Hurghada, una pausa en Egipto junto al mar que pocos imaginan

Bajo la superficie del Mar Rojo se despliega un universo de corales y peces de colores que la convierte en un destino privilegiado para el buceo y el snorkel

07:00 hs - Sábado 24 de Octubre de 2026

Egipto suele contarse a través de sus monumentos: pirámides que atraviesan milenios, templos monumentales y tumbas que conservan la memoria de los faraones. Pero el país también tiene una costa donde el desierto llega hasta el agua y el horizonte cambia de color a lo largo del día. En Hurghada, sobre el Mar Rojo, el viaje deja por un momento la historia antigua para dar lugar al descanso, la navegación y la vida bajo el agua.

Su atractivo no está solo en las playas: las aguas claras, los arrecifes de coral y la diversidad de especies marinas hacen de esta zona un lugar reconocido para practicar snorkel y buceo. También hay paseos en barco y jornadas de playa para disfrutar del paisaje sin llenar el día de actividades.

El Mar Rojo también se descubre bajo la superficie

En Hurghada, buena parte de la experiencia ocurre en el agua. La visibilidad y los arrecifes permiten observar peces de colores y formaciones coralinas, ya sea con una máscara de snorkel o en una salida de buceo para quienes tienen experiencia o quieren iniciarse con instructores habilitados. Las excursiones náuticas permiten conocer distintos sectores de la costa, según las condiciones del día.

No hace falta, sin embargo, organizar cada jornada. Las playas y los resorts ofrecen la posibilidad de bajar el ritmo, alternar el mar con la piscina o simplemente descansar. En un viaje con visitas arqueológicas, traslados y horarios pautados, disponer de tiempo libre también es parte de la experiencia: permite elegir cuánto hacer y cuándo detenerse.

Hurghada aparece después de varios días dedicados a los grandes escenarios de la civilización egipcia: el cambio de paisaje también cambia la manera de viajar.

Antes de la playa, historia en primer plano

La salida grupal acompañada de Free Way comienza en Buenos Aires el 7 de febrero de 2027 y dedica sus primeras jornadas a El Cairo. En la meseta de Guiza, las pirámides y la Esfinge recuerdan la dimensión de un mundo construido hace miles de años. La visita al Gran Museo Egipcio suma otra perspectiva sobre ese legado, mientras el Museo Nacional de la Civilización Egipcia permite seguir el recorrido de la historia del país a través de distintas épocas.

El Cairo no se agota en sus colecciones. El Barrio Copto conserva espacios vinculados con la historia cristiana; la Ciudadela de Saladino domina parte de la ciudad desde una altura y el Cairo fatimí permite acercarse a calles y edificios de su pasado islámico. El recorrido se completa con Khan el-Khalili, un bazar histórico donde conviven puestos de artesanías, especias, objetos cotidianos y cafés. La ciudad ofrece capas de historia que se superponen en el presente.

Desde la capital, el viaje continúa en avión hacia Asuán y luego por carretera hasta Abu Simbel. Allí, los templos excavados en la roca por orden de Ramsés II impresionan por su escala y por la manera en que sus fachadas se integran en el paisaje. La visita incluye el espectáculo nocturno de Luz y Sonido.

Hay, además, un dato que vuelve aún más extraordinario este conjunto: en la década de 1960, los templos fueron desmontados y trasladados a un terreno más elevado para evitar que quedaran bajo las aguas del lago Nasser, creado por la construcción de la represa de Asuán. Una operación internacional permitió preservar estos monumentos y su historia.

El Nilo, una ruta que enlaza templos

De regreso en Asuán comienza el crucero por el Nilo, una de las etapas centrales del recorrido. El río fue durante milenios una vía de comunicación y una fuente esencial para la vida en Egipto; navegarlo permite comprender por qué tantas ciudades, templos y campos se desarrollaron junto a sus orillas.

