La fábrica santafesina de herramientas Bahco busca reducir su plantel al 50%. Stellantis anunció la reducción de un turno en su planta bonaerense
18:00 hs - Domingo 29 de Marzo de 2026
La crisis que atraviesan distintos sectores de la economía comenzó a trasladarse con mayor nitidez al mercado laboral. Con claras señales de ajuste, muchas empresas avanzan en procesos de reconversión, reducción de producción y reordenamiento financiero que ponen bajo presión cientos de puestos de trabajo.
Uno de los casos más recientes se registró en la planta de herramientas Bahco, de SNA Europe Argentina, ubicada en Santo Tomé. La firma decidió paralizar la producción, una medida que podría afectar a unos 40 trabajadores. La situación fue abordada el viernes pasado en una audiencia en el Ministerio de Trabajo de Santa Fe, donde por ahora no se formalizaron despidos ni suspensiones.
Desde la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) Santa Fe confirmaron que los operarios continúan trabajando, aunque la empresa ratificó su decisión de avanzar con el proceso. “No hay un despido planteado, no hay suspensiones. Los compañeros siguen trabajando en la planta”, señaló el secretario general del gremio, Walter Uriondo. Sin embargo, advirtió que la firma evalúa operar con una dotación reducida, lo que mantiene en vilo a los empleados.
La incertidumbre domina el escenario. “No saber si mañana te quedás o te vas es algo problemático”, resumió el dirigente sindical. Mientras tanto, la empresa avanza con un cambio estructural: la planta dejará de ser productiva para convertirse en un centro logístico, con foco en distribución, ventas y posventa.
Desde el Ministerio de Trabajo provincial destacaron la “buena predisposición” de las partes y confirmaron que se abrió una instancia de diálogo para encontrar alternativas. La discusión continuará esta semana, en un contexto donde la firma argumenta la necesidad de adaptar su modelo operativo para sostener el negocio.
Ajuste de turnos en Stellantis
La tensión laboral también se replica en la industria automotriz, uno de los sectores más sensibles a los cambios en la demanda. En este caso, la planta de Stellantis en El Palomar iniciará desde mayo una reducción de su esquema productivo: pasará de dos turnos a uno, en respuesta a la caída de exportaciones, especialmente hacia Brasil.
La decisión se enmarca en un proceso más amplio de readecuación frente a un mercado en retroceso. La baja en la demanda externa impactó de lleno en el nivel de actividad, obligando a la compañía a producir menos. Como parte del ajuste, se implementará un plan de retiros voluntarios y se reorganizarán los turnos de trabajo.
Aunque la empresa aclaró que no se trata de un cierre y que la planta seguirá operativa —con la producción de los modelos Peugeot 208 y 2008—, los datos reflejan un deterioro sostenido. Las exportaciones desde El Palomar cayeron con fuerza y la tendencia negativa se profundizó en 2026, en línea con un contexto sectorial adverso.
Según datos de la Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa), la producción nacional de vehículos se desplomó 30,1% en el primer bimestre del año, mientras que las exportaciones retrocedieron 23,4%. El sector acumula ocho meses consecutivos de caídas interanuales, presionado además por una mayor presencia de importados en el mercado local.
En paralelo, otras terminales adoptaron medidas similares: suspensiones, paradas técnicas y reconfiguración de líneas de producción, en un intento por adaptarse a un escenario de menor demanda y pérdida de competitividad.
Problemas financieros en Peabody
El deterioro no se limita al plano productivo. En el sector de electrodomésticos, la situación comienza a evidenciarse con fuerza en el frente financiero. La empresa Peabody, controlada por Goldmund S.A., atraviesa un proceso de concurso preventivo con un pasivo cercano a los $19.600 millones, en medio de la caída del consumo y la presión competitiva de productos importados.
En las últimas semanas, Peabody sumó una señal más delicada: no pudo afrontar con fondos propios el pago de intereses de una obligación negociable, lo que obligó a activar las garantías del instrumento para cumplir con los acreedores. El episodio expone una dificultad concreta de liquidez y marca un punto de inflexión en su situación financiera.
El caso refleja un problema más amplio en el sector. La combinación de apertura importadora, baja de precios y compresión de márgenes golpeó la rentabilidad de las empresas locales. En respuesta, Peabody avanzó en una reconfiguración operativa que incluyó trasladar parte de su producción a Paraguay, buscando mejorar competitividad.
Sin embargo, el ajuste no alcanzó para evitar el deterioro. La empresa pasó de exhibir una situación crediticia normal a enfrentar tensiones que ya impactan en su capacidad de pago, incluso en instrumentos financieros activos.