Miércoles 18 de Enero de 2023
La Cámara de Carroceros de Media y Larga Distancia (Caladi) presentó un reclamo ante la Secretaría de Comercio de la Nación para que se normalice el acceso a los dólares para comprar insumos y se controle la importación de carrocerías completas desde Brasil, que luego son ensambladas localmente.
En el contexto macroeconómico argentino las divisas norteamericanas son un bien escaso. La falta de dólares afecta tanto a fabricantes como a consumidores y el caso del cluster carrocero rosarino no es la excepción.
Desde la Cámara de Carroceros de Media y Larga Distancia (Caladi) denuncian que el mayor fabricante de carrocerías del mundo, Marcopolo, comenzó a importar carrocerías completas desde Brasil, para luego ensamblarlas en su subsidiaria Metalsur y ponerle el sello de trabajo argentino. Denuncian este comportamiento como competencia desleal.
La entidad, que nuclea a pymes nacionales que emplean a más de 4.000 trabajadores de forma directa e indirecta en Rosario y su área de influencia, elevó un reclamo al secretario de Comercio, Matías Tombollini, con el objetivo de alertar sobre esta operatoria de Marcopolo y exigir igualdad de condiciones en la producción.
Guillermo Rodríguez, socio gerente de Rossi SRL, Carrocerias Niccolo, y presidente de Caladi, aclaró en conversación con el diario La Capital: “ La falta de dólares es nuestro principal escollo, estos últimos años nos hemos reconvertido totalmente, nuevas plantas, maquinaria de última generación, ampliamos capacidad de producción y aumentamos sustancialmente la cantidad de puestos de trabajo. En condiciones normales, podemos competir sin problemas con Marcopolo”.
Según señala, la empresa brasileña no está sometida a los trastornos de la restricción externa que sufren las pymes nacionales y eso les permite elaborar las carrocerías sin contratiempos. Los carroceros locales deben importar materiales de terminales ubicadas fuera de las fronteras del país y su aprovisionamiento se ve amenazado por el contexto macroeconómico nacional.
Esta situación afecta a los proveedores locales y a toda la línea de suministro regional a la industria, que incluye a talleristas, fabricantes de plásticos, cerraduras, asientos, estructuras de hierro e incluso cortinas. En la actual situación, los carroceros locales señalan que el gigante industrial con el que hoy disputan mercado cambia mano de obra nacional por extranjera.
La producción de un chasis demanda 2.400 horas hombre y 45 días de proceso en suelo argentino. Rodríguez explicó que, reemplazando la producción local, la compañía brasileña, sólo utiliza 100 horas hombre y 3 días de proceso, disminuyendo estrepitosamente la utilización de las fuerzas productivas locales. De seguir así, advierte, las empresas de capitales locales quedarían desplazadas del mercad, afectando al empleo nacional.
La modalidad no es nueva. El titular de Caladi remitió a la experiencia mexicana, pasís en el que la compañía brasileña “ya estableció como norma el envío de las carrocerías en PKD (parcialmente ensambladas) destinado el último tramo del proceso, el ensamblaje final, a la fábrica de Marcopolo México”. Opciones similares, diijo, se intentaron en Colombia y en Perú pero el sector local, que tiene mayor fuerza que en México, se opuso e impuso normas de competencia leal.
El cluster de Rosario, es el polo carrocero nacional. Guillermo Rodriguez contó : “Esta es una situación inédita en la historia del sector, nunca antes había sucedido algo de esto” y asevera que incluso corren peligro los puestos de trabajo de la planta asociada a marcopolo, Metalsur.
En el informe enviado a la Secretaría de Comercio, Caladi estima los montos y producciones estimados para un año. En términos de divisas, los carroceros aproximan la demanda mensual de insumos para mantener el nivel de actividad y la competitividad en unos u$s 11.625.000. El cupo solicitado se calcula para producir tanto chasis de larga y media distancia como para los de uso urbano.