Sábado 03 de Septiembre de 2022
La ciudad ante el espejo. Artistas de Rosario en la colección Castagnino es la segunda muestra curada por Adriana Armando y Guillermo Fantoni desde que la gestión de Raúl D’Amelio emprendiera como una política medular la reflexión sobre el patrimonio de ese museo. Luego de Arte Argentino. Un pasado expuesto: caminos del arte entre 1918 y 1968, que incluía a creadores argentinos, esta segunda exposición construye una narrativa del arte de la ciudad representada por 260 obras y 90 artistas desde 1890 a 1980, aproximadamente. En la misma línea, el guion curatorial propicia el diálogo entre el pasado y el presente en las artes visuales, presentándose como parte de un flujo histórico que exhibe, en este caso, la producción local a lo largo de casi un siglo.
La palabra zeitgeist, de origen alemán, designaría algo así como “espíritu del tiempo” y refiere a los modos en que un clima de ideas, ambiente o atmósfera intelectual y cultural sobrevuela diferentes regiones del mundo, generando interpretaciones que dialogan entre sí con la misma solvencia y calidad en los grandes centros del arte o en los espacios que cuestionan esas hegemonías. Este concepto se materializa en esta muestra, donde se incluyen artistas que comparten preocupaciones dentro del ámbito de la plástica y en el mundo social, proponiendo un acercamiento a la escena local como una forma de pensar las producciones con los mismos parámetros de valor que rigen en el resto del mundo. Una perspectiva que forma parte del abordaje que hace décadas propone Fantoni como profesor titular de la cátedra Arte Argentino en la Facultad de Humanidades y Artes de la UNR.
El recorrido no está guiado por un sentido cronológico en la medida que se priorizan diversos núcleos centrados en problemáticas atravesadas por los artistas en ese arco de tiempo y se identifican visualmente con colores claramente diferenciados en las paredes que refuerzan las escenas presentadas. En cada una de ellas se puede ver lo que la ciudad produjo en el campo de las artes visuales y cómo ese legado reverbera en la producción actual, es decir, las formas en que el trabajo de los artistas históricos y sus dinámicas resultan insoslayables al momento de reflexionar sobre la escena contemporánea.
La selección estuvo delimitada por el acervo patrimonial del museo, algo que da cuenta de las posibilidades de una exposición y de lo factible cuando se establece una propuesta curatorial. Otro hecho a destacar es que este recorrido del arte local no se circunscribe solamente a la geografía, ya que también suscita reflexiones en torno al vínculo entre artistas e instituciones, permitiendo pensar en la mayor o menor presencia de algunos creadores por sobre otros y la ausencia de algunas obras representativas dentro de la colección. Aspectos que hacen a las trayectorias particulares, a condiciones generales y, dentro de una perspectiva muy transitada en los últimos tiempos, a cuestiones vinculadas al género. Esta diversidad orienta la reflexión hacia las políticas museísticas de cada coyuntura y cómo fueron delineando un panorama del arte local a partir de lo consagrado y legitimado a partir del ingreso de obras a través de salones, premios, compras, legados y donaciones.
En esta variedad se conjugan acciones deliberadas y hechos de orden aleatorio que se trasladan al valor que cobraron en el tiempo algunos trabajos más experimentales. Por ejemplo, obras de integrantes de la vanguardia de los años 60 que ingresaron al espacio más consagrado de la ciudad a partir de salones o muestras que oficiaron de subterfugios para permitir el ingreso de las producciones más radicales de la época que, por su materialidad, no fueron conservadas por el museo ni por los propios artistas. En este sentido, cabe resaltar la labor realizada por los equipos del Castagnino encargados de la reconstrucción de algunas piezas a partir de archivos que en las últimas décadas cobraron gran valor como dispositivos museísticos y, en el caso de obras históricas, la restauración de varias de ellas que arrastraban problemas de conservación y fueron puestas en condiciones para esta exposición.
La ciudad ante el espejo, que estará disponible para recorrerla hasta el 26 de marzo de 2023, posibilita reconocerse en las similitudes y las diferencias de Rosario y sus problemáticas proyectadas hacia la vida política, social y estética y también alienta a pensar cómo la experimentaron sus habitantes y simbolizaron sus artistas. Creadores que representan, en gran medida, el arco de posibilidades que ofrece la tradición de un espacio consolidado: fuertes portentos, artistas que discurrieron por circuitos más silenciosos y grupos vanguardistas y modernos. El público se encontrará con nombres célebres pero también descubrirá obras y autores que antes solo eran conocidos por quienes se dedican a la investigación, la docencia y otras actividades vinculadas específicamente a este campo disciplinar.
Finalmente, este enfoque polifónico que incluye a creadores famosos y otros que nunca se habían exhibido ofrece una alternativa posible frente a la crítica que Paul Preciado –escritor y filósofo español– realiza a los museos que, dentro de un enclave neoliberal, emprenden estrategias de marketing para introducir grandes públicos bajo la guía del crecimiento financiero para hacer de estas instituciones un negocio rentable. Estos criterios exaltan, por ejemplo, el régimen del big name –los grandes nombres– como una forma de asegurar masas de público que puedan reconocer rápidamente autores y obras que no son consideradas por su capacidad para cuestionar los modos habituales de percibir y conocer. Algo, esto último, que brinda esta exposición: la posibilidad de pensar el arte como significante disidente, el espacio público y el público como agente crítico que se mira en el espejo de la historia para volver al presente y proyectarse hacia el futuro.
El valor de las nuevas tecnologías
Hay que resaltar el trabajo que conlleva una muestra de estas características y que puede verse, en parte, en YouTube. Estos pequeños videos centrados en la restauración de algunas obras permiten a un público amplio, atisbar el trabajo mancomunado para la catalogación, archivo y conservación de los equipos del ICRAM y, también de montaje, educación y difusión de quienes, junto a los curadores, dan cuenta de los esfuerzos e instancias necesarias para materializar una exposición.
Restauración de obras de Julio Vanzo:
https://www.youtube.com/watch?v=CzdRsaEIUlA
Restauración de Las higueras, obra de Manuel Musto: https://www.youtube.com/watch?v=6-rCW6EjfCA
Restauración de obras de Eduardo Serón:
https://www.youtube.com/watch?v=XggORdEhU0I