Domingo 05 de Agosto de 2012
La leyenda bíblica de la Torre de Babel cuenta que cuando el hombre descubrió el ladrillo quiso construir una torre que llegara hasta el cielo. Hoy, la arrogancia de tres mil científicos viene desde unos años atrás, con un costo de más de mil millones de euros procurando reconstruir la máquina de Dios, cuya ambición es generar el Big Bang, creador del modelo por el cual se formó el Universo. Prototipo idealizado en el bosón de Higgs, pieza que hace cuarenta y ocho años que vienen buscando los científicos del CERN. El padre de esta tan mentada partícula subatómica es el físico inglés de 84 años de edad, Peter Higgs. En el año 1964 propuso a sus colegas explicarles por qué la materia tenía masa -término que en astronomía significa peso de una estrella o de un planeta según el campo de gravitación en que encuentra inmerso-. Higgs hace unos días renunció al CERN, alegando no tener idea para qué sirve este bosón que ha dado tanto que hablar al mundo de la física. "Me retiro por no tener percepción en que aplicación práctica podría usarse esta partícula ya que no es más que una teoría". El filósofo, sociólogo y teórico Karl R. Popper, dice: "Teoría es un término hipotético o conjuntural". Higgs agrega: cosa que no sirve ni para entender el mundo. Conjetura que sin querer me ha lanzado a un supuesto; una teoría científica basada únicamente en la matemática que confundieron mis estudios elementales que conocemos sobre el Universo, lo demás una vaguedad. Argumentos y renuncia que al igual que la Torre de Babel han provocado el derrumbe del CERN, el Gran Colisionador de Hadrones, la máquina de Dios. A pesar de esto, los físicos aseguran haber encontrado el bosón de Higgs, pero… lo están estudiando. La verdad suprema posee una característica, ser más grande que cualquier pensamiento y que cualquier palabra del hombre.
Roberto Linares L.E. 2.303.332