12:13 hs - Sábado 19 de Septiembre de 2026
La escena se repite cada año, pero nunca pierde capacidad de asombro: enormes ballenas francas australes llegan a las aguas de Chubut y durante algunas semanas convierten la costa patagónica en uno de los grandes escenarios naturales de la Argentina.
El último censo aéreo, realizado el domingo 6 de septiembre por investigadores del Laboratorio de Mamíferos Marinos, contabilizó 1.375 ejemplares. Entre ellos fueron identificadas 409 crías, una señal de la intensa actividad reproductiva que se desarrolla en las aguas de la región.
La mayor concentración apareció en sectores conocidos por quienes llegan hasta Península Valdés para observarlas, como El Doradillo, los alrededores de Puerto Pirámides y el golfo San José. También se registraron numerosos ejemplares solitarios sobre la costa externa de la península.
La temporada más atractiva
La temporada de avistaje se extiende habitualmente entre junio y diciembre, pero septiembre abre uno de los períodos más atractivos para encontrarlas. La actividad suele intensificarse durante octubre y noviembre, cuando las aguas de la zona concentran una gran cantidad de ejemplares.
Desde la playa o embarcados
Una de las alternativas más accesibles para observarlas es el Área Natural Protegida El Doradillo, ubicada a unos 15 kilómetros de Puerto Madryn. Allí las ballenas pueden verse desde tierra firme y sin pagar una excursión, especialmente cuando la marea alta las acerca a pocos metros de la costa.
Playa Las Canteras es uno de los sectores más buscados para contemplar a las madres junto a sus ballenatos. El área protegida se extiende unos 25 kilómetros sobre el Golfo Nuevo y cuenta con distintos puntos desde los cuales observar el movimiento de los animales.
Consultar previamente los horarios de las mareas es una de las principales recomendaciones para aumentar las posibilidades de encontrarlas cerca de la playa. Desde Puerto Madryn, el acceso se realiza por las rutas provinciales 1 y 42 y demanda menos de 20 minutos en auto, aunque el último tramo es de ripio.
Para quienes prefieran acercarse al agua, Puerto Pirámides concentra las excursiones embarcadas dentro de Península Valdés. Los recorridos duran alrededor de 90 minutos y permiten observar a las ballenas desde el mar, bajo normas destinadas a proteger a los animales y reducir el impacto de la actividad.
Precios y acceso al área protegida
Desde el 1° de septiembre rige la temporada alta. Para 2026, el avistaje embarcado tiene un valor de $195.000 para adultos y $97.500 para menores de 12 años, mientras que los menores de 3 años no abonan. A esto se suma el ingreso a Península Valdés, que cuesta $20.000 para visitantes argentinos y $10.000 para chicos de 6 a 11 años, jubilados y pensionados. Los menores de hasta 5 años ingresan sin cargo. La entrada al área protegida no está incluida en el precio de la excursión.
El último relevamiento también dejó una referencia interesante para los investigadores. La cifra de septiembre quedó por debajo de las 2.110 ballenas francas australes contabilizadas en 2025, pero la comparación no implica necesariamente una disminución de la población. El censo del año pasado se realizó a mediados de agosto, mientras que el de 2026 tuvo lugar el 6 de septiembre, y la fecha puede influir en la distribución de los ejemplares observados.
Un estudio que lleva décadas
Según los investigadores, el resultado de este año se encuentra dentro de los valores esperables y permitirá continuar estudiando cómo se distribuyen las ballenas que utilizan las aguas de Península Valdés como uno de sus principales espacios de reproducción y cría.
Los censos aéreos se realizan de manera prácticamente ininterrumpida desde 1999. Para quienes visiten la zona durante esta primavera, el dato más importante es otro: las ballenas ya están allí y septiembre acaba de abrir una de las mejores etapas del año para encontrarlas.