La visita a la isla de Filae conduce al templo dedicado a Isis, rodeado por el agua. Un paseo en faluca (una embarcación tradicional de vela) ofrece otra perspectiva de Asuán y de sus márgenes. En el avance hacia Luxor, el crucero incorpora los templos de Kom Ombo y Edfu, cada uno con sus propias referencias religiosas y arquitectónicas. El paisaje del río acompaña el desplazamiento entre los monumentos.

En Luxor, la antigua Tebas, la escala vuelve a cambiar. La Necrópolis de Tebas y el Valle de los Reyes acercan a los rituales funerarios de los gobernantes; el templo de Hatshepsut se recorta contra los acantilados, mientras los Colosos de Memnón custodian el acceso a una zona cargada de historia. En la orilla oriental, los complejos de Karnak y Luxor muestran la dimensión religiosa y política que alcanzó la ciudad en la Antigüedad.

Después de los sitios arqueológicos, el traslado por carretera hacia Hurghada introduce un contraste: el paisaje árido cede lugar al mar.

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Cuatro noches para cambiar de ritmo

El programa reserva cuatro noches en Hurghada, con alojamiento en régimen all inclusive y tres días libres. No hay visitas programadas para esas jornadas: cada pasajero puede elegir entre descansar en el hotel, pasar tiempo en la playa o contratar actividades vinculadas con el mar. Después de los museos, templos y yacimientos, esa pausa ofrece otra forma de cerrar el viaje.

El Mar Rojo tiene un atractivo particular por sus ecosistemas coralinos, pero conviene disfrutarlos con cuidado. No tocar los corales ni alimentar a los peces ayuda a preservar un entorno frágil. También es importante seguir las indicaciones de los guías y las normas de seguridad de cada excursión, sobre todo si hay viento o corrientes.

Egipto en dos ritmos

Free Way propone esta salida grupal acompañada de 16 días, del 7 al 22 de febrero de 2027, con vuelos de ITA Airways desde Buenos Aires vía Roma. El recorrido conecta El Cairo, Abu Simbel, Asuán, Luxor y Hurghada, e incluye un crucero por el Nilo antes de las cuatro noches junto al Mar Rojo.

La propuesta reúne dos experiencias: los grandes sitios históricos a orillas del Nilo y una costa de aguas transparentes y arrecifes que suele quedar fuera de la imagen más difundida de Egipto. El agua y el desierto componen así una postal menos conocida, pero inseparable del país.

El color que no se ve desde la orilla

En el Mar Rojo, el paisaje no termina en la línea del agua. Bajo la superficie aparecen arrecifes y peces de tonos intensos que convierten una salida de snorkel en una forma diferente de conocer Egipto. Después de días entre monumentos de piedra, ese universo submarino revela otra riqueza de Egipto.

Datos útiles

Cómo llegar

Hay una salida desde Buenos Aires con vuelos de ITA Airways vía Roma. El itinerario combina vuelos internos, traslados por carretera, visitas y crucero por el Nilo.

Cuándo ir

Febrero es una buena época para complementar los recorridos históricos con la costa. En El Cairo y el interior, los días suelen ser templados y las noches frescas; en Hurghada, las temperaturas suelen resultar agradables para disfrutar al aire libre. Conviene llevar abrigo liviano para la noche.

Tips de viajes

  • Llevar ropa por capas: las mañanas y las noches pueden ser frescas, aunque durante el día el sol se haga sentir.
  • Protegerse del sol: anteojos, sombrero, protector solar y agua son importantes incluso en invierno.
  • Elegir calzado cómodo: las visitas arqueológicas incluyen caminatas sobre superficies irregulares y sectores expuestos.
  • Llevar equipo para el agua: una máscara de snorkel propia puede resultar práctica, aunque también es posible consultar por alquileres en destino.
  • Cuidar los arrecifes: no tocar corales ni fauna marina y seguir las indicaciones de los guías ayuda a preservar el ecosistema del lugar.