Expreso Brío llegó a tener unos 400 empleados y mover dos millones de paquetes al año. Hoy acumula un pasivo estimado en $4.600 millones y más de $1.500 millones en cheques rechazados
17:59 hs - Lunes 31 de Agosto de 2026
La apertura del concurso de acreedores de Expreso Brío sumó un nuevo capítulo a la crisis que atraviesa la empresa de logística y profundizó la incertidumbre entre sus trabajadores. Mientras la Justicia busca determinar el monto definitivo del pasivo y establecer el mecanismo mediante el cual la firma afrontará sus deudas, los trabajadores despedidos esperan cobrar salarios adeudados y los rubros indemnizatorios correspondientes.
La Justicia decretó recientemente la apertura del concurso preventivo de Expreso Brío, que tramitará ante el Juzgado en lo Civil y Comercial de la 9ª Nominación de Rosario, a cargo de la jueza María Fabiana Genesio. El proceso permitirá determinar formalmente el pasivo de la empresa y establecer cuál será la propuesta de pago a los acreedores.
Esta semana está previsto el sorteo de la sindicatura. Una vez que el síndico acepte el cargo, se establecerán las fechas para que los acreedores presenten sus pedidos de verificación de créditos y para la elaboración de los informes individual y general. También quedarán fijadas las fechas de la audiencia informativa y del vencimiento del período de exclusividad.
Para los trabajadores, sin embargo, el proceso judicial llega después de meses de incertidumbre, despidos y dificultades para cobrar sus salarios.
Gabriela Díaz, una de las trabajadoras afectadas por la situación de la compañía, relató que la principal información que recibieron hasta ahora fue la que brindó el abogado de la empresa durante una audiencia realizada el 23 de julio en el Ministerio de Trabajo. Precisó que los trabajadores despedidos quedaron en una situación de particular vulnerabilidad y cuestiona la manera en que se desarrolló el proceso que llevó a la convocatoria de acreedores.
Además, denunció una fuerte reducción de la cantidad de vehículos que permanecen en la base de Rosario. La trabajadora estima que la casa central llegó a contar con unas 50 unidades y que actualmente quedarían alrededor de 20.
La reducción de la flota es parte de un proceso de ajuste que la empresa viene llevando adelante desde que comenzó a profundizarse la crisis. Brío cerró sucursales y avanzó con despidos mientras acumulaba atrasos en el pago de salarios. Sin embargo, la situación llama la atención de los trabajadores despedidos.
Alerta entre los trabajadores
Díaz indicó que mientras los trabajadores despedidos esperan respuestas, Brío continúe desarrollando actividades. La trabajadora también denunció la existencia de una nueva empresa de transporte vinculada, según dijo con personas relacionadas con los propietarios de la firma. “Estamos convencidos de que el fraude, con el guiño del sistema, fue bien planeado”, sostuvo Díaz, quien reclama que se investigue lo ocurrido.
La referente asegura que los trabajadores despedidos adeudan actualmente dos meses de sueldo, además de los rubros indemnizatorios. “Es triste porque somos trabajadores de mucha antigüedad, que un día se encontraron con la puerta de su otra casa cerrada. Se pierde mucho más que un trabajo ”, expresó.
Un pasivo millonario y cheques rechazados
Se estima que el pasivo total de Expreso Brío ronda los $4.600 millones, con el fisco, a través de Arca, como uno de los principales acreedores. Según los registros del Banco Central, la empresa acumula además unos $1.523 millones en cheques rechazados por falta de fondos.
Entre sus compromisos financieros figura un crédito con YPF por unos $118 millones, registrado en situación 4, categoría que implica un alto riesgo de insolvencia. También aparecen deudas con Mercedes-Benz por unos $122 millones, Coinag por $120 millones y Comafi por $23 millones, todas registradas en situación 3, correspondiente a créditos con problemas. El cuadro se completa con otros compromisos financieros clasificados en situación 2, que implica seguimiento especial.
Antes de llegar al concurso, los propietarios de la compañía, junto con el Sindicato de Camioneros de Santa Fe y distintos referentes empresarios y autoridades, buscaron alternativas para evitar el cierre y preservar las fuentes laborales. La principal posibilidad había aparecido a través de COC Global Enterprise, el fondo de inversión vinculado al empresario Leonardo Scatturice, que controla OCA. La firma había mostrado interés en quedarse con Brío e inyectar capital y actividad para sostenerla y avanzar en una reconversión.
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Las negociaciones llegaron a avanzar, pero finalmente quedaron estancadas durante las últimas semanas, según personas vinculadas al proceso. El principal problema, de acuerdo con quienes siguieron esas conversaciones, fue la magnitud de la deuda acumulada. La empresa enfrenta obligaciones fiscales, comerciales, financieras y laborales que, según las estimaciones, superarían el valor actual de la compañía.
Expreso Brío cuenta con más de 25 años de trayectoria y conecta a través de sus rutas a Santa Fe, Buenos Aires, Córdoba, Mendoza y distintas provincias del norte argentino. La compañía tuvo históricamente su sede social en Pujato, aunque posteriormente trasladó a Rosario su principal base de operaciones y administración central. En su momento de mayor actividad llegó a movilizar unos dos millones de paquetes medianos por año y a contar con alrededor de 400 trabajadores.