Naturaleza, historia y gastronomía se encuentran en Carhué, una localidad del sudoeste bonaerense que propone una experiencia de relax lejos del ruido
07:00 hs - Sábado 22 de Agosto de 2026
Hay lugares donde el paisaje parece pedir que se baje el ritmo. Carhué, en el sudoeste bonaerense, es uno de ellos. A orillas del lago Epecuén, la ciudad combina aguas termales, gastronomía, naturaleza e historia en una propuesta que invita a pasar un fin de semana sin demasiadas urgencias.
Para quienes van desde Rosario, el viaje supone atravesar buena parte de la provincia de Buenos Aires, pero el destino ofrece una recompensa diferente a la de una escapada tradicional: la posibilidad de descansar en aguas termales y terminar la jornada frente al lago, cuando el cielo cambia de color.
El centro de la propuesta es el Parque Termal Mar de Epecuén, un complejo ubicado en un entorno abierto y rural. Sus aguas, provenientes del lago, son uno de los principales atractivos para quienes buscan una experiencia de relax.
Termas con vista al lago
El complejo reúne piscinas termales y espacios pensados para descansar, en un paisaje donde los caminos de tierra, los árboles y el cielo abierto forman parte de la experiencia.
Pero el plan no termina en el agua. La gastronomía ocupa un lugar importante, con propuestas que incluyen panes caseros, dulces artesanales, café y licuados naturales. También se ofrecen meriendas y opciones para disfrutar mientras el lago Epecuén funciona como telón de fondo.
Uno de los momentos más buscados llega hacia el final de la tarde. El horizonte abierto permite seguir el atardecer sobre el agua, con una sucesión de colores que convierte a la última hora del día en parte del atractivo del lugar.
El complejo recibe visitantes de viernes a domingos y propone una alternativa para quienes quieren alejarse durante unas horas del ritmo cotidiano.
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La historia de un pueblo que volvió a aparecer
La escapada puede continuar fuera del parque termal. A pocos kilómetros se encuentra Villa Epecuén, el antiguo pueblo turístico que quedó bajo las aguas del lago en 1985 y cuyas ruinas comenzaron a emerger años después.
Hoy, las construcciones que quedaron en pie forman un paisaje singular, marcado por el agua y la sal. Recorrer sus calles permite conocer una parte de la historia de la región y observar de cerca un escenario que se transformó en uno de los principales atractivos turísticos de la zona.
Carhué también suma otras propuestas para completar la visita: ferias de productos regionales, artesanías, espacios culturales, bares y paseos junto a la laguna. La ciudad permite alternar momentos de descanso con caminatas o recorridos en bicicleta.
Una escapada para quedarse
Para quienes decidan extender la visita, la zona cuenta con hoteles, hosterías y cabañas de distintas características. Algunas opciones incorporan spa, piscinas y tratamientos vinculados con las aguas del lago Epecuén.
La idea es que el viaje no quede reducido a una visita al complejo termal. Entre el agua, el paisaje, la gastronomía y las ruinas de Epecuén, el destino propone armar una escapada completa, con actividades para distintos momentos del día.
Desde Rosario, el viaje en auto requiere una jornada de ruta, por lo que resulta más conveniente pensarlo como una escapada de fin de semana largo o varios días y no como una salida de pocas horas. La combinación de termas y naturaleza ofrece además una alternativa diferente para quienes buscan cambiar de paisaje sin recurrir a los destinos turísticos más tradicionales.
Carhué tiene, en ese sentido, una particularidad: permite que el descanso sea el eje del viaje, pero suma suficiente historia, paisaje y gastronomía como para que cada jornada tenga algo más por descubrir.