Domingo 03 de Enero de 2021
“La madre del blues”, que acaba de estrenarse en Netflix, es una película con grandes chances para la llamada “temporada de premios”. Está protagonizada por la talentosa Viola Davis —ganadora de un Oscar, un Globo de Oro y cinco premios del Sindicato de Actores—, y su coestrella es Chadwick Boseman, el actor de “Pantera negra” que falleció en 2020 a los 43 años. Esta es justamente la última actuación de Boseman, quien se despidió prematuramente, cuando aún era una promesa. La película además está producida por Denzel Washington, y está basada en la obra “Ma Rainey’s Black Bottom”, del genial dramaturgo August Wilson.
Esta vez Viola Davis se pone en la piel de un personaje real: la cantante Ma Rainey. El filme transcurre en Chicago, en 1927. En un caluroso día de verano, una banda de afroamericanos se reúne en un estudio de grabación propiedad de blancos para grabar un nuevo disco con Ma Rainey, la pionera del blues y una mujer sin reservas liberada del sur. Rainey era abiertamente bisexual y orgullosamente rebelde pese a la segregación racial de la época.
“Yo, en mi vida, tiendo a ser más tímida, más vergonzosa, probablemente más ansiosa”, dijo Davis a The Associated Press. “Ella es todo lo que yo no soy. No es alguien que sienta que deba prostituirse para trabajar. Sabe lo que vale. Sabe exactamente por qué vale. No tiene arrepentimientos sobre su sexualidad. Así que cuando asumí el papel, sentí que mis caderas se agitaban más. Hasta sentí que caminaba mejor en tacones como Ma Rainey que como Viola”, comentó.
Pese al título, el personaje principal de la película es el de Levee (Chadwick Boseman), un ambicioso trompetista con una visión más moderna para la música de Rainey y grandes sueños de hacerse un nombre por sí mismo. Boseman lo encarna como una figura dolorosamente trágica, un hombre asediado por los traumas de la esclavitud que intenta trazarse un mejor futuro. En ese sentido, representa las luchas de hace 100 años y también las de hoy.
Como a muchos de los involucrados en la realización de “La madre del blues”, a Viola Davis le cuesta encontrar las palabras para resumir lo que el dramaturgo August Wilson significa para ella. “Todo”, dice. El primer papel de Davis en el teatro fue en “Joe Turner’s Come and Gone”, de Wilson. Luego de interpretar a Rose en Broadway en una puesta de “Fences” de Wilson, repitió el papel en la película homónima de Denzel Washington de 2016 y fue galardonada con un Oscar. Más que nada, como estudiante de actuación, halló una nueva luz en Wilson, considerado uno de los grandes dramaturgos junto a Arthur Miller, Eugene O’Neill y Shakespeare.
“Una siempre trata de encajar en estos papeles, de hacer que alguien más te vea en estos papeles, transformándote —en tu cabeza— en una mujer blanca”, dijo la actriz. “Con August no tenía que hacer eso. Estos papeles son una parte muy importante de mi vida. No es tratar de hacer que un cuadrado encaje en un hoyo circular; es algo que absolutamente me habla, que no tengo que luchar para encarnar. Sigue conllevando un enorme trabajo y destreza, pero no siento que tengo que cambiar el lienzo de quién soy. El es nuestro dramaturgo. Nos pertenece”, afirmó.
“La madre del blues”, dirigida por George C. Wolfe, es la segunda adaptación cinematográfica de una obra de Wilson en un proyecto ambicioso liderado por Denzel Washington. Tras “Fences” y “La madre...” planea seguir adaptando la conocida “Century Cycle” de Wilson, una serie de 10 obras que abarcan cada década del siglo XX. (“The Piano Lesson”, de los años 30, tendrá a Barry Jenkins como director y a John David Washington y Samuel L. Jackson como protagonistas).
“Estas películas llegarán a una audiencia mucho más amplia. Mucha más gente conocerá el nombre de August Wilson y de qué se trata su trabajo”, dijo Constanza Romero, la viuda de Wilson y albacea de su patrimonio. “Ellas hablan, desafortunadamente, del sufrimiento de los afroestadounidenses de hoy”.
Un número de obras de Wilson estaban sobre la mesa, pero Washington eligió “La madre...” por su naturaleza relativamente condensada y por el atractivo de tener a Davis y Boseman. Washington invitó a su director de “The Iceman Cometh”, el veterano de Broadway George C. Wolfe, para dirigir la película, y al antiguo intérprete de Wilson Ruben Santiago-Hudson para que escribiera el guión. Preservar la poesía y el ritmo de los diálogos de Wilson era fundamental.
“Langston Hughes escribió un libro titulado «Las formas de la gente blanca». August Wilson escribió 10 obras sobre las formas de la gente negra”, explicó Santiago-Hudson. “Es nuestro comportamiento específico y auténtico en respuesta a la herida infligida por Estados Unidos lo que hace que su obra sea tan hermosa y brillante. Es siempre una celebración... Miren por lo que pasé, y aquí estoy para contar una historia”, reflexionó.
¿Habrá nominaciones?
“La madre del blues” tiene dos de las actuaciones más aclamadas de 2020. Y se espera que Davis y Boseman reciban nominaciones al Oscar. Para Davis, Ma no es un personaje del que quiera desprenderse o dejar de admirar. “Mi diálogo favorito suyo es: «Ma oye con el corazón. Ma oye la voz en su interior. Eso es lo único que cuenta para Ma»”, dijo la actriz. “Es decir, hacer eso le toma toda una vida a la mayoría de la gente”, agregó.
La película está dedicada a Boseman, quien murió en agosto pasado de cáncer de colon. Ninguno de sus compañeros del filme, que se rodó en 2019 en Pittsburgh, sabía que estaba enfermo. Eso sólo amplió la admiración de todos por una actuación que Davis calificó de “transcendente”. “El no está jugando con el personaje de Levee, le da absolutamente su 150%. Creo que hay algo en August que saca lo mejor de todos”, dijo Constanza Romero.
A Romero le gusta llamar a los actores, directores y guionistas que vuelven una y otra vez a las obras de su esposo “Guerreros Wilsonianos”. Pensó que Boseman se mantendría como uno de ellos. En 2013, el actor escribió de manera conmovedora sobre cómo conoció a Wilson y cómo sus obras lo cambiaron por siempre.
Para los llamados Guerreros Wilsonianos —un ejército que sólo se multiplica— “La madre del blues” no representa un final sino una continuación de un viaje para toda la vida. Santiago-Hudson, amigo de Wilson cuando éste estaba vivo, ha dirigido o actuado en cada una de sus obras, y aún no termina. “Quiero mantener mi relación con este trabajo, con mi amigo August hasta que yo muera”, concluyó.