Martes 04 de Agosto de 2009
Un nuevo disco de Sonic Youth siempre implica una gran expectativa en el mundo del rock. Tanto
antes, en las buenas épocas de los discos, como ahora, en la era de la digitalización y
masificación de la música. El mítico grupo neoyorquino, en su vuelta a una discográfica indie
(Matador Records) editó “The Eternal”, su álbum de estudio Nº 16, que en Argentina
acaba de lanzar Ultrapop.
“Fue un proyecto que nos llegó y fue surgiendo por varios lados
con impulsos muy diferentes... Nos inspiró la longevidad pero también una canción de Joy Division
que tiene ese nombre. La tapa tiene además una pintura que evoca ese concepto. Con cosas así nos
fue cayendo el nombre para este álbum. En general, siempre son muchas las referencias que definen
el concepto del disco”, dice Lee Ranaldo en una entrevista al diario El País de Montevideo.
Thurston Moore, Kim Gordon y Lee Ranaldo forman desde hace 24 años el
núcleo de Sonic Youth, un grupo a la medida de la leyenda contracultural, que hasta impuso su
estilo a las multinacionales. Su sonido angular dominó los 80 y los 90 y aún hoy, con el aporte de
Steve Shelley tras los parches, tiene la frescura que le falta a casi todo el rock del planeta.
Lo cierto es que hace tiempo que Sonic Youth no sonaba tan accesibles.
En casi todas las nuevas canciones flotan melodías pop aún en aquellas en que también están
presente el ruidismo, las atonalidades y las distorsiones que marcaron el surco del grupo. El disco
exacto para quienes aún no escucharon a Sonic Youth. Un trabajo acorde a la socialización de la
música joven, sobre todo por venir de uno de los grupos más inclasificables del rock y de mayor
influencia en las últimas dos décadas, gracias a un estilo inconfundible.
Consultado sobre qué cosas inspiraron las canciones del nuevo trabajo,
Ranaldo asegura: “En este disco aparecen nombres como el escritor de la generación beat
Gregory Corso (“ Leaky Lifeboat”, tercer tema del CD). Obviamente, la lista de
influencias es enorme; aunque él está entre los pocos a los que ocasionalmente referenciamos de
forma directa”.
Directo a los tímpanos. “The Eternal” tiene todo lo que se le debe
pedir a una banda de rock: unos enormes riffs de guitarra; un sonido llevado al límite; la mayoría
de los temas bien directos y breves; sus experimentaciones contenidas en las canciones, en las
cuales sobresalen la cuestión melódica. También, actitud rockera y cuando canta Kim Gordon, actitud
punk.
El álbum, que parece romper con la discografía del grupo o alejarse de
discos que marcaron territorio como el “Daydream Nation” del 93, en realidad no hace
más que seguir el paso lógico que se veía venir desde “Murray Street” y que terminó con
“Rather Ripped”, el anterior disco de los neoyorquinos.
Con el ex Pavement Mark Ibold al bajo junto a Kim Gordon más las
guitarras de Moore y Ranaldo, en “The Eternal” todo representa pura energía directa a
los tímpanos, a excepción de “Massage The History”, el extenso tema que cierra el disco
y elaborado a la vieja usanza noise del grupo.
Lee Ranaldo no ve grandes variaciones en el nuevo disco. “En
nuestro caso no somos músicos fantásticos, sólo hacemos bien la música que queremos hacer. No
tenemos una gran técnica pero sí que hemos refinado lo nuestro. Hay un tema con los sonidos y con
el manejo de las sutilezas o los cambios de estado en las canciones que nos sale de trabajar dentro
del estudio con la banda, pero luego de 21 discos juntos, todo esto se ha vuelto mucho más básico y
sencillo, y creo que esa es la evolución que suele tener una banda”, explica desde su vieja
juventud sónica. Es cierto. No hay más que ver las nuevas fotos del grupo para comprobar esta
realidad: cuatro cincuentones que suenan con una energía más propia de músicos que seguramente ni
habían nacido el año en que la banda de Nueva York comenzó.