Domingo 11 de Julio de 2010
Puede atender hasta 400 consultas al día y tiene un promedio de 250 mil al año. Referente regional de la medicina pediátrica, el Hospital de Niños Víctor J. Vilela cumple el miércoles 80 años de vida junto a la comunidad rosarina y redobla la apuesta con proyectos a mediano y largo plazo para mejorar diariamente sus servicios.
Necesario. "La protección infantil está a cargo actualmente sólo de la sala de niños para la segunda infancia del Hospital Rosario y de los dispensarios de lactantes que funcionan en la casa central (Pellegrini 237) y la sección Refinería, cuyos movimientos se demuestran en las planillas que se acompañan. Esto revela lo limitado de los medios que se disponen para atender a tantos niños enfermos y la necesidad de construir un pabellón para ellos", decía un párrafo de la nota que envió a la Intendencia en 1925 el por entonces director general de Administración Sanitaria, Pedro P. Piñero García.
En ese contexto, comenzó a gestarse la necesidad de contar con un hospital exclusivo para la atención pediátrica. Finalmente, se fundó el 14 de julio de 1930 bajo el nombre de Hospital de Niños e Instituto de Puericultura, concebido para la atención de chicos en la primera y segunda infancia por iniciativa del por entonces intendente Víctor J. Vilela.
Su fundador y primer director fue Horacio de Zuasnábar. En 1941 pasó a tener su nombre actual, en reconocimiento al impulsor del proyecto.
De todos. En todos estos años, ¿qué padre no se acercó alguna vez a la institución de Virasoro 1855 para vacunar a su hijo o hallar la respuesta médica a los síntomas de un resfrío u otras enfermedades más graves?
Los respuesta no tarda en llegar cuando se conoce que el Vilela atiende la mayoría de la demanda pediátrica de la ciudad y la región, con un 35 por ciento de consultas de pacientes de otras localidades. En las áreas de mayor complejidad (cuidados intensivos, neurocirugía y hemato oncología), asciende al 50 por ciento.
El 40 por ciento de las consultas es por problemas respiratorios, el 15 por ciento por accidentes y traumas, y el resto se distribuye en patologías gastrointestinales, infecciosas y neurológicas.
Mientras enfermeros, médicos y personal administrativo se desvive por ocuparse de los niños, con guardias las 24 horas todos los días del año, es habitual observar en las habitaciones o en la sala de espera cómo alguno de los más de cien voluntarios lee cuentos infantiles para hacer más llevadera la estadía en la institución y brindar contención a los pequeños pacientes y sus familiares.
Gracias al trabajo de la Fundación Hospital de Niños Víctor J.Vilela, se amplió el sector de neurología con la incorporación de aparatos para realizar electroencefalogramas, y un neuroendoscopio para cirugías menos invasivas del sistema nervioso central, como las biopsias tumorales.
Además, el efector cuenta con nuevas prácticas médicas (polisomnografía y neuroendoscopía) y se ampliaron los servicios del vacunatorio para distribuir la demanda diaria extendiendo el horario de atención de 9 a 18.
El Hospital de Niños evolucionó en sus prestaciones y se convirtió hoy en una institución de mediana y alta complejidad que tiene la infraestructura y el capital humano para responder ante patologías agudas y crónicas de la infancia y la adolescencia.