El sexteto de jazz, que ya lleva más de 27 años de carrera, visita Rosario para presentar el álbum "Piazzolla 74". La cita es el 22 de mayo, en Centro Cultural Atlas
12:45 hs - Miércoles 13 de Mayo de 2026
Escalandrum vuelve a Rosario para presentar “Piazzolla 74”, el disco grabado en vivo en el Teatro Colón de Buenos Aires para celebrar el 50° aniversario de !"Libertango" y "Reunión cumbre", dos icónicos álbumes del legendario compositor que abrió al tango a tonalidades del jazz.
La reconocida agrupación liderada por Daniel “Pipi” Piazzolla brindará un show el 22 de mayo, a las 21, en el Complejo Cultural Atlas (Mitre 645).
Junto al músico, a cargo de la batería y la dirección, estarán Nicolás Guerschberg en piano y arreglos, Mariano Sívori en contrabajo, Gustavo Musso en saxo alto y soprano, Damián Fogiel en saxo tenor, y Martín Pantyrer en clarinete bajo. Entradas en venta en centroticket.com.ar.
"Pipi" Piazzolla le contó a La Capital que se sentía muy afortunado de haber asistido, siendo un chico, a los ensayos del Octeto Electrónico cuando su abuelo daba las puntadas finales para "Libertango", uno de los discos más emblemáticos de Astor. Eso le dio una visión de apertura que aún hoy cultiva. "Es una música muy cercana para mí, magnífica, y que en el caso de 'Reunión cumbre' no se toca tanto", explicó el baterista.
También se mostró optimista por la evolución del género a pesar de la crisis en Argentina. "Siento que en este momento está todo mal, pero la escena del jazz está más viva que nuca. Hay músicos jóvenes haciendo cosas hermosas".
Dos gemas de Piazzolla revisitadas en clave jazzera
Piazzolla 74, vuelve a poner la obra de Astor en el centro del repertorio de Escalandrum ¿qué encontraron en trabajos como Libetango y Reunión Cumbre que quizás no habían descubierto en proyectos anteriores?
En este repertorio nos encontramos con una música que para mí es muy cercana. Cuando yo era chico, esos repertorios se tocaban en el Octeto Electrónico, en la época de Libertango, donde está mi papá. Entonces pude ir a los ensayos. Pude ver un montón de cosas y adquirir data sobre este tipo de música. Y la verdad es que nos encontramos con una música magnífica que, en el caso de Reunión Cumbre no se toca tanto, no sé por qué. Es un discazo increíble. Hay un tema que se llama “Reminiscencias”, que pasó a ser de mis favoritos. Y así, con Astor Piazzolla no te cansás nunca.
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¿Qué se va a encontrar el público rosarino en el show del 22 de mayo?
Vamos a dar un show muy potente, que fue presentado en el Teatro Colón hace un año y medio atrás, para el que preparamos esta música especialmente. La presentación que hicimos en el Colón pronto va a ser un disco y tiene una escalada impresionante, con unas melodías increíbles. Son unos arreglos de Nicolás Guerschberg tremendos, con mucha improvisación, pero sin perder la esencia de lo musical de las composiciones.
En este espectáculo en el que pueden convivir el homenaje, la reinterpretación y búsquedas personales, ¿Cuál fue el criterio musical detrás de los arreglos de Piazzolla 74?
Como hace siempre Escalandrum, siempre se convive con el homenaje y la reinterpretación. El grupo es un sexteto que cumplió 27 años, y ya tiene su sonido. Siempre que Escalandrum toca música de otros artistas, siempre se nota que es Escalandrum, el sonido Escalandrum. En cuanto a la búsqueda personal, siempre está bueno tocar músicas nuevas de Astor Piazzolla, porque es una persona que nos representa a nivel nacional e internacional. Hizo una música muy profunda y un repertorio muy extenso, con más de 2 mil obras. En este repertorio particular, mezclamos dos discos que son íconos. “Reunión cumbre”, que lo grabó con Gerry Mulligan, y “Libertango” que es una obra de arte, un clásico de mi abuelo. Son dos discos que salieron en el mismo año y por eso los hemos elegido para interpretarlo.
A nivel personal, siendo nieto de Astor, ¿cómo cambió con los años tu vínculo emocional y musical con su obra?
Tengo una relación y vínculo con la música de Piazzolla espectacular, desde el principio hasta ahora. Es una música que me representa. Es mi música favorita, prácticamente es una de las pocas músicas que me ponen la piel de gallina mientras la toco. El vínculo es cada vez más profundo, más lindo, lo puedo disfrutar cada día más. Estoy muy contento, relajado, sabiendo que estamos haciendo algo bastante original y personal, haciéndole un homenaje a un grande de nuestra música.
La banda atravesó en todos estos años cambios en la escena musical, en las formas de producir y también en los públicos ¿Qué transformaciones notas en el jazz argentino y en la industria musical desde que comenzaron?
Cuando el grupo arrancó existían el CD y los cassettes, y prácticamente no había teléfonos celulares. No existía WhatsApp ni Instagram. Lo que cambió en lo que sería el lado negativo es que no hay discos para vender. Pero el lado positivo está la cuestión de que, si estás en una plataforma digital y necesitás que una persona de Polonia o de Groenlandia escuche tu música, lo podés hacer. Cambió la forma de promocionarte, cómo utilizás las redes sociales en promover tu proyecto. Antes la gente te descubría. Ahora vos tenés que hacer algo para que te descubran, exponerte en una plataforma y que te conozcan y que se corra la bola. Antes era tocar, hacer lo tuyo y si gustaba tal vez se corría la bola. Cambió bastante todo. Nosotros nos hemos adaptado muy bien. Seguimos adelante, vigentes en un género que es difícil como el jazz. El jazz argentino sigue evolucionando, como músicas propias, con un montón de grupos, de jóvenes músicos increíbles que encuentran en el jazz la libertad para expresarse.
¿Hubo algún momento en que sintieran que el grupo necesitaba reinventarse para seguir adelante?
No existió ningún momento en que el grupo necesitó reinventarse. Simplemente, el grupo se reinventa solo porque nos gusta mucho tocar, ensayar. Ensayamos todos los martes. Probamos músicas nuevas. Estamos en constante reinvención. Tal vez con “Escalectrix”, un álbum que sacamos hace un par de años, nos pasamos un poco al sonido eléctrico. Ahora, hemos vuelto a lo acústico. Todo siempre fue de manera natural. Lo más fuerte fue en el 2001 cuando decidimos hacer un jazz que suene a Argentina, con ritmos folklóricos nuestros, con ritmos de tango, con música propia. Eso fue algo muy importante que hicimos con el grupo, lo mismo cuando hicimos Piazzolla en 2011.
¿Cómo ves a la escena jazzera en esta situación económica?
Estamos en un momento muy duro. Antes las salas estaban llenas, ahora están por la mitad de espectadores. Igualmente, el jazz con la situación económica siempre fue un género donde lo económico no es lo principal. Todos los jazzeros tocamos en un montón de grupos y damos clases y hacemos un montón de cosas para poder estar bien económicamente. Pero la verdad es que siento que en este momento especial todo está muy mal.
¿Sentís que hay una nueva generación encontrando espacios y público para desarrollar proyectos?
Es increíble lo que tocan las nuevas generaciones de músicos. Chicos y chicas de entre 18 y 25 años están haciendo cosas hermosas, obviamente en los espacios donde se puede. Y el público joven de sus generaciones como nos ha pasado a nosotros, que los van siguiendo. Hay músicos nuevos increíbles. La escena está más viva que nunca.