El vertido de petróleo en el golfo de México fue la peor crisis ambiental
Científicos en Estados Unidos publicaron lo que, dicen, es la primera medición independiente de la cantidad de petróleo que se derramó en el golfo de México tras la explosión de una plataforma petrolífera el 20 de abril último...

Viernes 24 de Septiembre de 2010

Científicos en Estados Unidos publicaron lo que, dicen, es la primera medición independiente de la cantidad de petróleo que se derramó en el golfo de México tras la explosión de una plataforma petrolífera el 20 de abril último, siniestro en el cual murieron 11 trabajadores, y concluyeron que se trata del peor desastre ambiental de la historia.
  El estudio revela que desde el 22 de abril hasta que el pozo fue cerrado completamente, lo que se logró la semana pasada, se vertieron aproximadamente 4,4 millones de barriles de crudo. Cada barril contiene 159 litros.
  La cifra, dicen los científicos en la revista Science, supera los 3,3 millones de barriles vertidos en 1979 en la costa de Campeche por la plataforma mexicana Ixtoc 1, que hasta ahora se creía que era el peor derrame accidental de petróleo ocurrido en el mundo.
  El estudio, expresan los científicos del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia, en Nueva York, “confirma la enormidad de este accidente”.
  Según el profesor Timothy Crone, geofísico marino que dirigió la investigación, “deseábamos llevar a cabo un cálculo independiente porque el público siente que los números que se han discutido no necesariamente son precisos”.
  Tras la explosión de la plataforma Deepwater Horizon surgió una enorme presión pública para encontrar la forma de medir la cantidad de crudo que se estaba derramando.
  Inmediatamente después del siniestro comenzaron a surgir cálculos que iban desde 1.000 barriles al día hasta 19.000, y la cifra continuó aumentando.
  Para conocer con más precisión el impacto del volumen de crudo vertido el profesor Crone y su equipo utilizaron una nueva técnica de análisis de las grabaciones de video submarino de la fuga en la tubería del pozo.
  La técnica, conocida como velocímetro óptico, utiliza imágenes para medir la velocidad del flujo que se escapa y calcular cuánto líquido se vertió del pozo durante los 84 días que duró el derrame.
  Los científicos encontraron que el vertido tuvo un volumen de entre 56.000 y 68.000 barriles diarios, o quizá más, hasta que fue instalada la primera campana de contención en 15 de julio. Los investigadores restaron sustrajeron 804.877 barriles que BP logró recuperar en el sitio y el cálculo total muestra que se fugaron 4,4 millones de barriles.
  La cifra es similar al consenso de los asesores del gobierno estadounidense (un cálculo de 4,1 millones de barriles) el cual todavía no se ha dado a conocer públicamente.

Datos subestimados. Hasta ahora no se habían podido obtener datos precisos del escape de crudo debido a una confusión entre el crudo que BP había logrado recuperar y lo que realmente se escapó a aguas oceánicas.
  El 28 de abril, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (Noaa, por sus siglas en inglés) presentó un cálculo de 5.000 barriles diarios. Pero muchos científicos consideraron que la cifra era muy subestimada.
  Posteriormente, el 27 de mayo, el gobierno elevó el cálculo a entre 12.000 y 19.000 barriles al día.
  Pero tal como señala el profesor Crone “para esos cálculos se utilizaron una variedad de técnicas, y hasta ahora no se ha dado a conocer cómo se llevaron a cabo esos estudios”.
  “Este nuevo estudio es el primero que presenta públicamente los detalles de un análisis del derrame en un informe independiente revisado por otros investigadores”, sostienen los autores del informe, dado a conocer ayer.
  Los científicos subrayan, sin embargo, que estos cálculos también son promedios preliminares de las tasas y volúmenes del flujo de petróleo y que se necesitarán más estudios para confirmar estos números.
  La técnica del velocímetro óptico fue desarrollada en 2006 por el profesor Crone para estudiar los respiradores hidrotermales naturales, que son grietas en el lecho marino de las cuales fluyen chorros de agua geotermalmente caliente.
  “El chorro de petróleo que se escapa de un pozo es muy similar”, dijo el investigador. Y agregó que “éste es un gran ejemplo de cómo la investigación básica, que no parece tener ningún valor inmediato, de pronto se vuelve sumamente necesaria para la sociedad”.