Empalme Graneros: asesinan a un pariente del sindicado narcotraficante "Caracú" Albornoz
Jeremías Albornoz tenía 24 años. El domingo a la tarde circulaban dos versiones: que habían irrumpido en la casa y que habían disparado desde la puerta

Lunes 16 de Agosto de 2021

La del sábado era una noche más para una familia que vive en Vélez Sársfield al 6200 que jamás podría haber imaginado lo que ocurriría una hora más tarde. Cerca de las 21 llegarían a la casa dos hombres a bordo de un Ford Fiesta Kinetic turquesa y dispararon contra la vivienda con un resultado esperable. Jeremías Angel Albornoz, de 24 años y dueño de la vivienda fue alcanzado por al menos un proyectil en la cabeza que le provocó la muerte momentos después. Por su parte Ayelén Yanina A., de la misma edad y a la que los vecinos identifican como prima de la víctima, recibió tiros en la clavícula y en el omóplato que al cierre de esta edición la mantenían internada en grave estado.

Mientras ayer no había trascendido demasiada sobre la mecánica del ataque —ni siquiera estaba comprobado si habían irrumpido en la vivienda, disparado desde afuera o ambas cosas— un dato se adueño de la noticia: el joven era familiar —tampoco se estableció el grado de parentesco, aunque no descartaban que fuera su nieto— de Miguel Angel “Caracú” Albornoz, un hombre de 73 años que desde 2019 cumple prisión domiciliaria en su casa de Empalme Graneros cuando en abril de ese año una serie de 17 allanamientos con diez detenidos lo puso en la mira de una investigación federal que incluía una serie de cocinas de cocaína y kioscos de venta de droga.

No es la primera vez, en tanto, que la tragedia se ensaña con la familia de este hombre a quien en febrero del año pasado le mataron a su hijo, la pareja de éste y la pequeña hija de ambos.

Sólo círculos

Ayer a la tarde no había nadie en la casa donde ocurrió el mortal ataque, una pequeña construcción edificada en Vélez Sarsfield 6232 cuyo frente está pintado de un llamativo color violeta.

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Lo que sí se podía constatar si uno se acercaba eran manchas de sangre en la puerta y las marcas que deja el gabinete criminalístico de la Agencia de Investigación Criminal (AIC), en principio tres círculos sobre la puerta de calle y otro más cerca de ésta.

Los efectivos de la AIC levantaron en la escena del crimen al menos quince vainas servidas cuyo calibre no trascendió. Consultadas fuentes policiales, indicaron que ni el joven ni la mujer tienen antecedentes penales, más allá de algunas anotaciones más que menores, aunque al menos el muchacho figuraba en el organigrama de la investigación a la familia de Caracú como parte del grupo liderado por un hijo de este hombre.

Cuestión de segundos

De la noche del sábado hasta anoche al cierre de esta edición se sabía que Albornoz y su prima —no se confirmó ni se descartó que hubiese alguien más— estaban cenando en el domicilio atacado. Entonces, al menos 15 minutos antes de las 21, algunos testigos vieron que a unos metros de la casa se detenía un auto turquesa del que al menos descendió un hombre.

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En ese momento lo ocurrido se bifurcaba al cierre de esta edición en dos versiones: una apunta a que el hombre irrumpió en la casa, disparó y huyó en cuestión de segundos. La otra, abonada por las vainas levantadas fuera de la vivienda, sostenía que se paró en la puerta y comenzó a disparar hacia el interior.

Vecinos llamaron en masa al 911 y denunciaron las detonaciones. Al llegar los uniformados al lugar les informaron de los dos heridos, que ya habían sido trasladados a distintos centros de salud municipales: Jeremías, con impactos en el pecho, fue llevado al policlínico San Martín donde falleció momentos después. En tanto desde el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (Heca) les comunicaron a los policías el ingreso de Ayelén con heridas en la espalda.

La investigación recayó en el fiscal de Homicidios Alejandro Ferlazzo quien ordenó las primeras medidas investigativas de rigor: el relevamiento de las cámaras de vigilancia públicas o privadas que hubiera en la zona. En ese sentido, se supo que la más cercana está en inmediaciones de Junín y Solís, a unos 400 metros de la escena del hecho. Hasta ayer no había imágenes que permitieran arribar a una descripción de los homicidas. Otro dato que trascendió es que a unas cuatro cuadras también se encuentra un lugar que figura como denunciado como punto de venta de drogas.

Tragedias vecinales

“La familia vive ahí hace unos cinco años, al muchacho le dicen “Pepe” y quería vender la casa”, alcanzó a comentar ayer un vecino a este diario, y aportó lo que había escuchado sobre la suerte de la otra víctima. “Dicen que la chica está mal” aseguró.

Los Albornoz llevan tres generaciones asentados en Empalme Graneros. Si bien en su momento Caracú negó dedicarse a la venta de drogas —el año pasado dijo a este diario que vive de transportar verdura al norte litoraleño y regresar cargado con chatarra de metal— y dejó entrever que quien realiza esa actividad es uno de sus hijos establecido en Granadero Baigorria. Las anotaciones que sostienen la actividad narco de este hombre incluye un parentesco que mantenía con Roberto del Valle Padilla Echagüe, apodado “Tuerto Boli” y asesinado el 4 de diciembre de 2012.

De los hijos de Caracú al menos dos fueron asesinados. Angel Marcelo, el 26 de noviembre de 2001. Mecánico y repartidor, tenía 25 años cuando “le quisieron robar y se resistió, lo mataron a puñaladas”.

El otro hecho fue mucho más sangriento: fue el triple crimen ocurrido en Empalme Graneros la noche del domingo 4 de febrero del año pasado. Nahuel Christopher Albornoz, de 23 años y apodado “Búho”, circulaba en una moto junto con su ex pareja Florencia Naomi Corvalán, de 21, y la hija de ambos Chelsi, de 3, cuando un auto los emboscó en la esquina de Génova y Cabral. Entonces les dispararon una ráfaga de ametralladora. Florencia recibió nueve impactos de bala; la bebé, tres, y el hijo de Caracú, cuatro.

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Enmarcado en un contexto narco, por el triple homicidio fueron imputados dos jóvenes. Matías Jesús “Mati” O., de 20 años y apuntado como uno de las tres personas que iban en el auto de los homicidas, y Cristian Carlos “Salteño” V., también acusado como autor.