El productor de televisión rompió el silencio luego de que de uno de sus nietos, Valentín, denunciara públicamente que recibió maltrato de su madre
15:28 hs - Martes 13 de Octubre de 2026
Valentín, hijo de Romina Yan y nieto de Gustavo Yankelevich, habló por primera ve públicamente de la violencia física y psicológica que recibió en su infancia de parte de su padre, Darío Giordano. El acusado emitió un comunicado negando todos los dichos de su hijo, pero Yankelevich confirmó la versión del joven.
“La primera que notó lo que pasaba fue Cris Morena y me advirtió que le prestara atención a los chicos. En principio pensé que era pasajero, hasta que Franco me pidió venir a vivir conmigo”, aseguró el productor en diálogo con “Intrusos”.
“Me va a costar hablar. Fueron muchos los que ayudaron a los chicos. No dijimos nada para que la Justicia pudiera moverse libremente. Ellos no hablaban porque al principio me dieron la tenencia por tres meses; todos los días monitoreaban cómo estaban los chicos, pero no podíamos decir nada, aunque ellos quisieran contar su verdad, que era la verdad. Cuando me dieron la tenencia definitiva, habían pasado tres años y medio. A Valen no le importaba decir lo que pasaba, pero le importaba su hermana, por eso esperaron a que terminara el colegio”, agregó.
Yankelevich narró que Franco, hijo mayor de Romina Yan y Darío Giordano, fue el primero en pedirle irse a vivir con él. Un año después, Valentín hizo lo mismo.
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“Una vez por semana lo pasaba a buscar por el colegio, iba a comer afuera con él y después lo llevaba al colegio otra vez. A pesar de lo que vivía, conmigo estaba feliz, cantaba, era divertido. En uno de los almuerzos me dijo: ‘Abuelo, quiero ir a vivir con vos’, pero no me dijo que le pegaban”, compartió el productor.
“Cuando me junté con Darío, y le dije que Franco me había pedido ir una semana para pasar conmigo, él me contestó: ‘De ninguna manera, yo soy el dueño. Hasta los 18 años van a hacer lo que yo quiera. No, de ninguna manera va a ir’. Ahí deduje que estaba pasando algo más grande de lo que yo pensaba”, subrayó Yankelevich.
A raíz de esto, el abuelo siguiendo viendo a su nieto mayor, de por entonces once años, una vez por semana, pero eso fue suficiente para notar que algo no iba bien. “Le dije: ‘Soy una persona grande, acá algo pasa. Me tenés que contar, no puede ser que de golpe no hables nada’. Entonces me respondió: ‘Abuelo, si yo te cuento lo que pasa, papá me va a matar. Cuando se enteró de que te pedí ir una semana a tu casa, me cagó a trompadas. Me desmayó a golpes’”, contó el productor, visiblemente emocionado.
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“Cuando saqué a Valentín por separado, me contaba lo mismo. Ellos me decían que su papá, cuando íbamos a la casa, era una cosa, pero cuando se iban, era otra. Me decían: ‘Aparece el monstruo’”, sumó.
“Ahí es donde sabía que no había más tiempo. Entonces, empecé a ir todos los días al colegio y, durante el recreo largo que tenían ellos, le daba un abrazo a Valentín para que sienta amor... Hablé con Cris y con Tomás y les pedí que me dejaran manejar esto. Por eso Valen cuenta mucho de mí y no tanto de su abuela o tío. Me hice cargo de esto, porque ellos dos venían a vivir conmigo”, añadió el productor.
Después de tres años de apelaciones de Giordano, Yankelevich logró la tenencia de sus nietos.
El comunicado de Darío Giordano
El productor Darío Giordano emitió un comunicado en el que negó maltratos a sus hijos Valentín y Franco Yankelevich, quienes lo denunciaron por presuntos episodios de violencia y por el calvario que, según relataron, padecieron desde los 9 años, tras la muerte de su madre Romina Yan. La situación se hizo pública este fin de semana, cuando uno de los hijos expuso públicamente la situación y agradeció a su abuelo Gustavo Yankelevich por haberlos ayudado.
El ex yerno del productor expuso: “La muerte inesperada y repentina de Romina destruyó el mundo que conocía. Nunca imaginé vivir una vida sin ella. De un día para otro perdí a mi compañera, a la mujer que amaba y a la persona con la que había imaginado pasar el resto de mi vida. Pero no tuve tiempo de detenerme. Había tres chicos que también habían perdido a su mamá y que necesitaban a su papá. Desde entonces, todo cambió”.
Giordano aseguró: “Muchas personas quisieron ayudarme. Todos tenían una opinión sobre lo que debía hacer, cómo debía seguir y cómo tenía que criar a mis hijos. Agradezco la ayuda de quienes estuvieron cerca en ese momento, pero viudo a los 36 años y en medio de ese dolor había algo que tenía absolutamente claro: quería estar con mis hijos y seguir siendo su papá”.
“Quiero dejar algo en claro: rechazo las acusaciones de violencia que se me atribuyen. Ni antes ni después del fallecimiento de Romina hubo episodios de esas características en nuestra familia. Estas cuestiones fueron objeto de una causa judicial y considero importante que se conozca lo que efectivamente resolvió la Justicia, se trata de una causa en la cual fui sobreseído en el año 2018. Como siempre sostuve, esos hechos que se denuncian nunca ocurrieron y por lo tanto nunca fueron comprobados”.