, pasadas las 16.30 el imputado se dirigió en una moto azul de 110 centímetros cúbicos hasta una vivienda de pasaje Quito al 1600 de Baigorria donde arrojó una nota amenazante y disparó al menos nueve veces un arma de fuego calibre 380 “con la intención de matar” a una mujer. Dos balas impactaron en la pared y la víctima resultó ilesa.

También le atribuyó a L. y su pareja un hecho del 1º de agosto de 2021 cuando desde la cárcel Nicolás le ordenó a Nadia un ataque contra esa misma vivienda donde además debía entregar otra carta intimidante cuyo texto le dictó. La mujer coordinó además el ataque con Federico L., sindicado como uno de los dos hombres que dispararon al menos 15 veces contra la misma casa con un arma calibre 380.

Por otra parte, le atribuyó a Laura S. haber comprado o recibido “a sabiendas de su procedencia ilícita” una moto Honda 110 Wave blanca que había sido robada el 11 de febrero de este año de un galpón comunal de la localidad de Soldini. El vehículo fue hallado el martes en la casa de la imputada en un allanamiento realizado por personal de Homicidios de la Agencia de Investigación Criminal (AIC).

Delitos varios

Además de las imputaciones por asociación ilícita, Ferlazzo imputó a Nicolás L. como instigador de un homicidio agravado por el uso de arma de fuego y la participación de un menor de edad, calificado por precio o promesa remuneratoria y por el concurso premeditado de más de tres personas, por el asesinato de Campos. El mismo delito le imputó a Nadia S. como partícipe secundario.

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Al líder de la banda también lo imputó como coautor de una tentativa de homicidio agravado por la balacera que realizó en mayo pasado contra la casa de pasaje Quito. Y también lo imputó como instigador del delito de abuso de armas agravado por la participación de un menor de edad y amenazas coactivas calificadas por el uso de armas y por ser anónimas. El mismo delito le imputó a su pareja como partícipe primario.

Finalmente Laura S. fue imputada también por encubrimiento por el hallazgo en su casa de la moto robada en Soldini.