Jueves 07 de Julio de 2022
“Siemprevivas nació de la enorme necesidad que teníamos de hablar acerca de nuestras historias de vida cercanas”, dice Alejandra Zambrini, una de las voces cantantes de “Siemprevivas, Mujeres cantando alrededor de una mesa”, que se presenta esta noche, a las 20.30, en el teatro Astengo (Mitre 754).
El espectáculo cuenta con la dirección de Ofelia Castillo, las voces y las actuaciones de Zambrini y Myriam Cubelos, bajo la dirección musical de Cecilia Abecasis, quien hace su aporte en piano y coros, junto a Camila Montenegro y Mariam Cribb (cuerdas y coros) y Débora Abecasis (vientos y coros), en una función especial auspiciada por el Colegio de Arquitectos, Colegio de Abogados, Colegio de Procuradores y Colegio Médico, y que fue declarada de interés cultural por el Concejo y por el Senado provincial.
En esta propuesta de canciones e historias se intenta rescatar la memoria de las mujeres que no han tenido voz. Las mujeres comunes, madres y abuelas que no se han hecho un lugar en la “Historia” con mayúsculas, pero sí “en las historias mínimas que forman nuestra memoria de hijas y nietas y que nos hacen ser quienes somos”, sostiene la declaración de principios de “Siemprevivas”, basada en historias de compositoras y compositores latinoamericanos y en particular locales, como Sandra Corizzo, Agustín Casenove y Marco Kofman.
La idea fue siempre resistir y buscar una voz. “Cantar es nuestra forma de lucha y resistencia. Es el modo que hemos encontrado para darle voz a tantas mujeres silenciadas”, dice Zambrini, con una chochera evidente por el recorrido que tuvo esta obra, que llega al Astengo tras estrenarse en La Comedia en septiembre de 2021 y que tras pasar por Lavardén, distritos municipales, Empleados de Comercio y La Usina Social, tuvo su premio mayor en este año. “El 2022 tuvimos una función en Buenos Aires, en el marco de Música Argentina para el Mundo, convocatoria de Industrias Culturales de la Nación que ganamos a fin de 2021, después en mayo y junio hicimos temporada a sala llena en El Rayo hasta que gracias a un gran esfuerzo de estas instituciones de la ciudad desembarcamos en el Astengo. La alegría es infinita”, resumió.
“Siemprevivas nació de la enorme necesidad que teníamos de hablar acerca de nuestras historias de vida cercanas. Todas atravesadas por la lucha, el dolor, la postergación y la violencia que sufrimos las mujeres a diario y las historias mínimas pero heroicas de nuestras ancestras, bisabuelas, abuelas, tías, madres”, dijo Zambrini.
“Hay una escena en la que cuento un poquito de la historia de vida de mi abuela Dominga (de hecho ese fue el germen de la obra). Cada vez que tomo su costurero y hablo por ella siento que algo va sanando. Y lo loco es que todas tenemos esa sensación, «la de sanar viejas heridas y abrazar la esperanza». Muchas veces, las mujeres del público también nos hablan de esta sensación que les deja la obra”, destacó la cantante.
“Nos hemos tomado el trabajo de mirar las vidas de estas mujeres comunes y hemos encontrado en casi todas guiños de rebeldía, de confrontación con el modelo. Algunas más vehementes y otras más discretas, pero todas han sembrado su semilla para que hoy podamos tener otra voz”, agregó Zambrini.
Y concluyó: “Nuestras hijas han sido gran fuente de inspiración y aprendizajes, se han vuelto nuestra maestras en las cuestiones del feminismo. Pero ojo, no nació de un repollo. Hay un delgado hilo que viene viajando en el tiempo y es el que hoy tomamos con delicadeza para seguir contando y cantando. Vivas y libres nos queremos”.