Luca: Noticias de un ídolo que con su música cambió el mapa del rock en Argentina
Todos los días en el cementerio de la ciudad bonaerense de Avellaneda, numerosos grupos de jóvenes se acercan a la tumba del músico y compositor ítalo-escocés Luca Prodan, para confirmar que "vive" también en las nuevas generaciones. Los restos de quien es considerado...

Viernes 21 de Diciembre de 2007

Todos los días en el cementerio de la ciudad bonaerense de Avellaneda, numerosos grupos de jóvenes se acercan a la tumba del músico y compositor ítalo-escocés Luca Prodan, para confirmar que "vive" también en las nuevas generaciones. Los restos de quien es considerado como el propulsor en Argentina durante los 80 del punk-rock, movimiento surgido en Inglaterra en la década del 70, están depositados en un túmulo austero que se diferencia de los demás por la presencia de una roca esférica que sobresale de la tierra.

  La roca fue trasladada especialmente de Córdoba por su madre, Cecilia Pollock, en reconocimiento a esa zona donde se instaló Luca apenas llegó a Argentina, invitado por su amigo Timmy MacKern y atraído por la posibilidad de abandonar su adicción a la heroína y el alcohol. Los jóvenes dibujaron allí algo que se parece a una vincha y la roca pasó a simbolizar la cabeza calva de aquel joven impetuoso que nació en Italia en 1953, vivió en China, en Inglaterra y finalmente en Argentina, desde 1981 hasta su muerte, en la madrugada de entre el 21 y el 22 de diciembre de 1987, a los 34 años.

   "Los muchachos le dejan flores, a veces una petaca de whisky o se sientan a tocar la guitarra y cantar sus canciones, pero no son procesiones masivas. Las presencias más numerosas son los fines de semana y los grupos no son de más de diez personas", dijo el director del cementerio, Francisco Peralta, quien admite no comulgar mucho con la música de Prodan. Aunque, a 20 años de su muerte, muchos lo recuerdan como un viento fuerte que pasó por el rock, generó algunos destrozos y dejó algo nuevo.

  Desde que puso un pie en su nueva patria arremetió contra todo y todos. "Aquí hay demasiada seriedad. Todos quieren ser profesionales y se olvidan de que el rock es una locura y que los que hacen rock son locos", dijo alguna vez.

  A fines de 1981, después de unos cuantos meses en una zona rural de Córdoba, se instaló en la ciudad bonaerense de Hurlingham y armó la banda Sumo que tenía como baterista a su amiga inglesa Stephanie Nuttal y a otros compañeros de aventura como Germán Daffunchio en guitarra y Alejandro Sokol en bajo. Después se sumarían Roberto Pettinato, Diego Arnedo, Alberto "Superman" Troglio y Ricardo Mollo.

  "Alguien me preguntó: ¿qué es Sumo? Es una pregunta estúpida. Es como preguntar qué es tu zapato. ¿Qué carajo respondés? Entonces yo le dije: Sumo es algo que hace tu abuela cuando no tiene nada que pensar", respondió en otra oportunidad.

 

Debut y despedida. La banda debutó en febrero de 1982, a la vez que sus integrantes solían tocar también en bandas paralelas como la Hurlingham Reggae Band y Sumito. El primer disco, "Divididos por la felicidad", fue grabado en 1985 y después se agregaron "Llegando los monos" y "After Chabon", a la vez que la banda realizaba conciertos que llegaron a reunir hasta a 20 mil personas, principalmente en Argentina y en Uruguay.

  La última actuación del grupo, con Luca a la cabeza, se realizó el 20 de diciembre de 1987 en la cancha del Club Los Andes, dos días antes de su muerte. "Fiebre" fue un disco póstumo editado en 1989.

 

En las paredes. "Luca vive" es una frase habitual en las paredes de las ciudades argentinas y que siempre está presente cuando se habla del artista. Y aunque para algunos suena como una consigna hueca, para otros es totalmente vigente y demuestra el impacto que tuvo el breve pero intenso pasaje del artista por el rock argentino.

  "Cuando los músicos de Divididos y Las Pelotas, las dos bandas en que se dividió Sumo, se juntaron este año en el estadio de River Plate, miles de chicos que ni siquiera habían nacido en la década del 80 gritaban: Luca no murió, Luca no murió". Sobre ese particular, Rodrigo Espina, director del documental "Luca", que se estrenó a principios de mes, dijo: "Sin dudas Luca fue un fenómeno masivo y popular".

  Coincide con él Néstor Nardela, un productor de espectáculos, residente en Mendoza, que siendo adolescente entrevistó más de una vez a Prodan. "Al dar una charla a estudiantes secundarios de entre 15 y 16 años, comprobé que la mayoría conocía su vida y sus canciones, y que lo admiran, mas allá de la edad de cada uno", comentó.

En las paredes. En un país con músicos de fina susceptibilidad, no es sencillo explicar la adopción, como ídolo, de un ítalo-escocés con acento extraño. Algunos atribuyen ese fenómeno a su personalidad, otros a la profundidad de sus letras o simplemente a que era distinto.

  Nardela opina: "Luca fue la figura antiestrella del rock". Espina agrega: "Era auténtico, visceral. No actuaba. Era como era. Salía a hacer las compras todos los días y volvía a las cuatro horas porque se paraba a conversar con la gente. No era un individuo que se encerraba en una torre a consumir drogas".

  "Luca no estaba en el ruido, no iba a las fiestas. Los Sumo siempre fueron como unos bichos raros. Además, Luca era un tano peleador. Hablaba mal de todos. Le sacó la máscara a más de uno", completó Espina.