Dillom estrenó su nuevo disco: distorsión, crítica social y excesos

El músico de 25 años lanzó “La nueva violencia”, su tercer álbum de estudio, en el que cuestiona desde adentro la banalidad del presente

10:56 hs - Jueves 13 de Agosto de 2026

Dillom está de vuelta. Cuando parecía que empezaban a apagarse los ecos del celebrado “Por cesárea”, su disco anterior, el músico de 25 años volvió a la carga. El miércoles 12 de agosto lanzó “La nueva violencia”, su tercer trabajo discográfico, en el que se aleja casi definitivamente de los sonidos más urbanos de sus comienzas y apuesta a la distorsión para expresar el filo de una época.

A lo largo de catorce canciones, Dylan coquetea con el rock, el garage, el post punk, el punk, y el pop. Después de la oscuridad y la espesura de sus álbumes anteriores, que miraban hacia adentro, este parece mirar hacia alrededor, observar la declive y cuestionarlo con una ironía filosa y sonidos más catárticos.

La referencia conceptual (no así musical) más repetida es “Miami” (1999) de Babasónicos, que esbozó una crítica a la decadencia de la fiesta menemista asumiendo algunos de sus gestos estéticos característicos: la ostentación, el consumo (en varios sentidos) y la frivolidad, que chocaban de frente contra una desigualdad social cada vez más urgente. En esa tensión, la violencia de una época. Cualquier similitud con la realidad actual obedece a lo cíclico de la historia argentina.

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Aunque era evidente, muchos no entendieron "Miami" en su momento. De manera similar, es posible que algunos (sobre todo los empeñados en descartar de plano la producción de la generación de artistas jóvenes que surgieron en la última década vinculados a la llamada música urbana) no entiendan la potencia política de la nueva obra de Dylan León. El músico habla de drogas, excesos y mujeres, como un lugar común endémico de la industria y la fama (“Minas”, “Fashion”, “Superdiversión”, “Nadie coge gratis”). Se ubica como parte del problema, desde el centro de la contradicción, para cuestionarlo. No hay ninguna superioridad moral en su mirada, que como siempre mira y dice desde la mugre total.

Invitados secretos

Otra de las facetas interesantísimas del disco, y que va en un sentido parecido, es que tiene un montón de artistas invitados, pero para descubrirlos no basta con mirar la lista de temas. No están listados como “colaboradores” para sumar chapa o potenciar los clicks.

“Mi forma de ver las colaboraciones hoy en día, tengo cierto asco y rechazo. Me parece que es un poco un flagelo hacia lo genuino del arte y de compartir, de juntarse a hacer música, el hecho de que muchas veces sea una herramienta mercadotécnica”, dijo en una entrevista reciente.

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Así es que para descubrir a St. Vincent, Sebastian Murphy de Viagra Boys, Declan Mehrtens de Amyl and the Sniffers, los Miranda, Juana Aguirre, Juana Rozas, Babeblade o Terra, hay que escuchar muy atentamente las canciones, o ponerse a leer los créditos de cada tema. De hecho, hay una voz misteriosa y no acreditada en “Fashion”, que todo indica es la de Adrián Dárgelos.

Para sumar rebeldías contra los mandatos de la industria, Dillom no sacó singles adelanto, ni videos, ni cortes difusión y en YouTube subió (hasta ahora) el disco entero, no dividido en tracks.

Por si a alguien le preocupaba, en “La nueva violencia” hay muchísimos temas para el pogo y el desacato, algunos más melódicos con pasta de hit (“Amigos”, “Souvenir”), y otros con barras memorables para cantar con bronca (“Palermo Hollywood”). Escuchar el disco (se sugiere hacerlo en plataformas con buena calidad de audio y con volumen considerable) genera curiosidad y deseo inmediato de verlo en vivo, de sentir en el cuerpo y de manera colectiva el desahogo que proponen las canciones.