El público de Rosario demostró que tiene "algo personal" con Serrat 
El artista catalán ofreció un concierto de despedida con alto nivel interpretativo. El autódromo rosarino anoche lució repleto. El histórico concierto de Serrat estuvo atravesado por la emoción y el reconocimiento a su figura y a su obra.

Domingo 06 de Noviembre de 2022

La noche se presentaba muy fresca, pero atenuada por la calidez del artista. En la previa tocó el armoniquista rosarino Franco Luciani, quien en estos días celebra sus veinte años de trayectoria. El Nano se presentó en el escenario del autódromo de Rosario con un sólido septeto musical dirigido por Ricardo Miralles.

El recital se inició con “Dale que dale”, poema de Miguel Hernández que Serrat musicalizó y grabó con Miguel Poveda, en un segmento de apertura donde sonaron clásicas canciones de su histórico repertorio, entre ellas “Mi niñez”, “El carrusel del furo”, “Romance de Curro el palmo”, “Señora” y “Lucía”.

Video Serrat en Rosario
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Una constante del recital fue la reivindicación de la poesía. Con “Hoy por ti mañana por mi”, Serrat rescató el tramo artístico y creativo compartido con Joaquín Sabina. La canción incluye un explícito homenaje a la poesía de Mario Benedetti incluyendo un fragmento de “Te quiero”, una de las preciadas obras del poeta uruguayo.

La impecable labor de la banda en “No hago otra cosa que pensar en ti” imprimió al tema la estética del jazz. Luego, Joan Manuel recurrió a los dichos de la escritora Alexa para tratar de dilucidar y esclarecer acerca de la génesis de las canciones. “No alcanza con letra y música, es necesaria la emoción. Mi gratitud para aquellos que inventaron las canciones y generaron esas emociones”, afirmó. Mencionó luego a algunos músicos y arregladores que trabajaron con él, especialmente a Juan Carlos Calderón.

"Esta es la banda con la que haremos que ésta sea una noche feliz y recordada”, dijo presentando a los integrantes del grupo. Sin pausa, versionó “Algo personal”, una de sus tantas declaraciones de principios transformadas en canción, con un video de animación que ilustró la idea.

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Antes de cantar “Nanas de la cebolla”, dedicó unos minutos a contar la conmovedora historia que inspiró el poema de Miguel Hernández. “Siendo pastor de cabras, fue un poeta sencillo que amaba la libertad y la vida, ambas cosas le fueron arrebatadas”, expresó.

Subió la intensidad y la banda incrementó la potencia en “Para la libertad” y luego se instaló imaginariamente en sus épocas de niño. Recordó su infancia en Barcelona, su educación, su padre plomero y su madre ama de casa. En ese contexto, ofreció “Cançó de Bressol”, obra basada en una canción de cuna aragonesa que la madre le cantaba para hacerlo dormir. La cantó en catalán (con la traducción en pantalla) incluyendo algunos fragmentos en español.

Volvió a levantar la rítmica con “De cartón piedra”, se retiró unos segundos de la escena y, con apoyo vocal del guitarrista, cantó la reconocidísima “Tu nombre me sabe a hierba”, aplicando un tratamiento musical que refrescó la versión original. Luego, con Ursula Amargós, violinista de la banda, Serrat compartió la interpretación de “Es caprichoso el azar”.

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Las imágenes en pantalla que acompañaron “Hoy puede ser un gran día” significaron un gran hallazgo creativo. Mientras Serrat cantaba el tema, el video mostraba una imagen de La Gioconda siendo intervenida y transformada en personajes tan diversos como Mr. Bean ó un hincha del Barsa, provocando risas en el público.

“El Nano” se expresó luego de manera crítica sobre aspectos ambientales como el cambio climático, el desastre ecológico y el agujero de ozono, entre otras problemáticas. “Hace cincuenta años escribí esta canción confiando en la especie humana”, dijo presentando “Pare”, tema también cantado en catalán. Reflexionó luego acerca de la necesidad de un cambio en la sociedad para no dejar a hijos y nietos un planeta enfermo. “Parece que los que deciden no tienen prisa en resolverlo”, remarcó.

“Mediterráneo”, “Aquellas pequeñas cosas” y “Cantares”, de las más esperadas y cantadas por la gente, fueron las últimas canciones ofrecidas antes de los bises. Convocó a los músicos al centro del escenario para el saludo y para que todos reciban el reconocimiento del público. Desde la platea le acercaron una camiseta de Rosario Central y bromeó preguntando si no había también una de Ñuls.

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Ya muy distendido, encaró el discurso de despedida. “Yo personalmente estaría cantando hasta el amanecer, pero viene el final”, dijo. “Respetable y querido público, ha sido un placer conocerlos. Dejo de subirme a un escenario, pero no dejo de vivir”, concluyó.

Con encontradas sensaciones, el público celebró “Esos locos bajitos” y “Penélope”, consciente del disfrute de un concierto maravilloso, pero el de la despedida definitiva. Antes de irse, Serrat concedió gustosamente dos insistentes pedidos advirtiendo que eran las últimas y que se iría del escenario para no volver. Con “Pueblo blanco” y “Fiesta” logró generar el clima que quería para el cierre.

Serrat hizo un esfuerzo para sostener el concierto sin que la lógica emoción le afecte las cuerdas vocales. Ejemplo de dignidad y coherencia, el artista catalán se mostró íntegro y la multitud le tributó el merecido reconocimiento a su larga y prolífica trayectoria, sostenida por la vigencia de su figura y por la calidad de su obra.