CKCK: "La música es búsqueda y siempre hay ganas de seguir investigando"
Eh Bo habla de "Pequeñas músicas ocultas", el nuevo material del dúo junto a Kolia con el que editaron un EP en formato de cuarteto de cuerdas. El cantante revela cómo surgieron las canciones de este segundo disco grabado en pandemia luego de "Tablada Hollywood" y explica que el nombre del grupo no tiene ninguna referencia a Cristina Kirchner.

Lunes 30 de Agosto de 2021

CKCK es un dúo rosarino que desde 2010 trabaja en la fusión electrónica, pero esta vez, en su cuarto material de estudio, decidieron patear el tablero y hacer “Pequeñas músicas ocultas”. Es un EP con temas propios, con textos que siempre invitan a reflexionar, y en donde el dúo conformado por Eduardo Bonfatti y Nicolás Cassale (alias Eh Bo y Kolia, respectivamente) bucearon un sonido más de cámara, con cuarteto de cuerdas, simplemente porque esas canciones necesitaban mostrarse de esa manera. “La música es una forma de búsqueda y siempre hay ganas de seguir investigándola”, dijo Eh Bo en un diálogo con La Capital en el que reveló por dónde pasó el pulso creativo que invitó a darle luz a “Pequeñas músicas ocultas”.

CKCK - PEQUEÑAS MÚSICAS OCULTAS (Sesión Acústica en Casa Brava)

 —Después de un disco de música electrónica llamado “Tablada Hollywood” lanzaron “Pequeñas músicas ocultas”¿Cómo surge esa necesidad o ganas simplemente de pasar de un material distendido y de música instrumental a otro intimista, con cuarteto de cuerdas y, sobre todo, con textos que interpelan desde el plano existencial y también social?

  —Este disco puede ser completamente nuevo para alguien que viene de escuchar algunos de los tres anteriores, pero para nosotros tiene muchísimo camino recorrido. Son canciones de muchos años que ya estaban completamente cerradas en estructura, armonía , letras, y que, además, nos gustaban mucho. Sólo que no encontrábamos la forma de hacerlas entrar en el formato del beat electrónico, hasta que nos dimos cuenta que no lo necesitaban, así que decidimos hacer este disco más despojado, de guitarra, cuerdas y voz para poder compartirlas. Lo llamamos a Joel Tortul para los arreglos y nos cerró por todos lados. Sabemos que desde un punto de vista comunicacional, si se quiere, puede ser desacertado porque veníamos con una propuesta muy distinta tanto en los discos como en los vivos, pero la música es una forma de búsqueda y siempre hay ganas de seguir investigándola.

  —El nombre del dúo tiene la referencia inmediata a las siglas de Cristina Kirchner, pero se sabe que fueron otros los intereses de elegirlo. ¿Por qué eligieron CKCK?¿En tiempos de grieta tan poderosa no temieron que esas siglas sirvan para confundir o lo hicieron a propósito para ver qué reacción se generaba?

  —Claramente no lo hicimos a propósito. A la hora de bautizar discos, canciones o proyectos no tenemos la radio prendida o el diario abierto. Lo que se dice la “actualidad” no es algo que nos moviliza mucho a la hora de hacer música. Tampoco es que nos desentendamos de los procesos sociales o históricos que vivimos, pero la coyuntura, la grieta y demás corren por un camino mucho más lateral. El que escucha nuestra música nunca haría esa asociación y para el que no la conoce lo invitamos en este momento.

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 —La propuesta del dúo es generosa e intensa desde lo artístico. ¿Ser creativo y hacer una apuesta algo atípica implica quedarse afuera de la industria discográfica?

  —¡Gracias por lo de generoso! Empezamos a hacer discos cuando la industria discográfica se venía a pique con la aparición de internet y el MP3 a mediados de 2000. Jamás tuvimos la mirada puesta en la industria simplemente porque estaba en retirada. Hoy reflotó, cambiaron los modos de consumo, pero está más viva que nunca. Sin embargo, no hacemos música para Spotify o para Youtube, ni pensamos en las redes más que como herramientas de difusión. En esta nueva realidad la concentración de los medios es abismal. Las antenas son cada vez más exclusivas y muy pocos concentran la casi totalidad de las escuchas e incluso la torta que reparten esas escuchas. Es increíble ver quejarse a músicos de la talla de McCartney o Moby, ¿qué queda para el resto de los mortales? Siempre hay “excepciones a la regla” que la industria lanza y aprovecha para decirnos “mirá, tal pudo desde la pieza de su casa grabar un disco y ganar un Grammy, si vos no lo hacés es porque no tenés talento o sos vago”. Sería algo así como “el que es pobre es porque quiere” remixado en versión trap/música urbana. El rol de los medios de comunicación es crucial, sobre todo de los locales. Pero no nos quedamos ni ahí en la queja, son las reglas del juego y nosotros queremos jugar. Siempre nos interesó hacer música que dialogue con el afuera y en ese sentido sí que pensamos en cómo promocionarnos; dónde ubicarnos dentro de las propuestas que existen; dónde y con quiénes participar y dónde y con quiénes no, pero no en términos discográficos, lo que nos moviliza es poder seguir tocando nuestra música en vivo la mayor cantidad de veces posible y para la mayor cantidad de gente a la que podamos llegar. Hipocresía cero en ese sentido.

  —En “Para las lauchas” preguntás “a quién vas a llamar para justificar tanto dolor”, en una supuesta referencia hacia una persona o institución poderosa. ¿Se puede revelar para quiénes es esa canción?

  —No hay referencias hacia el poder sino más bien a la cultura del sacrificio. Esa idea instalada desde hace siglos de que héroes son los que sufren y que lo valioso llega con el dolor, el sufrimiento e incluso la muerte temprana. A todo eso le decimos “chau”, por lo menos en los minutos que dura la canción.

 —En “Recetas” hay un tema que sobrevuela todas las letras de las canciones que es cierta crítica al sistema. ¿Hay una receta antisistema para un futuro mejor o la única posibilidad de un mejor futuro es que no haya recetas?

  —Esto es lo lindo de la composición, cada escucha termina de cerrar el sentido. Nunca pensé en una crítica al sistema, justamente porque desconozco absolutamente la receta, si es que existe. El disparador de esta canción fue algo mucho más íntimo, las contradicciones que me surgieron cuando nació mi hija. A todos los que somos padres nos pasa que sentimos por una lado la necesidad de mostrar el camino “correcto” y por el otro la sensación de estar completamente perdidos en cuanto a qué rumbo tomar.