8M: en el Gran Rosario las mujeres ganan casi 40% menos que los varones

La disparidad de ingresos en el aglomerado local alcanza el 37,4%, frente al 29,3% registrado en el conjunto de los principales centros urbanos del país. Las mujeres enfrentan mayores dificultades para acceder a empleos formales y mejor remunerados

06:15 hs - Domingo 08 de Marzo de 2026

La desigualdad salarial entre mujeres y varones sigue siendo una característica estructural del mercado laboral argentino y, en el caso del Gran Rosario, se manifiesta con mayor intensidad que en el promedio de las principales ciudades del país. La desigualdad de ingresos entre mujeres y varones alcanza el 37,4% en la región, por encima del 29,3% registrado en el conjunto de 31 aglomerados urbanos relevados por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), destaca un informe realizado por la Usina de Datos UNR junto con el Área de Género y Sexualidades de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

El documento, titulado “Desigualdades de género en números”, analiza la evolución del mercado laboral, los ingresos y el acceso a la seguridad social con perspectiva de género. Entre sus principales conclusiones señala que, durante el tercer trimestre de 2025, la brecha de ingresos simple —que mide la diferencia entre el ingreso promedio de mujeres y varones— llegó al 37,4% en el Gran Rosario. En contraste, en el promedio de los 31 aglomerados urbanos del país esa diferencia fue del 29,3%.

Esto significa que, en términos generales, las mujeres perciben ingresos considerablemente menores que los varones por su ocupación principal, incluso cuando participan del mismo mercado laboral. El estudio remarca que la desigualdad persiste a lo largo del tiempo y que, pese a algunos cambios coyunturales, las diferencias estructurales continúan marcando el funcionamiento del sistema productivo.

El informe explica que la brecha de ingresos simple se calcula comparando el promedio salarial de mujeres y varones ocupados. Bajo este indicador, los datos muestran que la desigualdad no solo se mantiene sino que, en algunos períodos, se profundiza. En el conjunto de los 31 aglomerados urbanos analizados, la brecha pasó del 26,1% en 2019 al 29,3% en 2025. Esto refleja que, a lo largo de los últimos años, las mujeres continuaron recibiendo ingresos significativamente menores en relación con los varones.

El Gran Rosario presenta una situación aún más marcada. Según el estudio, la región registró fluctuaciones importantes en los últimos años, con momentos en los que la brecha se amplió considerablemente. El punto máximo se observó en 2021, cuando alcanzó el 23% en los cálculos específicos de brecha ajustada vinculados al salario horario, un fenómeno que los investigadores vinculan con los efectos desiguales que dejó la pospandemia sobre el empleo femenino.

La caída del desempleo masculino posterior a la crisis sanitaria contribuyó a ampliar las diferencias en el mercado laboral, reforzando las disparidades ya existentes.

El mercado en el Gran Rosario

Para profundizar el análisis, el informe también calcula una brecha salarial ajustada. Este indicador busca aislar el componente estrictamente asociado al género, eliminando el efecto de variables como edad, nivel educativo, experiencia laboral o antigüedad en el empleo. Para ello se utiliza un modelo econométrico basado en la ecuación de Mincer, ampliamente utilizada en economía laboral para estimar el impacto de distintas variables sobre los salarios.

Los resultados muestran que, incluso cuando se controlan estas características, persiste una diferencia significativa en los ingresos por hora. Para 2025, las mujeres cobran en promedio cerca de un 10% menos que los varones por cada hora trabajada, aun cuando poseen niveles comparables de formación o experiencia. Este componente residual es el que los investigadores identifican como una posible manifestación de discriminación salarial o de desigualdades estructurales más profundas dentro del mercado laboral.

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Más allá de las diferencias regionales, el informe concluye que las desigualdades de género en el mundo del trabajo no responden a un único factor. Por el contrario, se trata de un fenómeno multidimensional que combina distintos elementos sociales, económicos y culturales. Entre ellos se destacan las brechas en la participación laboral, las dificultades de acceso a empleos de mayor jerarquía y la persistente división sexual del trabajo, especialmente en lo que respecta a las tareas de cuidado y domésticas. Estas responsabilidades, que recaen mayoritariamente sobre las mujeres, limitan su disponibilidad para el empleo formal o para trabajos de mayor dedicación horaria, lo que termina impactando directamente en sus ingresos.

La brecha del sistema previsional

El estudio también advierte que las brechas de género no se limitan al mercado laboral activo, sino que se prolongan en el sistema previsional. En la provincia de Santa Fe, los ingresos promedio de las jubilaciones sin moratoria son un 12,7% inferiores para las mujeres respecto de los varones. Si se considera el total de jubilaciones, la diferencia se amplía hasta el 31,3%.

Esta situación refleja las trayectorias laborales más interrumpidas o precarizadas que históricamente enfrentan las mujeres, lo que se traduce en menores aportes y, en consecuencia, en haberes previsionales más bajos.