Domingo 17 de Abril de 2022
Georgina tiene una malformación congénita en la columna, Pablo es ciego desde los 5 años. Pero la adversidad los hizo diferentes, y los convirtió en los mejores atletas de surf adaptado. “No cualquiera se merece un accidente”, dijo Nietzsche, y Pablo Martínez, de él se trata, lo repite en su testimonio frente a las cámaras. Porque así lo siente y porque además es un lector asiduo de Filosofía. Mariana Wenger, la directora local que se hizo conocida con el filme “Cine Negro” sobre la vida de Roberto Fontanarrosa, pone el foco en la resiliencia desde un lugar sensible pero no sensiblero. Con tomas cuidadas, a partir de imágenes con amplio protagonismo del mar (los dos protagonistas nacieron en la Costa Atlántica) y con testimonios de alta expresividad, Wenger plasma en “Surfeando el cielo” dos historias de vida atravesadas por el dolor pero también por la felicidad. Tanto en Georgina como en Pablo se perciben dos almas alegres, que pueden hablar de bullying o de la muerte, pero también del placer de ser deportistas competitivos y además rankear entre los mejores del mundo. La película está separada por bloques, en los que se van desandando desde las fotos en blanco y negro de la infancia cuando iban a la escuela hasta la importancia de la meditación; la inclusión y accesibilidad; el amor como sentido de la vida, y también el cuidado del medio ambiente. Todo entra en el universo de “Surfeando el cielo”, incluso el mar y los sueños. Wenger planteó un documental con testimonios de valía, y todos son disfrutables. No sólo de los dos protagonistas, con sus enseñanzas de vida, sino también la palabra de sus entrenadores, de la ex Leona Marisa Brida, coach de Georgina y Pablo y a la vez coproductora del documental; o Cachito Vigil, con su estilo tan particular que siempre emociona. La música es otro punto alto, ya sea desde los artistas locales como Ethel Koffman, Gaby Estrada, Myriam Cubelos, Sergio Aquilano y Silvina Gandini, como el aporte de Lito Vitale, Liliana Vitale, Julia Zenko y Patricia Sosa. Todos hacen su valioso aporte para que este documental, que va a competir en festivales internacionales, gane en peso específico. “Surfeando el cielo” abre una ventana hacia la superación. Y vale dejarla abierta.