La nueva cara de la pobreza: por qué cada vez más personas de clase media terminan en la calle

El director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA estimó en La Capital+ que la pobreza se ubicará entre el 30% y el 38% en 2026 y 2027

08:31 hs - Viernes 06 de Noviembre de 2026

La pobreza en Argentina atraviesa un escenario de incertidumbre: después de una etapa de descenso, volvió a crecer en un contexto de pérdida de empleo, mayor informalidad y dificultades de las familias para afrontar sus deudas. Pero detrás de los porcentajes hay otro fenómeno que preocupa. Se trata de personas de sectores medios empobrecidos que, sin redes familiares ni ingresos suficientes, terminan viviendo en la calle.

Ese es uno de los diagnósticos que planteó Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA), durante una entrevista en el programa Una Tarde Más de La Capital+. El especialista analizó las causas de la evolución de la pobreza, describió los cambios en el mercado laboral y explicó por qué la situación de los jóvenes está marcada cada vez más por la inestabilidad.

“Hay segmentos de clase media que están peleando por no caer a la pobreza”, sostuvo. Y advirtió que, en muchos casos, esas familias se desintegran como consecuencia de las crisis económicas, mientras sus integrantes pierden la posibilidad de sostener una vivienda o encontrar contención.

Por qué bajó la pobreza y por qué volvió a subir

Salvia planteó que la pobreza venía aumentando desde antes de la llegada de Javier Milei al gobierno. Recordó que el deterioro se profundizó a partir de 2018, se aceleró durante la pandemia y continuó en la pospandemia. Hacia el final de 2023, señaló, la inflación provocó una fuerte caída de la capacidad de consumo de los hogares.

Después de la devaluación y la liberalización de precios de diciembre de ese año, la pobreza comenzó a descender, acompañando la desaceleración inflacionaria. Según explicó, durante ese período los salarios, las remuneraciones, las jubilaciones y los programas sociales lograron recuperar parte de su poder adquisitivo y crecer por encima de la inflación.

Para el director del Observatorio de la Deuda Social, esa reducción fue genuina, aunque los indicadores habrían exagerado su magnitud por cuestiones metodológicas y otros factores que deben tenerse en cuenta.

>> Leer más: La pobreza alcanzó al 23 % de la población en el Gran Rosario durante el primer semestre

La tendencia descendente, según su análisis, se mantuvo hasta el tercer trimestre de 2025. En ese período, explicó, hubo pérdida de empleos formales, pero también un crecimiento de ocupaciones informales y más precarias. La actividad económica y el consumo permitieron que muchos hogares recuperaran cierta capacidad de gasto e incluso recurrieran al crédito para realizar compras o iniciar pequeños emprendimientos.

Sin embargo, esa dinámica comenzó a frenarse. Salvia señaló que el endeudamiento se volvió cada vez más difícil de sostener, mientras continuaban la pérdida de puestos de trabajo y la expansión de la informalidad.

“Las familias no pueden pagar las deudas”, resumió. También describió una mayor competencia en actividades de servicios que habían funcionado como alternativa laboral, como el transporte mediante aplicaciones o los pequeños comercios.

En ese contexto, el especialista advirtió que la pobreza volvió a aumentar. Según su estimación, podría ubicarse entre el 30% y el 38% durante este año y el próximo.

Quiénes son las personas que terminan viviendo en la calle

Para Salvia, ese fenómeno no involucra únicamente a los sectores que históricamente atravesaron situaciones de pobreza estructural. “Son segmentos medios pobres que se empobrecieron en los últimos años”, describió. Según explicó, se trata de personas que muchas veces no cuentan con una red familiar capaz de ofrecerles alojamiento o contención cuando atraviesan una crisis.

>> Leer más: El consumo no repunta: cayó 1,5 % en agosto y acumula ocho meses en rojo

El especialista señaló que las dificultades económicas pueden provocar la desintegración de los hogares: hijos que se separan de sus padres, personas mayores que quedan solas y familias que ya no pueden sostener los gastos de una vivienda.

