Viernes 01 de Octubre de 2021
Rata Blanca vuelve a Rosario para demostrar, por si hiciera falta, que es la banda número uno del hard rock de esta parte del mundo. Walter Giardino, el guitarrista y líder del grupo, habla de las sensaciones de tocar en vivo tras la pandemia, de lo que representa la responsabilidad de estar al frente de la banda durante más de 35 años y hasta se anima a hacer una mirada sobre las nuevas corrientes del trap. Antes del lanzamiento de su nuevo disco en vivo “Luna Park 2019”, de sus dos presentaciones en el teatro Broadway de Buenos Aires y de su próxima gira de dos meses por Estados Unidos, Rata Blanca tocará hoy, a las 20, en el Hipódromo de Rosario (Dante Alighieri 2485). “La música no sólo es éxito, el tiempo dirá y juzgará la calidad de cada obra”, dijo Giardino, y su guitarra no deja de rockear.
—¿Qué representa para Rata Blanca volver a tocar en vivo, con el calor de su gente, después de un largo período de inactividad por la pandemia?
—Hacer lo que uno ama frente a los que aman lo que uno hace es increíble siempre y aún más en estas circunstancias. Fue muy doloroso para todos lo que pasó y aunque todavía no podemos relajarnos ni sentirnos seguros es muy grato salir de ese lugar sórdido en el que estuvimos sumergidos este último tiempo. Todos queremos rockear y es lo que pensamos hacer este viernes.
—Rata ya superó los 35 años de vida y sigue siendo la banda de referencia del hard rock en Argentina e incluso de Sudamérica. ¿Como líder y fundador del grupo, te pone en un lugar de comodidad ser una marca registrada en el género o te mete presión para seguir creciendo y ratificar ese logro todos los días?
—Es un poco de las dos cosas. Ser un referente te da crédito pero también te llena de responsabilidades, pero es algo que asumí desde el primer día que decidí formar una banda siendo un pibito. Mi banda tiene que sonar y estar a la altura de las expectativas, no existe otra opción para mí. Así que si lográs ser marca tenés la presión de tener que demostrarlo siempre y está bien que así sea.
—Generalmente los artistas suelen decir que el último disco es el mejor o que el próximo disco será el mejor. Rata Blanca tiene una obra superlativa pero su estado de gracia se ubica, al menos es mi percepción, en los discos “Magos, espadas y rosas” y “Guerrero del Arco Iris”. ¿Qué tuvieron esos discos de valor diferencial para generar tanto impacto en el público y que muchos de esos temas aún sigan siendo los hits de sus conciertos actuales?
—Vos lo decís muy acertadamente: “estado de gracia”. Son momentos muy importantes que vivimos los músicos en nuestras carreras y que por todo lo que pasa en nuestras vidas y, sobre todo, luego de éxitos que te llevan a la cima, no es fácil de mantener. El éxito viene con algunas cosas no tan gratas y que por lo general logran desgastar mucho a una banda exitosa. Los intereses, la fama, las giras, los enemigos, los detractores de tu éxito y muchas cosas más hacen que no sea fácil mantener la energía de tu primera etapa y tu estado de gracia se verá afectado seguramente. Todo esto es normal y ninguna banda ni compositor vive un estado de gracia constante o eterna. Rata superó esa etapa hace mucho. Lo importante es seguir adelante creyendo en vos mismo a pesar de todo lo que pase a tu alrededor porque un verdadero músico debe convivir con las diferentes etapas de su carrera sin perder su esencia. Transitar las partes buenas y no tan buenas con la misma honestidad y entrega me permitió ser quien soy. No todo es estado de gracia.
—¿De qué va el disco que está próximo a salir y cuál fue el criterio por el que seleccionaron los temas de ese álbum en vivo?
—Es una selección de canciones presentadas en el Luna Park de 2019, unos meses antes de que el mundo se detuviera. El criterio de elección fue tener en cuenta los clásicos y la performance en cada canción. En general todo suena muy potente y hay momentos muy intensos. También hay una linda versión acústica de “Mujer amante”, con la que se logró una atmósfera en vivo muy especial. Fue una buena noche en el Luna sin dudas.
—¿Tienen previsto lanzar un álbum de estudio con nuevas canciones?
—Hacía 25 años que no vivía en un mismo lugar por más de algunos meses. Esta pausa obligada tuvo su lado bueno, ya que pude componer con la tranquilidad y el tiempo que no tenía desde los dos primeros discos de Rata. Así que hay bastante material nuevo y potente como para decirte que en algunos meses habrá noticias al respecto.
—Hoy el trap se convirtió en un fenómeno de multitudes. ¿Cuál es tu mirada hacia el trap y el freestyle y cómo ves esa generación de jóvenes que buscan otra manera de expresarse?
—A mí me gusta el rock y desde mi perspectiva opinar musicalmente sobre estos géneros no tendría mucho sentido. Las tendencias, los momentos y en parte las modas marcan el presente de todos nosotros y es imposible escaparse de esa realidad ya que te golpean en la cara sobre todo con sus cifras y su éxito. Pero la música no sólo es éxito y el tiempo dirá y juzgará la calidad de cada obra. Veremos qué tienen estos estilos como para trascender y ocupar un lugar en la historia que no sea simplemente anecdótico. Pero también te digo que respeto a todos los artistas que sean comprometidos y reales más allá del estilo de su música.
—¿En un futuro cercano o lejano te ves en una carrera solista lejos de Rata Blanca?
—Mi carrera empezó a los 9 años cuando mis viejos me regalaron una guitarra. Desde ese momento recorrí un largo camino, muchísimos años tocando y si hay algo más por delante como solista sería una etapa más de mi carrera, aunque tengo que decirte que mi labor en Rata o en mi banda solista son exactamente iguales. La diferencia entre uno y otro es que para mí Temple es un lugar relajado y Rata de locura.
—Por último, ¿te gustaría incursionar en otro género que no sea el rock, o bien es algo que no te seduce para nada?
—No creo, seguro me van a pedir que baje el volumen, algo que me pasa desde que cumplí 12 años (risas).