Domingo 23 de Julio de 2023
Dos jóvenes serán imputados este lunes por el homicidio de Lorenzo “Jimi” Altamirano, el músico y artista callejero secuestrado al voleo en la vía pública para ser asesinado a balazos frente al estadio de Newell’s con el fin de usarlo como “envase” de un mensaje mafioso. Uno es Daniel Mateo Bomer, apresado el jueves pasado en un centro de rehabilitación en el conurbano bonaerense y sindicado como partícipe. El otro, cuya vinculación con el espantoso crimen se conoció en las últimas horas y está apuntado como presunto autor material, es Alexis Oscar Romero, apodado “Tato” e imputado días atrás como miembro de otra banda gerenciada desde el penal federal de Rawson: “La Mafilia”, cuyo liderazgo le atribuyen a Leandro “Gordo” Vilche, condenado en 2018 como miembro de Los Monos.
La audiencia está prevista para las 8 en el Centro de Justicia Penal y ante la jueza María Isabel Mas Varela. Según fuentes judiciales Romero asistirá vía zoom desde la cárcel de Coronda donde está detenido desde mayo.
Macabro
La noche del miércoles 1º de febrero Jimi salió de ensayar con una bandas de punk rock y se dirigió a pie hacia su casa. En Iriondo y 27 de Febrero fue raptado por los ocupantes de un Renault Sandero negro robado en el que lo llevaron hasta el estadio Marcelo Bielsa. El vehículo se estacionó frente a la puerta 6, donde hicieron bajar al muchacho y lo ejecutaron con tres disparos. Los asesinos huyeron en el mismo auto, al que abandonaron incendiado en Latzina al 2900.
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Entre las ropas de Jimi se halló un papel con la siguiente frase: “Damián Escobar, Leandro Vinardi, Gerardo Gómez, dejen de sacar chicos del club para tirar tiro en Rosario”. Los destinatarios del mensaje estaban claros: Carlos “Toro” Escobar y Leandro “Pollo” Vinardi, condenados en causas por homicidio y narcotráfico presos en la cárcel de Ezeiza y líderes de una de las facciones de Los Monos que tributan a Ariel “Guille” Cantero. Sobre “Dibu” Gómez, está sindicado como un referente de los otros dos en el paraavalanchas leproso. El liderazgo de éstos en la barra de Newell’s pareció quedar anunciado con la bandera gigante que Los Monos desplegaron en la tribuna de la hinchada en la despedida de Maxi Rodríguez.
Durante febrero y marzo hubo hechos violentos que incluyeron crímenes en cuyas escenas se hallaron mensajes escritos similares al encontrado entre las ropas de Jimi. Para entonces ya se había establecido que la facción de Los Monos comandada desde la cárcel federal de Rawson por Vilches, Pablo Nicolás Camino y Rodolfo “Eri” Masini había entrado en conflicto con la gente de Vinardi y Escobar a por una deuda de 60 mil dólares originada en una carga de drogas.
La investigación condujo a otra organización presuntamente liderada por Camino, que ya estaba imputado desde el año pasado por liderar una banda polirrubro con epicentro en barrio Godoy. A este nuevo grupo imputado a principios de este mes le atribuyeron otros cuatro homicidios además del de Jimi y resonantes balaceras con mensajes, entre ellas la perpetrada contra el supermercado Unico de los suegros de Lionel Messi. Entre los prófugos por esa organización estaba Bomer.
Miedo
Bomer apareció en el radar de los fiscales de la Agencia de Delitos Complejos tres días después del crimen de Altamirano. Fue el 4 de febrero cuando lo emboscaron dos hombres armados en inmediaciones de Iriondo y Deán Funes, donde había sido citado por gente de Camino para “levantar” un auto.
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Por alguna razón minutos después terminó internado con una decena de balazos en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez. A los policías que lo entrevistaron por el ataque les contó que se había hecho el muerto para que dejaran de dispararle y así sobrevivió.
Bomer les dijo a los policías que conocía a Camino, que solía ir con él a la cancha, que es fanático de Newell’s y tiene amigos en la barra. Como no tenía antecedentes, una vez que le dieron el alta se esfumó de la ciudad, más que para escapar de la Justicia para que no lo localizaran quienes lo habían intentado matar. Su rastro se perdió hasta que fue ubicado en un centro de rehabilitación en el partido bonaerense de Tres de Febrero.
Más allá de que la evidencia en su contra se dará a conocer hoy, trascendió que su vínculo principal con la banda de Camino estaría basado en comunicaciones telefónicas. Sobre su rol en la banda, habría estado encargado de robar vehículos que la banda empleaba para cometer hechos como, por ejemplo, el secuestro y asesinato de Altamirano. Esa presunción surgió de sus propias palabras cuando fue baleado y entrevistado por la policía.
En cuanto a su rol en el crimen de Jimi, se presume que fue uno de los tres hombres que participaron del hecho y en principio habría estado al volante del auto. Por ello se prevé que hoy sería imputado como partícipe primario del hecho.
Sorpresa
La imputación a Bomer estaba prevista para ayer, pero se pospuso. Puede ser porque en ese lapso los fiscales cruzaron la investigación de la banda de Camino con otra realizada por la fiscal Georgina Pairola y la unidad de Crimen Organizado de la policía santafesina. Así detectaron la posible participación de Alexis Romero en el crimen de Jimi. Apodado “Tato” o “Blanco”, cayó el 6 de mayo en Chubut al 5600, barrio Azcuénaga.
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Pasadas las 21 de ese sábado un vecino de la cuadra llegaba en su auto cuando un hombre armado le salió al paso. El conductor no se detuvo y el maleante le disparó. El balazo hizo estallar una ventanilla pero la buena fortuna evitó males mayores teniendo en cuenta que junto al conductor iba su esposa amamantando a su bebé.
Romero quedó detenido e imputado por esa violenta tentativa de robo. Pero meses después, el 10 de julio, fue uno de los imputados como miembros de “La Mafilia”, una organización polirrubro que atribuyen liderar a Vilches y que agita el narcomenudeo en sectores del noroeste rosarino.
Tato Romero fue imputado como uno de los organizadores de esta asociación ilícita y los investigadores establecieron que hablaba directamente con el jefe: según esa información se ocupaba tanto de ejecutar hechos violentos como también de encargarlos a otros tiratiros. Y también solía conseguir vehículos robados o armas de fuego.