Miércoles 31 de Marzo de 2010
En los 80 no existían Facebook, YouTube ni los reality shows. La celebridad planetaria casi instantánea que hoy acercan los foros sociales y la televisión es incomparable con el trabajo que supone obtenerla por el método más tradicional del esfuerzo diario y continuado. Este último es el espíritu que rescata "Fama", la remake de aquel exitazo de Alan Parker de 1980 que se estrena mañana en Rosario.
¿Por qué Hollywood decidió rescatar aquellos años de calzas fucsias, rulos y walk-mans? Quizás para mostrarle a las nuevas generaciones que crecieron delante de un monitor y con modelos mediáticos la prehistoria de la formación de la fama de un artista integral. Una época también de inocencia. Ahí estaba Irene Cara en el original para confirmarlo cuando cantaba en el estribillo: "¡Fame! I’m gonna live forever, I’m gonna learn how to fly, People will see me and cry".
La vida y la ficción. La nueva versión de "Fama" tiene también como protagonistas a un grupo de adolescentes de todos los niveles sociales y razas, que durante cuatro años intentarán formarse en la High School of Performing Arts, de Nueva York, que es en realidad una de las más prestigiosas instituciones de esa ciudad con más 60 años de trayectoria y de la cual egresaron figuras como Jennifer Aniston, Ellen Barkin, Adrien Brody, Liza Minnelli, Al Pacino, Wesley Snipes y Suzanne Vega, entre otros.
El film transcurre en una atmósfera competitiva, caracterizada por las dudas que cada uno de los estudiantes tienen sobre sí mismos, y en la cual la vocación y la pasión serán puestas a prueba. Además de dedicarse a su crecimiento artístico y sus logros, todos deberán enfrentarse a lo característico de esa época de sus vidas: un período de intensa tarea pero también de amistades profundas, incipientes romances y autodescubrimiento
Las escenas icónicas de aquel filme de energía desbordante y bailes sobre los techos de los taxis se recrean con una estética renovada, pero sin perder la esencia, según contó su director, Kevin Tancharoen, coreógrafo, bailarín, productor y director de televisión de 24 años. Igual que los personajes de su película que además marca su debut en el cine, tuvo que pasar por un casting de más de 40 aspirantes a directores para transformarse en el responsable del filme.
Clásico y moderno.Su decisión fue clara: se propuso "recapturar el núcleo de la idea original y mezclarlo con nuevos estilos de danza. No solamente las coreografías, sino las historias detrás de ellas debieron ser actuales". Así vuelven a aparecer jóvenes negros, blancos y latinos, ricos y pobres, juntos persiguiendo el viejo y conocido sueño de mostrar su talento.
Según el director, el elenco que participó en "Fama" y él mismo, de algún modo están viviendo lo que reflejan sus personajes en la pantalla, "lo cual le aportó honestidad al filme e identificación con el público". Treinta años después de la película de Alan Parker, Allen reivindica el "trabajo duro" como medio de alcanzar la fama duradera, un objetivo que también puede significar la gloria o el desencanto, según el humor arbitrario de la Fortuna.