El sistema financiero enfrenta una situación crítica. Hay una gran masa de mora irrecuperable. Jóvenes, los más ahogados. Noroeste y conurbano, rankean
22:00 hs - Miércoles 29 de Julio de 2026
Uno de los mayores problemas de la economía es el crecimiento de las deudas de las familias con entidades financieras, bancarias y billeteras virtuales. Mes a mes se van conociendo datos que empiezan a generar una radiografía que se puede convertir en una foto de época.
El volumen total de personas involucradas en el sistema crediticio asciende a 20,9 millones, de las cuales 5,8 millones son consideradas morosas por registrar atrasos superiores a los 90 días de acuerdo a números del Banco Central que procesó la consultora EcoGo.
Del total de deudores, unos 2,6 millones mantienen compromisos simultáneos tanto con bancos como con entidades no bancarias. El sistema financiero argentino enfrenta una situación crítica con 3,4 billones de pesos en créditos ya considerados irrecuperables, que son aquellos que acumulan más de un año de atraso.
Deudas familiares
Esa cifra se complementa con otros 6,6 billones de pesos que presentan demoras de entre seis meses y un año, concentrándose la mayor parte de este último monto en el sistema bancario tradicional.
Frente a ese panorama, se ha observado una tendencia donde los deudores recurren a billeteras virtuales y fintech —cuyas tasas de interés superan hasta cuatro veces a la inflación— para cancelar obligaciones con los bancos y así evitar que se les bloquee el acceso al financiamiento más económico. Tapan el rojo con más rojo.
Es una hipótesis que baraja el Centro de Economía Política Argentina (Cepa). Esta dinámica ha generado que las entidades bancarias prácticamente frenen el otorgamiento de nuevos préstamos, optando por pasar a pérdida los créditos incobrables y vender esas carteras a estudios de abogados para su ejecución judicial.
Apps de delivery
En ese contexto, han ganado terreno actores no tradicionales, incluyendo a las aplicaciones de delivery que ahora actúan como dadores de crédito para sus propios repartidores, sumándose a un universo diverso de entidades no bancarias que registran niveles de morosidad alarmantes.
Por ejemplo, las financieras de préstamos a sola firma alcanzan casi un 59% de mora, mientras que las cadenas de electrodomésticos llegan al 44%.
Este fenómeno, que comenzó a escalar con fuerza a mediados del año pasado debido a la suba de tasas en los meses previos a las elecciones, tiene un impacto desigual según el perfil socioeconómico, afectando principalmente a jóvenes, trabajadores de ingresos bajos y monotributistas.
Casi cuatro de cada diez jóvenes que tomaron crédito se encuentran en mora. En el caso de quienes se financiaron exclusivamente con entidades no financieras, el nivel de incumplimiento asciende al 50%.
Geográficamente, la crisis de deuda se manifiesta con mayor intensidad en el noroeste argentino, donde provincias como San Juan, Catamarca, San Luis y La Rioja lideran los índices de mora con porcentajes que rondan el 34% y 35% de sus deudores. En el extremo opuesto, la ciudad de Buenos Aires presenta el ratio más bajo del país con un 16.1%, seguida por provincias como La Pampa y Neuquén.
Esa disparidad regional subraya la extensión de un problema que ya forma parte central de la agenda económica del gobierno y del sistema financiero desde hace un año y medio.