Martes 17 de Octubre de 2023
La Churrería de Funes está en pleno corazón del centro funense. Allí se gestó una historia que parece traida de un libro de cuentos para niños. Aquel 19 de junio, Antonella Roccuzzo pidió tres docenas de churros rellenos y el resto ya es historia conocida. Lionel Messi, hace que todo lo que llegue a su mano lo potencie al extremo. Cuatro meses después Sofía Snaidero, la dueña del emprendimiento no para de atender pedidos, triplicó su personal, tiene un food truck, realiza eventos y llegó a vender hasta 10 mil churros un domingo lluvioso. "Llamalo milagro, yo me sentí bendecida por este Dios a que siga dando trabajo", confiesa emocionada a La Capital. Y parece no haber techo. Comenzaron las gestiones con una franquicia para llevar su local a Miami.
Gastronómica desde chica, esta mujer de 33 años junto a su marido Federico y sus dos nenas sostienen un emprendimiento familiar que comenzó hace ocho años. Local al frente, en el fondo su vivienda y a trabajar unas cuatro a cinco horas diarias para ganarse la vida. Todo eso quedó en el pasado desde junio pasado, cuando la esposa del astro del fútbol mundial pidió por wasap churros para la tarde. Hasta su casa del barrio privado Kentucky fue Juan Pablo, el delivery con el pedido y a partir de ahí todo fue un sueño.
"Gracias por elegirme Leo, nos cambiaste la vida para siempre en un 100 por ciento. Vivía detrás del local en una casita con mi marido y mis dos nenas ahora pagamos tres alquileres, sueldos, empleados. Todos los días de mi vida, vivo un sueño, cambié mi calidad de vida mi responsabilidad laboral cambió un montón, de golpe no paramos de crecer", expresó emocionada Sofía.
La dueña de la Churrería hizo una interpretación mística del suceso. Fue a una sesión de numerología "y ahí entendí que Messi era Dios, aunque no lo quieran ver, él vino a enseñarnos a todos. Ahora estoy acá para seguir dando trabajo, me sentí tocada por un mensaje y hasta nos acercan creyentes que nos dicen que continuemos por este camino, que lo que damos como empresa es bueno", ahondó.
Antes de aquel 19 de junio eran 5 personas en la semana y 7 los fines de semana. Ahora, aparecieron contadores, sistemas informáticos, llevaron a 25 los contratados, sumaron cafetería, un food truck, trailer para eventos privados y el sueño de franquiciar la Churrería en Miami. "Algo que cada vez está más cerca", subrayó Sofía.
Todo de repente. Rápido hubo que conseguir alguien para atender el teléfono, otro par responder el wasap, otro para empaquetar. "Nunca me lo hubiese imaginado", dijo la mujer al recordar los inicios en el local de Gustavo Cochet al 1900 y la apertura del segundo eslabón en Perón y ruta 9. Tampoco Juan Pablo, el delivery que trabaja aún allí pero se motivó con llevarle los churros a Messi y está probándose en el fútbol regional.
¿La receta? "Ponerle ganas, y entusiasmar a la gente que trabaja con uno. Que se identifiquen con lo que hacen, pagarles lo que corresponde y respetarles el descanso. Me siento bendecida y esta suerte de milagro hay que cuidarlo", señaló.
Ahora el boca en boca es con "los churros del campeón". Sofía tiene registrados en su teléfono los agradecimientos a los envíos que le hicieron a la familia Messi. ¿El pedido más exótico?. El de una mujer que en la provincia de El Chaco le pedía lo mismo que el Diez de la selección nacional por una plataforma web de envíos. "Le iban a llegar una semana después, imposible", sonrió al negarle la solicitud.
El negocio sigue creciendo y los 25 contratados incluyen vendedores ambulantes y eventuales. Un Día del Niño vendió toda la producción. "Como vendimos todo y me bajaron 5 pallets de harina en la puerta de casa empezamos a pensar en otra escala". señaló la emprendedora.
La multiplicación de los churros
Un domingo normal son mil churros, los lluviosos de 3 mil a 10 mil. Antes de la "era Messi" eran entre 200 y 500 diarios y las jornadas lluviosas no llegaban a los 1.500. Antes había diversificación: pastelitos, bolitas. Ahora el producto fuerte está muy demandado y se apunta a él. Producción de madrugada, y tres rellenadores.
El salto exponencial inimaginable atrajeron muchos interesados a los pocos días del "efecto Messi". Inversores, ex futbolistas, todos le pedían "ya" que le firme la franquicia para llevar los churros a Barcelona o Estados Unidos. Optaron por ir paso a paso, consolidando etapas. Contrataron especialistas en franquicias. "Es un hecho que la Churrería de Funes estará en Miami, ya tenemos la persona", adelantó Sofía, "ojo a un tercero porque nosotros no nos queremos ir de acá".
A cuarto meses del "Hola, buenas tardes, quería pedir tres docenas rellenos", que escribió Antonella al wasap del negocio ahora la gente pide "los churros del campeón". Y hasta la escapada se tornó turística. Mucha gente va especialmente a comprarlos de diversos lugares del país en su paso por la región, más aún los fines de semana XL.
La promo Messías trae churros, bolitas, torta fritas y pastelitos. Otra la Dios viene con churros variados de dulce de leche, crema pastelera y nutella. La que elige el Campeón (que pidió Lionel) trae 24 de dulce de leche, 12 de crema pastelera y 6 de nutella. Y la GOAT (el mejor de todos los tiempos): media docena de dulce de leche y otra de pastelitos.
Creer o reventar, al menos comiendo churros. Messi todo lo que toca lo convierte en prosperidad.