El contratista que realizó las obras declaró este lunes en la Justicia que el jefe de Gabinete le pagó u$s 245 mil cash por una larga lista de renovaciones en su propiedad en el country de Exaltación de la Cruz.
19:43 hs - Lunes 04 de Mayo de 2026
Manuel Adorni no pasa por su mejor momento. Tras presentarse en el Congreso de la Nación, el jefe de Gabinete tuvo este lunes otro golpe duro en la investigación que lo tiene en el eje por gastos que no pueden justificarse con relación a su ingreso. El contratista que remodeló la vivienda del funcionario en un barrio cerrado de Exaltación de la Cruz dio detalles del trabajo, que costaron 245.929 dólares.
Matias Tabar, contratista encargado de las obras en la casa que la familia Adorni tiene en el country Indio Cua de Exaltación de la Cruz, se presentó ante los tribunales de Comodo Py y llevó un archivo de excel impreso a color que estaba titulada como “Bettina&Manuel Remodelación UF380”. Eran dos páginas donde se detallaba cada arreglo y los diferentes aportes que el jefe de Gabinete realizaba, todos en efectivo, en dólares y sin comprobantes.
Según el detalle, Tabar trabajó para Adorni durante 2024, cuando el funcionario oficiaba de vocero presidencial. Cabe recordar que la investigación también recae sobre Bettina Angeletti, la esposa de Adorni, de la cual se desconoce ingresos registrados.
Detalles de las obras
Lo primero que Tabar aclaró es que el presupuesto inicial de las obras era de 95 mil dólares, pero agregados y detalles llevaron a Adorni a pagar un total de 245.929 dólares. Siempre sin comprobantes de por medios.
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El primer contacto de Adorni con Tabar fue en agosto de 2024 a través de WhatsApp para evaluar la casa del lote 380 del country Indio Cua, que tenía aproximadamente 400 metros cuadrados de superficie.
Tabar contó que la vivienda estaba en buen estado, pero que el matrimonio Adorni-Angeletti solicitó modificaciones. Así fue como el 14 de septiembre de 2024 se iniciaron las obras, pero sin firmar ningún contrato formal.
El trabajo de Tabar era administrador, es decir, pedía presupuestos que Adorni debía aprobar y los pagaba con los dólares que el jefe de Gabinete daba en mano.
En el presupuesto inicial se incluían cambio de pisos por porcelanato, pintura, revestimiento exterior, y reformas estructurales en la galería y la entrada. Pero con el paso del tiempo se sumaron algunos saltos como ventanas premium Renthaus que significó unos 33 mil dólares. También solicitaron que la pileta fuera rellenada para hacerla más profunda y así revestirla con piedra Bali y mármol travertino.
En la pileta además se solicitó un climatizador para el agua de 9.780 dólares y una cascada por 3.500 dólares. También dos “apoya cabeza jacuzzi” por 90 dólares cada uno y césped en el parque y un sistema de riego por unos 4.000 dólares.
Más gastos
Sólo en el patio, Adorni invirtió 13.810 dólares, casi la mitad en la parrilla. En este sentido, la carpintería fue a medida y fue en dos partes: primero 8.037 dólares y más tarde unos 19.002 dólares. Meses más tarde pidió bibliotecas y estantes por 7.500 dólares. El encargado de estos trabajos fue el carpintero “Marcelo”, que cobró como último trabajo uno 9.200 dólares por un “pedido final” no aclarado.
Para instalar la isla en la cocina, Adorni pagó 4.900 y para aries acondicionados, instalación y algunos ventiladores, unos 4.000 dólares.
La relación continúo hasta después del 18 de julio de 2025, cuando terminó de pagar los últimos 20 mil dólares, siempre en efectivo y sin factura.
La relación continuó
Tabar reveló que en diciembre de 2025 Adorni lo volvió a contactar para coordinar trabajos de carpintería en otro inmueble: el famoso departamento de Caballito.
Allí se encargó de realizar tareas de carpintería en la mesa de comedor de madera y mármol, muebles vajilleros y racks de TV. Todos abonados, como solía hacer, en efectivo y en dólares.
El contratista le confió a la justicia que días antes de su declaración, Adorni intentó contactarlo a través de WhatsApp para ofrécele ayuda o ponerlo en contacto con su equipo, pero lo hizo con mensajes temporales que no quedan registrados en la conversación una vez leídos o escuchados.
Tabar rechazó el ofrecimiento y dijo que lo hizo para no quedar implicado en el armado de una estrategia de encubrimiento. Además, entregó a la justicia fotos, renders y la planilla de gastos que son parte del expediente.