Cholo Montironi: "Estoy en la renovación, en la de Piazzolla"
“Yo tuve mucha suerte”, dice Cholo Montironi, con una humildad asombrosa. Sobre todo porque el pasado, el presente y el futuro de este bandoneonista rosarino está más cerca del perfil de un virtuoso que de un hombre cuyos logros son una mera cuestión azarosa.

Domingo 21 de Noviembre de 2010

“Yo tuve mucha suerte”, dice Cholo Montironi, con una humildad asombrosa. Sobre todo porque el pasado, el presente y el futuro de este bandoneonista rosarino está más cerca del perfil de un virtuoso que de un hombre cuyos logros son una mera cuestión azarosa.

Tocó con Tony Bennet, fue el fueye de la ópera rock “Evita” con Paloma San Basilio, acompañó a figuras de la talla de Jorge Sobral y fue solista de la Orquesta Filarmónica Real de Londres y la Orquesta Sinfónica de Francia.

Recorrió el mundo con el tango, ya que tiene 64 giras a Europa, 9 a Estados Unidos y una a Japón. Acaba de grabar un disco impecable “París-Rosario”, junto al guitarrista Alfonso Pacín, en el que ratifica, a sus 79 años, que su talento no tiene techo. Allí va de Gardel a Piazzolla, y de Lennon-McCartney a Charles Aznavour. “Los Beatles fueron una locura y lo siguen siendo, no creo que nadie los supere”, explica con voz tenue.

Simple, ajeno a las críticas a colegas, El Cholo se presenta a la nota con Escenario vestido de negro riguroso, pero, eso sí, en zapatillas oscuras con un vivo amarillo. Quizá sea un guiño a su estilo combinado de clásico y renovador .“Sí, yo estoy en esa, en la renovación, en la de Piazzolla, porque me siento bien, además es la que gusta en Europa”, dice en el Bar La Capital, mientras deja enfriar su mate en saquitos en una mesa alejada de la ventana, acompañado por Hugo Vitantonio, de la Fundación Musimedios, que coprodujo el disco junto a Ediciones Musicales Rosarinas, de la Municipalidad de Rosario.

El sábado, en el teatro El Círculo, El Cholo presentará “París-Rosario”, con el guitarrista Marcelo Stenta, en reemplazo de Pacín, quien no pudo viajar; Javier Martínez Lo Re, en piano; Rubén Molino, en contrabajo, y Gabriela Estrada y Ricardo Paradiso, en voz.

“En las giras a Italia, durante 8 años hicimos en 40 días conciertos en 34 ciudades, con 38 temas por sesión, y ahí había 30 que eran de Astor”, cuenta El Cholo, y confiesa que todavía le da miedo de “pifiar una nota”. Es el temor de los verdaderos artistas, que transpiran antes de un show pero después entregan hasta la última gota de sudor y pasión en el escenario.

A los 8 años debutó en el programa radial “La hora de todos”, de LT3 Radio Cerealista, y sorprendió. “A los 11 o 12 yo era un pibe y tocaba en la calle. Ganaba 4 o 5 pesos por día y a mi viejo le pagaban un peso como operario en Celulosa Argentina”. La anécdota que se remonta a los años 40 fue una señal en su vida. “Siempre viví de la música”, asegura con cierto orgullo. “Con ese cajoncito le empataste a Dios”, le dice su mujer asiduamente en alusión al gastado pero rendidor cajón de su fueye.

El Cholo cuenta como al pasar cómo conoció a uno de los artistas estadounidenses de pop y jazz más importantes de todos los tiempos: “Era la época del Mundial 78, yo tocaba con Sobral en Caño 14, y Tony Bennet fue a ver el espectáculo, no a mí. Pero después del recital me pidió para su show del Luna Park, era para el tema en el que hace la gorda Serra Lima, ¿cuál es?, no es un tango, ¿cómo se llama?, ah, «A mi manera»”.

A su manera. Así vive  El Cholo y marca el paso con su fueye. Pero, claro, lo de él no tiene secretos. “Yo estudio mucho, todos los días desde las dos de la tarde hasta las ocho de la noche me la paso tocando y escribiendo”, destaca quien además de compositor es docente de clases de interpretación de bandoneón en La Casa del Tango.

Mientras se ríe cuando imagina un gran recital en el Anfiteatro para el año próximo, cuando cumpla los 80, El Cholo insiste con eso de la buena estrella: “Yo tuve mucha suerte, pero ojo, es difícil tener suerte, aunque es verdad que soy muy estudioso. A veces me amargo y paro cuando pierde Central, pero me tira el bandoneón”.