A eso se suma el costo de los alquileres, que dificulta el acceso a una solución habitacional, y el bajo poder adquisitivo de jubilaciones o ayudas sociales. En esas condiciones, incluso quienes cuentan con algún ingreso pueden no tener recursos suficientes para sostener una vida autónoma.

“La calle es un refugio”, sintetizó Salvia. El diagnóstico apunta a una transformación de la vulnerabilidad social: personas que no necesariamente provienen de los sectores más pobres, pero que pierden sus ingresos, sus vínculos de contención y la posibilidad de acceder a una vivienda.

El piso de pobreza que ningún gobierno logró revertir

Salvia también advirtió que Argentina mantiene un núcleo de pobreza crónica que no pudo ser revertido por las distintas administraciones. Según su análisis, existe un piso de entre el 25% y el 30% de la población que permanece en condiciones de vulnerabilidad.

>> Leer más: El consumo no repunta: cayó 1,5 % en agosto y acumula ocho meses en rojo

El especialista sostuvo que los distintos gobiernos alcanzaron períodos de descenso de la pobreza mediante mecanismos que generaron una mejora transitoria del consumo, pero que no lograron resolver los problemas estructurales.

En ese sentido, cuestionó que las recuperaciones económicas dependan de burbujas de consumo o de endeudamiento y planteó que el desafío es generar condiciones para un crecimiento sostenido.

También señaló que el gobierno de Milei enfrenta un problema de credibilidad para atraer inversiones. A su entender, no alcanza con ofrecer un escenario de equilibrio fiscal o acuerdos parlamentarios: hacen falta políticas de Estado que den previsibilidad a los pequeños y medianos inversores.

“Se perdió un año interesante para trabajar ese tema”, consideró, en referencia a 2024 y 2025. Para el referente de la UCA, la Argentina necesita acuerdos políticos transversales que permitan sostener reglas de juego a largo plazo, más allá de los cambios de gobierno.

Jóvenes: menos “nini”, pero más inestabilidad laboral

Salvia señaló que viene disminuyendo la cantidad de quienes no estudian ni trabajan, conocidos como “nini”, y destacó que cada vez más jóvenes buscan capacitarse para insertarse en un mercado laboral que cambió sus reglas.

Según explicó, ese proceso se observa especialmente entre las mujeres jóvenes, que se acercan a distintas formas de formación, tanto en instituciones educativas como a través de cursos, plataformas digitales y contenidos disponibles en internet.

“Son jóvenes impulsados a aprender porque no quieren quedarse atrás, no quieren quedar afuera”, describió.

>> Leer más: Radiografía de los jóvenes argentinos: vulnerabilidad, empleo precario y abandono escolar

Sin embargo, advirtió que esa mayor búsqueda de capacitación no encuentra necesariamente una respuesta en el mercado laboral. Muchos jóvenes terminan la escuela secundaria con dificultades de formación, intentan reconvertirse y desarrollan emprendimientos propios, pero se enfrentan a una demanda insuficiente de empleo.

El problema ya no puede resumirse solamente en la cantidad de jóvenes que no estudian ni trabajan. “La situación es la inestabilidad y la inseguridad frente al mundo que se viene”, afirmó.

El especialista planteó que las nuevas capacitaciones no siempre se traducen en oportunidades concretas y que falta un mercado capaz de incorporar a esos trabajadores y ofrecerles empleos de calidad.

También señaló que la Argentina necesita ampliar su estructura productiva. Si bien consideró importantes las inversiones en minería y energía, advirtió que esos sectores no alcanzan para generar empleo y bienestar para el conjunto de la población.

“Argentina tiene 45 millones de habitantes y no entra en el mundo petrolero”, sostuvo. En ese sentido, reclamó políticas que contemplen también a la industria, los servicios, el comercio, las nuevas tecnologías y las economías que pueden generar trabajo en distintas regiones.