Clausuran por ruidoso el centro cultural La Chamuyera Tango Club
Nació hace un año en Corrientes 1380 como Centro Cultural La Chamuyera Tango Club y solían pasar por allí —a bailar, cantar y realizar diversas actividades culturales— más de mil personas por semana

Domingo 08 de Agosto de 2010

Nació hace un año en Corrientes 1380 como Centro Cultural La Chamuyera Tango Club y solían pasar por allí —a bailar, cantar y realizar diversas actividades culturales— más de mil personas por semana. Sin embargo, el espacio está clausurado desde hace 20 días debido a una inspección de sonido que realizó el municipio tras una denuncia; sólo una de las 17 que recibieron en los últimos tres meses (a razón de dos por semana).
  Quienes están frente al lugar y también los que concurren a las clases sumaron decenas de almas y protestaron la semana pasada con una milonga en la plaza Pringles. Y preparan —también a puro tango— otra movilización hacia la Intendencia. Sostienen que le medición que se les realizó fue “irregular” y se quejan aún más porque aseguran que “alguien está ensañado” con el espacio y su gente. “No usamos música como en un boliche, no nos dejan trabajar. Nos tomaron de punto”, se quejó Marcos Raviculé, uno de los dueños.
  Parece una ironía que un lugar que desde el lunfardo evoca a la charla en voz baja o la conversación amorosa haga tanto ruido. Pero así es para un vecino que vive pegado a la casa donde se levanta el centro cultural. El problema se puede tomar como la otra cara de los ruidos molestos y la contaminación auditiva que tanto enfrenta a vecinos. Por un lado están quienes se quejan porque no pueden pegar un ojo y por otro los que no pueden desarrollar su actividad laboral.
  “Este lugar se creó con la intención de que las nuevas generaciones se acerquen al tango. Eso se logró y se superaron las expectativas. Está todo en regla en materia de habilitaciones. Acá hay actividad toda la semana, pero nadie tiene intenciones de molestar; es más, no nos oponemos a una mediación, controlamos el sonido cuando enseñamos a cantar y bailar, y nos clausuran aduciendo que se midieron 52 decibeles cuando lo normal es 50 y el aparato tiene un margen de error de 1,5. Y se dice en el acta que se midió el sonido con equipos prendidos y apagados para comprobar la conversacion y eso no es cierto. Hay varias irregularidades”, sostiene Leonel Capitano, cantautor, bandeneonista y docente de la Escuela de Canto Popular Carlos Gardel que funciona los miércoles en La Chamuyera.
  A esa actividad hay que agregar las clases de salsa los martes; el ciclo literario y de poesía, también los miércoles; la milonga, los jueves; las clases de flamenco y folclore los viernes, los sábados de milonga y los domingos de cine debate. Además, todos los dias hay mesas de idioma, ajedrez y muestras plásticas. La música suena en general desde las 23 a las 2.30. Los fiens de semana se extendienden “siempre de acuerdo ordenanza”, dijo Raviculé.

Mediación.

De la disyuntiva por los riudos no se sale sin la aplicación a rajatabla de la normativas del municipio (el único decreto ordenanza que especifica normas relacionadas con los sonidos urbanos data de diciembre de 1972 en plena dictadura militar y, para muchos, está desactualizado) o la intervención de mediadores, como lo de la Defensoría del Pueblo o del Colegio de Abogados (ver aparte). No obstante, hay académicos que aseguran que no se cuenta con los elementos necesarios para dar batalla al tema.
  La Capital publicó el 3 de marzo una nota (“Los ruidos se aduñan de Rosario pero nadie los puede controlar”) donde el especialista en acústica de la UNR, Federico Miyara, alertaba que “Rosario carece de un mapa de ruido”. Se refería a una representación que marca las densidades de ruido pero también los niveles óptimos y esperables.