Viernes 23 de Octubre de 2020
Hay un registro clave que atraviesa el documental de Miguel Kohan. Y es el de la lucha por defender la vocación artística, los ideales y los sueños más allá de cualquier temporal estético, de moda, social o incluso, político. Allí reside el mérito de este trabajo documental, que, no casualmente se subtitula “Entre el ser y la nada”. Casualmente es la frase que acompaña a Goyette, el piano reconstruido por Donvi y que alude al sentido, por eso de “no tiene goyete”. Puede atribuirse al sentido de la vida tanto como al sentir de esa música y ese proyecto pionero en el rock argentino. Donvi, papá de Lito y Liliana Vitale, fue quien craneó Ciclo 3, un proyecto surgido en los años 70, en medio de la dictadura, para difundir a músicos tan talentosos como ajenos a las corrientes del mercado discográfico. La punta de lanza fue MIA (Músicos Independientes Asociados), pero por ese estudio, en ese calle Rivera 2100, de Villa Adelina, pasaron hasta Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, entre tantos. El mismo Spinetta, en un audio grabado antes de un show de MIA, abre el documental en 1977; y nada menos que el Indio Solari, en un video de profundo respeto y cariño, lo cierra en 2019, como para demostrar el arco creativo que iba de la mano con la impronta de Donvi. Kohan, quien conoció a los Vitale en su paso por la revista Expreso Imaginario, retrató la inocencia y la pasión de aquellos comienzos. Pero el documental gana emotividad con los testimonios grabados de Donvi y Esther Soto, las palabras de Lito y Liliana, y un reencuentro de los integrantes de MIA, especialmente para este filme, en el que cantan un tema de aquellos años con la pasión intacta. Donvi afirma que la existencia social determina la conciencia, evocando a Marx. Y vaya que lo cumplió.