Julio Bocca: "Intentaré transformarme en un hombre normal"
El bailarín Julio Bocca dijo que no va a sentir “melancolía” cuando deje la danza de manera oficial y que tuvo “la sensatez” de despedirse en lo más alto. En una rueda de prensa, Bocca ofreció detalles sobre el espectáculo de su despedida definitiva de los escenarios, que presentará en el Obelisco esta noche a las 21.

Sábado 22 de Diciembre de 2007

El bailarín Julio Bocca dijo que no va a sentir “melancolía” cuando deje la danza de manera oficial y que tuvo “la sensatez” de despedirse en lo más alto. En una rueda de prensa, Bocca ofreció detalles sobre el espectáculo de su despedida definitiva de los escenarios, que presentará en el Obelisco esta noche a las 21.

Bocca, que bailará con Eleonora Cassano, Maximiliano Guerra, Manuel Legris y Tamara Rojo, afirmó: “Nada de melancolía porque la vida sigue —expresó—, y aunque yo no esté sobre los escenarios me queda el Ballet Argentino y la escuela de danza; además voy a intentar transformarme en un hombre normal para descansar y disfrutar con mis amigos”.

El espectáculo que montará en el lado sur del Obelisco contará con la presencia de su habitual compañera Eleonora Cassano, Maximiliano Guerra, Cecilia Figaredo, Juan José Carreño, Manuel Legris, Hernán Piquín y el grupo Tangokinesis, entre otros.  

Fuera de la danza harán su aporte Mercedes Sosa, Carlos “La Mona” Giménez, Guillermo Fernández, Lito Vitale, Sandra Mihanovich, la Antigua Jazz Band y Diego Torres, con quien Bocca interpretará “A mi manera” como fin de fiesta. Dijo que a 27 años de comienzo de su carrera —reconocida internacionalmente a partir de la Medalla de Oro que ganó en Moscú en 1985— se siente que está llegando “al final, bien”, técnicamente en forma y abrazado por la estima del público.

Sobre su despedida efectiva de los escenarios señaló que le produce “felicidad, alegría, tranquilidad y de saber que uno ha llegado sano hasta el final; es bueno para un bailarín tener la sensatez de despedirse en lo más alto”. Decidido a “aprender a vivir otra vida”, el bailarín no se atrevió a imaginarla en voz alta; dijo que pasará Navidad con su familia y Año Nuevo con amigos, “como lo hice siempre”, y luego “me levantaré a la mañana a ver qué me depara el día”.

“El Ballet Argentino, la escuela y la fundación van a seguir —opinó—, lo que pasa es que voy a tener un tiempo para mí que todavía no sé cuánto será, pero después volveré con la parte directiva y a la producción. Toda nuestra vida con Lino (Patalano, su socio comercial) ha sido producir espectáculos, que es lo que nos gusta”.

El gran bailarín está seguro que fue un ejemplo para las nuevas generaciones. “Hay gente que ya no ve a la danza como bicho raro”, sentenció, en la medida en que su fama personal y sus reconocimientos internacionales le han dado una pátina de embajador argentino en el mundo.