Viernes 18 de Noviembre de 2022
La variopinta alianza que el intendente Pablo Javkin forjó en el comienzo de su gestión le sigue dando alegrías. Es más, este jueves le permitió aprobar el proyecto que impulsa cambios urbanísticos en los barrios de Fisherton, Aldea, San Eduardo y Hostal del Sol. Socialistas, macristas, sectores de izquierda como Ciudad Futura, los supuestamente independientes del bloque que lidera Tessandori y el ex deportista Aldo Poy levantaron sus manos para dar el okey a la iniciativa oficialista que modifica alturas e incentiva viviendas colectivas en la zona noroeste de Rosario. En contra votó todo el interbloque del Frente de Todos, además de Fernanda Gigliani y Ariel Cozzoni.
Es más, la alianza es tan fuerte que el concejal de Juntos por el Cambio, Martín Rosúa, se convirtió anoche en la principal espada política de Javkin en la defensa de este proyecto. Es que, paradójicamente, la sesión dejó al desnudo que los ediles del riñón javkinista no son los mejores en oratoria. Prueba de esto es que a la oficialista Nadia Amalevi le sobraron tres minutos para defender la idea oficial. Deberá agradecerle a Rosúa que minutos más tarde tomó la posta y defendió el programa con soltura, destacó que “no habrá edificios en Fisherton” y sentenció: “No podemos gobernar para un conjunto de vecinos que tiene más poder que otros”.
Una de las voces en contra del proyecto fue la de Gigliani, quien horas antes había destacado que las formas en las que se trató este proyecto “fueron desprolijas”. Gigliani se preguntó qué va a pasar con la falta de infraestructura en la zona cuando comiencen las viviendas colectivas y recordó algo puntual que sin dudas le puede haber sacudido algún músculo a la presidenta del cuerpo María Eugenia Schmuck, férrea aliada de Javkin.
“Recuerdo cuando en 2012 vinieron al Concejo vecinos de Fisherton que habían soportado una gran inundación. Hoy aprobamos esto y no veo que hayamos debatido qué va a pasar con la absorción del suelo en esa zona de la ciudad”, destacó. Ese 2012, una de las principales defensoras de los reclamos de los vecinos había sido Schmuck, habitante de la zona.
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Gigliani no dejó pasar la oportunidad para dejar en claro que a primera hora de la mañana el Ejecutivo mandó un borrador con modificaciones al proyecto, a las 16 giró otro y citó a la comisión de Planeamiento para aprobar el tema con celeridad. “Sabemos que tienen los votos, las formas fueron muy desprolijas”, destacó.
Otra voz en contra fue la de la kirchnerista Norma López, quien también se preguntó de qué modo se garantizará que los servicios públicos como luz y agua puedan prestarse en óptimas condiciones en los barrios del noroeste sobre los que se cambiarán los conceptos urbanísticos.
Entre los aliados de Javkin se alistó este jueves el bloque de Ciudad Futura, sector político al que el oficialismo le aprobó cambios urbanísticos en Nuevo Alberdi, eje donde este movimiento erigió su poder desde un tambo cuya ocupación generó un largo litigio judicial.
Como se ve, la cintura política del intendente sin dudas es brillante. Ahora le volvió a dar resultados y hasta podría empezar a mirar al macrista Rosúa como su principal espada política dentro del Vasallo.