Un análisis sobre la recientemente aprobada ordenanza que establece un marco para que Rosario pueda seguir creciendo
Viernes 05 de Septiembre de 2025
Rosario dio un paso decisivo hacia una nueva forma de pensar la ciudad. Durante décadas, el modelo que guió nuestra planificación urbana fue el del urbanismo moderno, inspirado en Le Corbusier. Un paradigma que buscaba orden, funcionalidad y progreso, en un contexto histórico que así lo requería. Y hay que decirlo con claridad: tuvo su valor y perduró para Rosario en tres décadas.
La ordenanza recientemente aprobada no es un parche. Se integra a los lineamientos del Plan Urbano y del Plan de Infraestructura Verde Urbana. Deja atrás la lógica de las excepciones y establece un marco normativo moderno, previsible y transparente. Para los inversores significa menos burocracia, y para la ciudad, más calidad institucional.
Rosario no puede seguir expandiéndose de manera desordenada. Necesitamos crecer hacia arriba, pero con condiciones ambientales. Por eso, la norma exige que al menos un 30% del lote sea superficie absorbente, promueve cubiertas verdes y forestación urbana, e incluso permite reducir cocheras si se compensa con vegetación en suelo natural. Es una manera concreta de mitigar anegamientos, reducir islas de calor y liberar espacio para peatones.
El nuevo marco facilita la reconversión de grandes parcelas obsoletas y habilita la densificación en áreas centrales y corredores urbanos, cuidando la calidad de vida. Lo hace con un mecanismo de compensación: quienes excedan la altura deberán abonar un 10% del valor del metro cuadrado sobre ese excedente, fondos que se destinan a mejoras urbanas específicas. Construir en altura en este caso no es solo edificar: es sumar espacio verde, reducir cemento y planificar una ciudad sustentable.
La clave es que no se incrementa la edificabilidad: se permite ganar altura, pero no densidad constructiva. Más aire, más luz y más verde hacia el interior de la manzana.
Identidad e historia rosarina
La altura no es una excepción en Rosario: es parte de su identidad y de su historia. Desde principios del siglo XX, la verticalidad fue símbolo de progreso: ahí están la Bola de Nieve, el Palacio Minetti o el Mentor para recordarlo. Puerto Norte mostró, más cerca en el tiempo, cómo la construcción en altura permitió recuperar suelo ocioso e integrar ciudad y río.
Hoy seguimos esa misma lógica: altura con condiciones claras, ambientales y urbanas, para una Rosario moderna, integrada y sustentable.
La autonomía de Rosario también se juega en el urbanismo: decidir con visión de futuro qué ciudad queremos ser.