Un puente con la poesía rockera
Hay hechos cotidianos que pueden parecer imperceptibles, pero que a veces se pueden constituir en un hecho artístico. “Cuando nos juntamos a guitarrear, después de un asado y un vino...

Jueves 13 de Septiembre de 2012

Hay hechos cotidianos que pueden parecer imperceptibles, pero que a veces se pueden constituir en un hecho artístico. “Cuando nos juntamos a guitarrear, después de un asado y un vino, en las tertulias de la medianoche, digamos, tocamos zambas, chacareras, huaynos y también cantamos rock”, dijo Sebastián López, jujeño, voz líder del grupo folclórico Los Tekis. Esa situación, sumada a una charla interna sobre el significado de la palabra folclore, disparó “Rock y Tekis”, el disco integrado por clásicos del rock nacional, que se presenta mañana, a las 21.30, en el Auditorio Fundación Astengo (Mitre 754).
No es moneda corriente que un grupo folclórico haga un disco de rock. Sí lo es que el rock coquetee con el folclore. Desde las incursiones experimentales de Arco Iris, pasando por León Gieco y hasta Divididos, por nombrar sólo algunos, sin olvidar a Lito Vitale y Juan Carlos Baglietto. Pero nadie imagina al Chaqueño Palavecino tocando rock y mucho menos a La Sole y a Los Nocheros, pero a Los Tekis, ahora, sí.
  En “Rock y Tekis” se oye desde “La marcha de la bronca”, con la intro de “Post-Crucifixión” (de Pescado Rabioso) y “Canción para mi muerte” hasta “La vida es una moneda” y “Seguir viviendo sin tu amor”, pero también el costado reggae de “Pupilas lejanas” (Pericos) y “Tú sin mí” (Dread Mar I) y un aire de cumbia en un mix con “La canción del cucumelo” (Las manos de Filippi) y “Yo tomo” (Bersuit), más “Que me pisen” (Sumo) e incluso “Yo no me sentaría en tu mesa”, en tiempo de ska. Y si no basta con el desafío, también está “Don”t let me down”, de los Beatles, mitad en inglés y mitad en quechua. Una perlita. Y encima con invitados de la talla de Juan Carlos Baglietto, Miguel Cantilo, Manuel Quieto (Mancha de Rolando), Cóndor Sbarbati y Dani Suárez (Bersuit) y Dread Mar I.
      Parado desde la vereda de su casa en San Salvador de Jujuy, y mientras no dejaba de mirar el cerro, como él mismo lo relató, el cantante de Los Tekis contó que esta mixtura de rock con el folclore se dio por un hecho natural, pero que a la vez quisieron dejar un mensaje.
   “Este es el disco número 14 del grupo en casi 22 años de carrera, y en todos los discos nuestros tendíamos puentes a otros géneros, al tango, a la milonga, e incluso al rock, cuando grabamos “Himno de mi corazón” (Los Abuelos de la Nada), pero con este trabajo quisimos darle un gran abrazo a la música”, dijo López (primera voz, quena y charango), que integra la banda junto a Juanjo Pestoni (batería), Mauro Coletti (vientos y coros), Pipo Valdez (vientos y guitarra), Walter Sader (guitarra y segunda voz) y Pucho Ponce (bajo).
        “Una vez tuvimos una charla y nos planteamos qué es el folclore, y vimos que en el diccionario decía la ciencia o el saber del pueblo. Ahí nos dijimos que el saber del pueblo, las vivencias pasan por el cuarteto, el tango, la cumbia, el folclore y el rock. Somos changos que nos hemos criado con la Pachamama, con el carnaval, pero somos changos jóvenes, y siempre hemos tocado y escuchado rock”, confesó López.
      Orgulloso por este material, López agregó: “Nos dimos un gustito, hasta hicimos “Don’t let me down”, en inglés y en quechua. Estamos rompiendo un cachito el molde, y dando un mensaje de paz y unión”, destacó el líder del grupo.
     “Mirá -dijo con honestidad brutal- hay tantas cosas que nos separan, que la música nos une, ése es el mensaje de este disco”.
    Lo más curioso que así como en las guitarreadas de folcloristas terminan tocando rock, pasa algo similar con los rockeros y el folclore. “Cuando pasan un par de litros de vino, los folcloristas cantamos rock, pero hablando con los que vinieron a grabar este disco, nos contaron que a ellos también les pasa lo mismo, empiezan con canciones de rock y terminan tocando zambas y chacareras”, señaló.
    Uno de los puntos altos de este material es que pese al aire rockero del disco y a las letras urbanas cantadas por quienes viven en paisajes alejados del cemento y el ollín, siempre se respira la esencia folclórica de la banda. “El disco mantiene el color de Los Tekis y jamás le hemos faltado el respeto a ninguno de los autores, aunque puede haber algunos que les guste lo que hacemos y otros que no”, dijo con sobrada humildad.
    Y remarcó: “Si vamos bien atrás, Arco Iris, con (Gustavo) Santaolalla tocaba “El cóndor pasa”, había una tendencia a unificar la gran música nacional, y ése es el mensaje de este disco, darle un abrazo a esta gran música nacional, en definitiva, es todo lo mismo, es música”.