Jueves 25 de Septiembre de 2008
Más de cuatro décadas tuvo que esperar Paul McCartney para poder actuar en Israel. El diario Maariv escribía en 1964 que ese gemido de "yeah yeah yeah" podría asestar el golpe mortal a un "Beetle" (escarabajo) viviente.
"Lo mejor —señalaba entonces el diario Lamerhav— es que los Beatles se queden en su disco y eso ya es ser muy bueno". Un comité de la Knesset (el Parlamento) defendió la prohibición de actuar en Israel a los cuatro de Liverpool señalando que el grupo carecía de valor artístico y sus conciertos habían generado histeria y caos masivo entre los jóvenes.
Más de cuatro décadas después, uno de los Beatles que todavía viven, Paul McCartney (de 66 años), actuará en Israel. Antes, el embajador israelí en Inglaterra, Ron Prosor, se disculpó por la prohibición de 1964. Se vendieron más de 30.000 entradas para el show "Friendship First" (Amistad Primero) que hoy se celebrará en el parque Jarkon de Tel Aviv. Para muchos israelíes la entrada, cuyo precio viene a costar unos 100 euros (147 dólares), es sencillamente demasiado cara.
Israel vive la beatlemanía con 40 años de retraso. La radio israelí programó los últimos días sólo grandes éxitos de los Beatles. Y tras el portazo de 1964, los medios comenzaron a indagar en sus hemereotecas para buscar la verdad.
¿Por qué se prohibieron realmente las actuaciones de los Beatles? El documental "Waiting for Godik" (2007), de Ari Davidovich, ofrece algunas claves sobre el tema, apunta el diario Haaretz. Según esta película, Maika Epstein, la madre del representante de los Beatles Brian Epstein, quiso impresionar a sus parientes en Israel y ya en 1962 propuso un concierto en el país mediterráneo. Epstein se dirigió al promotor de conciertos Giora Godik, quien entonces no había oído nada de los Beatles. Su rival Yaakov Ori se hizo con los derechos y cuando Godik se dio cuenta que había cometido el fallo de su vida, contó a todo el mundo que los músicos de Liverpool, con su pelo largo, eran un temible peligro cultural y podrían corromper las mentes e los jóvenes israelíes, relata el Haaretz. El comité de finanzas de la Knesset entonces no dio el visto bueno a la partida que finaciaría el show. Siguieron la máxima de "o yo o ninguno", y Godik arruinó el nogocio a su rival.
Echando la vista atras, McCartney dijo recientemente: "Ellos dijeron que nosotros éramos malos para los jóvenes en Israel y creo que fue un fallo. No creo que fuésemos malos (...) Nuestro manager Brian Epstein, que era judío, estaba más dolido que nosostros".
Cercano Oriente es una región caliente y eso es algo de lo que ya pudo percatarse McCartney. La iniciativa palestina en favor del boycot a Israel pidió a Paul que modifique una de sus canciones famosas, añadiendo el "don’t" a "let it be!". Afirman que no hay razón alguna para celebrar el 60 aniversario de la creación del Estado de Israel, porque este país sigue ocupando tierra palestina, entre muchas otras razones.
Extremistas islámicos lanzaron amenazas de muerte abiertamente. "Si aprecia su vida, el señor McCartney no vendrá a Israel (...). Allí no estará seguro", cita el diario israelí Haaretz al clérigo sirio Omar Bakri.
En vista de todas las amenazas, Sir Paul confía en que su concierto en Tel Aviv pueda reanimar la idea de paz. "Y creo que la mayoría de personas entienden que yo estoy bastante al margen de la política y que mi mensaje es de paz y global", dijo en declaraciones al diario "Jerusalem Post".