Miércoles 18 de Mayo de 2011
Jodie Foster supo torear ayer con maestría en el festival de cine de Cannes todas las preguntas que le hicieron sobre Mel Gibson, el protagonista de la película que ella dirige, "The Beaver" ("El castor"), que se mostró fuera de concurso en la muestra internacional.
El actor, que no compareció en la rueda de prensa pero sí se presentará a la gala oficial, ofrece uno de los mejores papeles de su carrera, sobre todo de los últimos lustros. Sin embargo, el interés de la prensa no estaba tanto en el trabajo interpretativo sino en la carrera de Gibson tras los negativos titulares que protagonizó durante su polémico divorcio o las declaraciones de tinte racista, entre otros escándalos.
"Yo no puedo excusar a Mel", dijo en cierto punto la actriz y directora cuando se reiteraron las preguntas. "Cada uno es responsable de sus actos. Yo conozco al hombre que conozco y Mel es el actor más querido de Hollywood, y el segundo es Chow Yun Fat (también amigo de la realizadora)", aseguró.
"Como amigo (Mel) es encantador y leal", agregó. Es un hombre "complejo y yo aprecio esa complejidad", subrayó, quien insiste en que sólo tiene palabras de agradecimiento por la labor interpretativa que ha hecho en la película, su tercera como directora.— "Hacer esta película tiene algo de terapia", añadió Foster, al señalar que Gibson se entrega de lleno para interpretar a un hombre que lucha contra su depresión.
"Era el primero en la lista" por su sentido del humor y el profundo conocimiento de los problemas, insistió defendiendo a capa y espada la elección de su amigo para encarnar al protagonista.
"El castor" ya fue estrenada en Norteamérica, donde las críticas han sido dispares. En Cannes, la primera plaza europea en la que se estrena, la aceptación por parte de la crítica ha sido buena.
"Es especial y no para todo el mundo", indicó tras considerar que el público norteamericano está menos acostumbrado a historias que se desmarquen del cine de género.
"El castor" es una mezcla de melodrama familiar y comedia negra sobre un hombre (Gibson) de mediana edad, que hereda una empresa de su padre y cuyo matrimonio está en crisis por la profunda depresión en la que ha caído. Su instinto de supervivencia le hace recurrir a un muñeco de trapo que se coloca en su mano y que interactúa con él.
Tributo a Paul
El Festival de Cine de Cannes rindió tributo ayer al veterano actor francés Jean-Paul Belmondo, ícono de la Nueva Ola y una de las estrellas más conocidas en el país. Belmondo saltó a la fama hace más de 50 años, como el vándalo elegante que cautiva a una vendedora de periódicos (Jean Seberg) en el filme “Sin aliento”, de Jean-Luc Godard.