"Diciembre 2001": Mezquindades y operetas políticas detrás del estallido
Calificación: Buena. Intérpretes: Jean Pierre Noher, Luis Machín, Luis Luque, Diego Cremonesi y Cecilia Rossetto. Dirección: Benjamín Avila. Emisión: Star+.

Sábado 24 de Junio de 2023

Abordar la historia reciente desde la ficción nunca fue una tarea sencilla, y más si estamos hablando de la crisis económica, social y política más profunda de las últimas dos décadas en la Argentina. El director Benjamín Avila (“Infancia clandestina”, “Nietos”) y el guionista Mario Segade (“Verdad consecuencia”, “El puntero”) tomaron como base el libro de Miguel Bonasso “El palacio y la calle” para hacerse cargo del desafío y narrar el caótico último año de gobierno de Fernando de la Rúa en la serie “Diciembre 2001”. Claro que es un plan ambicioso (teniendo en cuenta que ese período incluyó medidas económicas extremas, protestas, represión, muertes, renuncia presidencial y el récord de cuatro presidentes en once días), pero la serie de seis capítulos se limita (con aciertos y errores) al detrás de escena de algunos acontecimientos clave, ambientados sobre todo en la Casa Rosada y la Quinta de Olivos.

La ficción arranca con la brutal represión en Plaza de Mayo, y de ahí retrocede en el tiempo con unas imágenes documentales que dan cuenta a vuelo de pájaro de la antesala del desastre: los gobiernos de Menem, la “Argentina del Primer Mundo” y el Plan de Convertibilidad. Acto seguido la acción salta a marzo del 2001, cuando poco después de la renuncia del vicepresidente Carlos “Chacho” Alvarez, De la Rúa convoca a Ricardo López Murphy primero y a Domingo Cavallo después para tratar de sanear las finanzas en rojo. Estas figuras, como se sabe, no hicieron más que aumentar el descontento social.

La serie refleja más bien poco de lo que sucedía en las calles y los barrios (a veces recurre a archivos televisivos de las manifestaciones). El director prefiere hacer foco en los tejes y manejes del poder, en las traiciones, las operaciones y sobre todo en las tremendas mezquindades de una clase política que sólo piensa en sus propios beneficios personales y partidarios. En ese sentido, “Diciembre 2001” pretende ser un thriller político, pero nunca alcanza ese estatus. Su formato está más cerca del docu-ficción, y eso termina empantanando por momentos la narración. Si el dramatismo se sostiene, es sólo porque en esta historia los personajes son casi todos villanos. Ahí están el irritante negacionismo de De la Rúa, los delirios de grandeza y los ataques de ira de Cavallo, el calculado oportunismo de Duhalde y la frivolidad de Antonito. Los pedidos de “unidad nacional” se van al tacho, y la explosión siempre está a la vuelta de la esquina.

Por otro lado, la serie introduce algunos personajes ficticios que logran transmitir con potencia la angustia de aquellos días. Diego Cremonesi se pone en la piel de un asesor de De la Rúa que se encuentra impotente ante la debacle de su propio gobierno y también ante los reclamos de su madre (Cecilia Rossetto), que perdió todos sus ahorros en el “corralito”. El personaje de Rossetto (impecable como siempre) resume muy bien la incertidumbre y la desesperación de la clase media de esa Argentina, mientras que el personaje del militante social Héctor “El Toba” García da una idea del drama que se vivía en la calle.

En el último episodio (quizás el más logrado) la serie se torna tragicómica, especialmente en la secuencia que muestra el desplante que le hacen a Adolfo Rodríguez Saa en la residencia de Chapadmalal, o en la tensa escena en que discuten los personajes de Cremonesi y Rossetto (y se sacan chispas). Las actuaciones son lo mejor de esta ficción, pese a que el maquillaje y los peinados a veces no ayudan. Jean Pierre Noher (De la Rúa), Luis Machín (Cavallo), Luis Luque (Chrystian Colombo), Manuel Callau (Raúl Alfonsín) y Alejandra Flechner (Chiche Duhalde) son los que más se destacan dentro de un elenco excelente.

“Diciembre 2001” no aporta nada nuevo a una historia ya conocida. Y tampoco tiene una intención abiertamente didáctica. Los que vivieron esos años convulsos se sentirán identificados y podrán entender mejor los vericuetos de la trama. Los demás tal vez se queden un poco afuera sin una lectura previa del tema. Pero la serie sí propone un ejercicio de memoria que resulta fundamental, sobre todo en estos tiempos en donde imperan la desinformación y los discursos extremos.

Diciembre 2001 | Tráiler Oficial | Star+