Es santafesino, diseña para grandes marcas y actuó en "El diablo viste a la moda 2"

Gerardo Mari vive en Milán, es diseñador y participó de la secuela junto a Anne Hathaway y Stanley Tucci. “La calidad humana y artística que me llevé de Santa Fe sigue estando en mis productos”, confiesa a La Capital

09:01 hs - Martes 19 de Mayo de 2026

El santafesino Gerardo Mari todavía sonríe cuando cuenta cómo terminó siendo parte de "El diablo viste a la moda 2". No hubo representante, ni casting soñado, ni una búsqueda desesperada por entrar a Hollywood. Hubo, más bien, una mezcla de casualidad, oficio y una vida entera construida alrededor del diseño. “Mandamos el video casi como un juego”, dice desde Milán, la ciudad donde vive desde hace más de dos décadas, en diálogo con La Capital.

Ese “juego” terminó poniéndolo a pocos metros de Anne Hathaway, Stanley Tucci y Meryl Streep, en medio de una producción gigantesca montada frente al Hotel Palazzo Parigi, uno de los más exclusivos de Italia. Pero la historia no empieza ahí. Empieza muchos años antes, en Santa Fe.

De la Escuela Industrial a Italia

Mari estudió en la Escuela Industrial Superior de Santa Fe y después se recibió de diseñador industrial en Córdoba. Cuando terminó la carrera, en 2003, la realidad fue menos glamorosa que cualquier película. "No conseguía trabajo”, recuerda.

Entonces hizo lo que pudo y empezó a fabricar cosas por su cuenta. Diseñó guitarras eléctricas de aluminio, produjo sillones y comenzó a experimentar con objetos propios. Sin saberlo, ahí estaba construyendo la lógica que después lo llevaría a Europa. “Esas experiencias fueron fundamentales para abrirme puertas”, dice.

Poco tiempo después fue seleccionado para un workshop de la firma italiana Alessi cerca de Lago de Como. Y ahí cambió el rumbo. “Me fui a Italia y terminé haciendo lo mismo que hacía en Argentina, pero a otra escala”, cuenta.

El diseñador santafesino detrás de luminarias internacionales

Hoy Gerardo dirige su propio estudio en Milán y trabaja principalmente en diseño de iluminación, mobiliario y desarrollo de producto.

En estos años desarrolló más de 300 proyectos y colaboró con empresas internacionales como Artemide, Danese Milano, Estiluz y Urban Lighting. También trabajó junto a nombres históricos del diseño mundial como Michele De Lucchi, Karim Rashid y Naoto Fukasawa.

luminarias

Este año volvió a presentar nuevos productos durante la Milano Design Week, uno de los eventos más importantes del mundo para la industria. “Es como un Mundial”, resume.

Pero incluso después de tantos años afuera, insiste en que buena parte de lo que hace sigue teniendo algo profundamente argentino. “La calidad humana y artística que me llevé de Santa Fe sigue estando en mis productos”, asegura.

Cómo terminó en “El diablo viste a la moda 2”

La producción de la película comenzó a buscar extras en septiembre del año pasado. Necesitaban alrededor de dos mil personas y priorizaban perfiles vinculados a la moda y el diseño.

A Mari lo contactó una agencia porque buscaban una familia completa para una escena. Su esposa trabaja para Louis Vuitton. Él es diseñador. Y el casting terminó cerrando casi naturalmente.

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“Nos avisaron un mes después que teníamos que ir urgente a probarnos vestuario”, cuenta. Hasta ese momento ni siquiera sabían qué escena iban a filmar.

El día de rodaje entendió rápidamente que aquello no era una producción cualquiera. “Nos bloquearon las cámaras de los teléfonos y había cuadras enteras cerradas, camiones, grúas, luces por todos lados”. Y entonces apareció Anne Hathaway. “Ahí me cayó la ficha”, dice.

La escena que filmaron dura apenas segundos: Hathaway y Stanley Tucci salen del hotel mientras la familia de Mari ingresa al edificio. Pero detrás de esos segundos había horas de trabajo. “Hicimos la toma ocho veces. Todo estaba milimetrado. El vestuario, los movimientos, cada detalle”, rememora.

Lo que más lo impactó fue la naturalidad con la que trabajan actores acostumbrados a megaproducciones. “Los protagonistas eran perfectos en cada toma”, subraya.

“Ese mundo existe de verdad”

Después de tantos años trabajando entre diseño, lujo y grandes marcas italianas, Mari asegura que "El Diablo Viste a la Moda" no exagera tanto como parece. “Ese mundo existe completamente”, afirma.

Cuenta que en sus primeros años trabajando para Artemide vivió situaciones muy parecidas a las de la película: presión extrema, horarios interminables y jefes tan brillantes como intimidantes. “La creatividad y la exigencia conviven todo el tiempo”, explica.

Pero también sostiene que detrás de esa intensidad aparece algo que justifica el esfuerzo. “Cuando ves que lo que diseñaste termina influyendo en todo el mundo, entendés por qué vale la pena”, aclara.

El consejo para quienes sueñan desde Santa Fe

A la distancia, Mari sigue pensando mucho en Argentina y en las dificultades que existen para desarrollarse profesionalmente en diseño. “Acá pude hacer más de 300 proyectos. En Argentina sería casi imposible”, precisa.

gerado mari

Aun así, cree que hoy existen más herramientas para conectarse con el mundo: “La frontera ya no es tan importante. El desafío es destacar entre millones”.

Por eso insiste en algo que repite como una filosofía de trabajo: “Hay que estudiar mucho, buscar excelencia y sobre todo ser original”. Y, antes de terminar, sentencia: “Hoy competimos incluso con la inteligencia artificial. Lo único que todavía nos diferencia es la creatividad”.