Miércoles 06 de Diciembre de 2023
Aquella máxima de “segundas partes nunca fueron buenas” falla estrepitosamente en esta ocasión. Es que esta nueva temporada de “El encargado” de Mariano Cohn y Gastón Duprat, con el aporte en guión y dirección de Emanuel Diez, vuelve a reforzar ese objetivo de mostrar “la argentinidad al palo”, como canta La Bersuit. Cohn y Duprat tienen sobre el lomo una amplia foja de servicios, que van desde los documentales “Yo presidente” y “Todo por el asado” a películas como “El ciudadano ilustre”, “Mi obra maestra”, y “Competencia oficial”, en las que desde distintas miradas siempre muestran la idiosincrasia más deshonesta del argentino tipo. Aquí la figura descollante es Eliseo, un encargado que estuvo en la cresta de la ola, lo bajaron de un hondazo y volvió con todos los honores en el cierre de la primera temporada, convertido casi en un superhéroe. Pero esta vez no la tendrá tan fácil, o sí, depende cómo se lo mire. Porque en esta nueva etapa, en la que, en principio, vuelve a tener como archienemigo al doctor Zambrano (extraordinaria composición del Puma Goity), también deberá enfrentar a Lucila Morris (impecable rol de María Abadi), una joven que es famosa por ser la titular de AyuDando, una ONG que se dedica a colaborar con la gente necesitada y en situación de calle. El cruce con Eliseo (Francella, en otra magistral interpretación) es porque Lucila pretende revisar las cuentas de la administración del edificio, con el consecuente peligro de descubrir las coimas y matufias varias que hace este encargado eficiente que, pese a todo, parece que tiene la fórmula secreta para salir siempre indemne. Y es en este entramado donde se ve la mano maestra de Cohn y Duprat, porque se la ingenian para pintar la Argentina de la trampa, donde todos tienen algo que esconder, desde el empresario y el político poderoso hasta la empleada doméstica y el portero del edificio de al lado. Y acto seguido, todos y todas buscan sacar una ventaja ante cualquier situación, sea cual sea. Eliseo vuelve a exponer su faceta de hombre solitario, que se manda mensajes al contestador para susurrar a su oído el plan maquiavélico a seguir, pero a la vez está cada vez más manipulador, perverso, corrupto y mentiroso. Esa especie de monstruo sabrá negociar ante su viejo rival del edificio y ahora también ante su sobrino Maxi (Martín Slipak), quien se convierte en una nueva amenaza por una situación familiar que conviene no spoilear aquí. El plus que tiene esta secuela es que ocurrirá un hecho impensado por el cual Eliseo pasará a ser propietario de un departamento del edificio, por lo que se generarán momentos de tensión y también de mucho humor que levantarán la vara de esta ficción. La escena final, con Eliseo hablando a cámara y rompiendo la cuarta pared es para aplaudir. Convertida en megaéxito de Star +, la plataforma confirmó que habrá tercera temporada. Ya la estamos esperando.