Sábado 18 de Diciembre de 2010
“Algún rayo”, el disco de La Renga que cuenta una travesía cósmica y apocalíptica, tronará esta noche y mañana en la zona norte de Rosario, precisamente en el Cámping Municipal Parque Alem, junto al río.
Así como el Flaco inventó hace tiempo al capitán Beto para su vuelo galáctico y porteño, y el Indio al capitán Buscapinas para recrear sus increíbles y suburbanas andanzas en Cybersiberia a través del último bondi a Finisterre, Chizzo atravesó el cenit montado a los jinetes del Apocalipsis, con su garganta arenosa, épico, barrial y futurista al mismo tiempo, y concibió una docena de nuevas canciones que el trío de Mataderos presentará por primera vez en vivo.
El nuevo álbum de Chizzo, Tete y Tanque llegó tras cuatro años de espera, luego del doble e interminable “Truenotierra”. Pero “Algún rayo” no se vende en las disquerías. Se puede adquirir bajo el formato “entrada-disco”, es decir, el pack contiene el CD y un ticket para alguno de los 12 shows que la banda organizó por todo el país para presentarlo, por ejemplo, los conciertos de hoy y mañana en Rosario. Las dos cosas por 100 pesitos. Y quienes quieran conseguir el compact solo, podrán hacerlo únicamente por internet a 60 pesos.
Un gesto de independencia más de una banda que creció en la esquina del barrio mirando al alba caer las estrellas detrás de las antenas de TV y los paredones salpicados de grafitis como tristes tatuajes.
Así desde los inicios, hacia fines del 88 cuando Chizzo, Locura, Tete y Tanque decidieron juntarse para festejar la noche de Año Nuevo tocando en el barrio de Mataderos. Esa noche fue la génesis de lo que llamarían, tiempo después, tan extraña como irónicamente La Renga. En el 89 grabaron “Esquivando charcos”, que salió a la venta recién en 1991. Luego Locura decidió alejarse de la banda y Chizzo quedó como primera guitarra y, de manera independiente, en 1994 editaron “Adonde me lleva la vida” y luego de mucho esfuerzo llenaron su primer estadio Obras. Por estos años debutó en Rosario compartiendo escenario con El Regreso del Coelacanto.
El nuevo disco se inscribe fácilmente en el hard rock primitivo y adrenalínico que La Renga suele desplegar en sus álbumes y en sus recitales. Hay también un par de temas de aires ricoteros: “Canibalismo galáctico” por la lírico y “La furia de la bestia rock” por la viola.
Chizzo Nápoli suele cantarle a las cosas simples de la vida y, esta vez, a través de ellas inició un viaje conceptual, planetario e interplanetario, bajo una mirada entre ecológica y tremendista. Realmente, una aplanadora sonora, cuasi obsoleta, que no deja de marcar un futuro gris, pesadillesco y maloliente.
Un gran disco, a su manera heavy y salvaje, de La Renga, que, apriori, promete un buen par de shows. Aunque, nada que supere a “Bailando en una pata” o “Detonador de sueños”. Sólo basta anteponerles a estas nuevas letras crípticas y que hablan de un futuro de tierra arrasada viejos (una mezcla de Discepolín y Carl Sagan) temas como “Buseca y vino tinto”, “Blues de Bolivia” o “Moscas verdes para el charlatán”. Quién no prefiere a Chizzo cantando con voz de lija aquello de “pura cáscara el sindicato/ puro espamento el candidato/ la solución, la salvación, todo puro cuento”, o “yo me quemo hasta los dientes/ mi manjar está caliente/ se cocinó la realidad./ Vamos todos a la mesa/ que esta noche vamos a cenar/ buseca y vino tinto./ Esta noche, nena/ te invito a morfar”.