Domingo 23 de Julio de 2023
El boom de la venta de bicicletas se apagó, y el negocio entró en una etapa de supervivencia al menos hasta que llegue de nuevo la temporada alta y se tranquilice la macroeconomía. Luego de la pandemia, cuando muchos cambiaron sus hábitos de transporte, se produjo una explosión de aparición de nuevas bicicleterías y talleres de arreglo, no solo en el centro, sino muy pronunciadamente en zona sur, el norte y el oeste. Pero si bien el uso se mantuvo, ya que la mayoría de los que cambió la forma de trasladarse no volvió para atrás, la inflación fue carcomiendo el poder adquisitivo y encareciendo rodados y repuestos, y la demanda bajó, arrastrando tras de sí el cierre de muchos de estos locales.
Algunos de los que abrieron durante el reinado del Covid no eran talleres con apertura al público ni comercios con gran stock, sino personas que le buscaban la vuelta y armaban o arreglaban bicicletas en su domicilio. Pero con el tiempo, muchos han dejado de trabajar. La mayoría de los que ya tenían un tiempo abiertos como negocio, y los nuevos que lograron asentarse, sobrevivieron. El resto quedó en el camino. Los registros informales de algunos grupos de ciclistas como STS Rosario en Bici indicaban que en 2019 los locales eran unos 100. Luego del crecimiento y la caída, se intuye que el número volvió a estar cerca de ese.
"Luego de ese boom de aperturas, estalló y empezaron a cerrar talleres a lo loco. Hace 6 meses bajó rotundamente la cantidad de bicicletas nuevas que se vendían. En nuestro caso, que vendemos y arreglamos, te diría que estamos subsistiendo con la reparación", cuenta Sebastián Bon Saleh, del taller Don Bici (Catamarca 1378), aunque aclara que junio, julio y agosto son meses de temporada baja por el frío.
Esta caída en las ventas se produjo básicamente debido a la inflación. Desde Bicicletas Del Abasto (Entre Ríos 1887) dan un ejemplo claro: para el Día del Padre de 2022 tenían un modelo de una marca conocida que se vende mucho y estaba en promoción en 60 mil pesos. Este año, el mismo producto vale 176 mil. La temporada alta de compras siempre es en verano, la primavera y algo del otoño. En el invierno afloja. Pero durante el período estival no se cumplió la expectativa de llegar a los volúmenes esperados de venta.
Una bicicleta de paseo nueva hoy cuesta desde 60 o 70 mil pesos. También existen bicicletas más económicas que muchos comerciantes no trabajan porque las consideran "problemáticas". "Siempre está la opción de algo importado y barato que tiene un equipamiento más sencillo. Capaz la ves en una foto en internet y pensás que son todas iguales, pero la verdad es que el equipamiento hoy hace la diferencia en la calidad y el valor", agrega Pablo, uno de los dueños.
Hacia arriba, un rodado de alta gama puede rondar los 250 mil pesos, pero hay productos muy especializados que llegan a valer millones. La última moda son las mountain bike, que arrancan en 100 o 120 mil. Son bicicletas con suspensión, transmisión de velocidades, frenos a disco, que a la larga requieren un mantenimiento más costoso. "Cuando un producto es tendencia, siempre tiene una salida extra, aunque el formato no es el ideal para una ciudad como Rosario, y tiene todas estas exigencias que a la gente por ahí no le importa tanto, pero quieren ser parte de la movida", señalan desde el local de Entre Ríos y Pasco.
Todo depende del tipo de usuario y del producto que esté buscando. Hay gente que necesita una bici para ir a trabajar a una distancia importante, otra que hace trayectos relativamente cortos, y quizás después la usa para hacer alguna actividad como ir al gimnasio o estudiar. Y hay personas que usan la bici para todo: como medio urbano, como transporte, y obviamente están los que le dan un uso recreativo o deportivo. Para cada segmento, hay un formato o modelo. Además del uso, lo importante es la postura: muchos compran la bici por tendencia y después buscan la forma de acomodarlo a la altura que buscaban. Por eso es importante el asesoramiento de un comerciante del rubro.
"Como comerciante le recomiendo al cliente que use la tarjeta de crédito. Ahora las tasas de financiación aumentaron y a lo mejor las primeras cuotas se hacen un poco pesadas, pero a la larga conviene. El año pasado teníamos un 30% de interés en 12 cuotas, el que la compró a 60 mil la está terminando de pagar ahora unos 80 mil pesos y ya vale el doble, hizo un negoción", detallan. El aumento de precios es tan galopante que ya no toman señas. "Antes podíamos reservarle al cliente un producto en particular. En este momento no podemos, porque aumentan más rápido de lo que se puede planificar", suma.
Reparar para ahorrar
Por eso, muchas personas tratan de poner a punto la bici que tienen y aguantar con eso. Inclusive se ven algunas que hace mucho que no pasan por un taller y necesitan mantenimiento fuerte. En esos casos piden que se lo hagan en dos o tres etapas, para poder ir pagándolo. "Hace años que estamos en Catamarca y Corrientes, una zona céntrica en la que jamás tuvimos ningún inconveniente con nuestros clientes por el tema costos. Durante mucho tiempo los clientes ni preguntaban cuánto valía el arreglo. Ahora es todo lo contrario", relata Bon Saleh.
Un pinchazo vale 800 pesos, y cualquier otra cosa más complicada desde 3 mil en adelante. Un trabajo de desarme, arenado, pintura al horno, y rearmado, puede llegar a 35 mil pesos. Los talleres viven de esas reparaciones y restauraciones, que también han caído porque se han encarecido al tener una gran mayoría de repuestos importados. Los márgenes de ganancia ya son pequeños, y no les permite absorber costos para no trasladar a precios.
Por eso, algunas personas a veces se espantan con el costo de mantenimiento. Para el que se compró una mountain bike rodado 29, las que están de moda, la reparación de los frenos a disco, cambios, o alguna parte hidráulica de la bicicleta, puede ascender a 25 o 30 mil pesos. "Para mucha gente es caro, no lo puede pagar. Entonces la usan a medio arreglar, o si pueden rota, y van haciendo los arreglos de a poco", dice el mecánico de Don Bici.
Pablo, de Bicicletas del Abasto, coincide: "Mucha gente hace mantenimiento preventivo a tiempo, pero la mayoría lamentablemente deja la bici hasta el final, que no es lo mismo que hace el que tiene una moto o un auto. Hasta que no se rompió bien roto, no se detienen. Y ahí ya no es una reparación sino un cambio de partes, lo que encarece y queda también sujeto a la disponibilidad: hay muchos repuestos que van cambiando o se dejan de fabricar y tenés que modificar un conjunto de cosas para poder adaptarlo", detalla. En ese sentido, recomienda tener siempre la cadena y los frenos en buen estado para evitar tener que entrar a hacer mayores gastos cuando ya sea demasiado tarde.